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15/1/2005

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13/1/2005

Paco de Lucía

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Francisco Sánchez Gómez. Algeciras, Cádiz, 1947

Maestro absoluto y rotundo del mejor flamenco de todos los tiempos. La influencia de Paco de Lucía en el género es de tal calibre que se puede decir que ha cambiado la concepción del toque hasta en tres ocasiones. Se dio a conocer a los doce años junto a su hermano Pepe, en el dúo Los Chiquitos de Algeciras. Existe testimonio sonoro de ese tiempo en tres EP’S; recientemente, Pepe de Lucía incluyó una grabación casera de los dos hermanos en su CD El orgullo de mi padre. Obtuvo Paquito un premio especial en el Concurso Internacional de Flamenco de Jerez, en 1962. A continuación, ambos hermanos fueron contratados por la compañía José Greco, con quien recorrieron el mundo. Intervinieron en una de las primeras producciones televisivas sobre el género que se realizaron -Flamenco se llamó-. Animado por Sabicas y Mario Escudero, Paco de Lucía se adentró en el terreno de la composición. Los managers internacionales Lippman y Rau lo contrataron para sus galas Festival flamenco gitano, con las que recorrería Europa varias veces en la segunda mitad de los años sesenta. Sus primeros discos, a dúo de guitarras, los grabó con Ricardo Modrego -miembro del ballet de José Greco- y Ramón de Algeciras. La consagración definitiva le llegó en 1970, cuando intervino en un festival internacional monstruo, con ocasión del bicentenario de la muerte de Beethoven, celebrado en el Palau de la Música de Barcelona. Por entonces, Paco estaba ya asentado en Madrid, ciudad en la que iba a nacer la fulgurante pareja Camarón-Paco de Lucía.
Esta es otra historia fundamental para el flamenco del último cuarto de siglo y futuras eras. En Camarón y Paco coincidía el mismo amor profundo por la verdad flamenca, las mismas cualidades portentosas y la firme voluntad de convertir el flamenco en una experiencia rabiosamente viva. Paco y José elevaron el compás y la afinación hasta lo más alto. Paco de Lucía se convirtió en estrella de las listas de éxito con la rumba Entre dos aguas 1973, que abriría los oídos del público joven a la guitarra flamenca. La revolución de Paco de Lucía es una epopeya en busca de la armonía.
Tras entrar en contacto con la música brasileña -mas tarde sería el jazz-, su lenguaje incorpora elementos nuevos, como los acordes de más de tres notas y ciertos contratiempos rítmicos. Desde Ramón Montoya a Paco, todos los guitarristas sonaron a Montoya. El toque de hoy no se entendería sin Paco de Lucía. Con Paco de Lucía el flamenco ha dialogado con la música clásica de Falla, Rodrigo y Albéniz, y con el jazz de Pedro Iturralde, Chick Corea, John McLaughlin, Al Di Meola, Larry Coryell… Paco, con su sexteto, creó el concepto actual de grupo flamenco. Juanto a sus hermanos Ramón de Algeciras y Pepe de Lucía, Jorge Pardo, Carles Benavent, Rubem Dantas -y Manuel Soler, Juan Ramírez o El Grilo-, el sexteto de Paco ha fijado el modelo actual de presentar el flamenco en un escenario. Gracias al maestro de Algeciras y al talento de sus compañeros, el saxo destila quejíos, el bajo eléctrico hace ‘alzapúas’ y el cajón es, junto a las palmas, la pieza esencial del ritmo. La discografía en solitario de Paco de Lucía tiene una primera etapa que culmina con el álbum Almoraima. Son años dedicados a la creación de un lenguaje propio. A excepción de algún arreglo orquestal de José Torregrosa, en aquellos trabajos el protagonista absoluto es la fabulosa guitarra de Paco de Lucía. El disco dedicado a Manuel de Falla abre un paréntesis que significará el comienzo de un nuevo período. Fue durante la grabación de esa obra cuando Paco conectó con el grupo Dolores, y aquel encuentro acabaría por marcar el cambio radical que se materializa en el disco Sólo quiero caminar, donde el flamenco de Paco se proyecta hacia un universo musical sin fronteras, sin perder nunca las esencias. En el terreno de la fusión, los tríos de Paco con McLaughlin, Di Meola y Coryell han entregado una música felizmente mestiza y de apabullante éxito internacional. Hay que significar, en la carrera de Paco, el trío netamente flamenco que formó también con Juan Manuel Cañizares y su sobrino, José María Bandera. Para sus últimas giras, ha rehecho su ’sextet’. Duquende cubrió el puesto de Pepe de Lucía y El Viejín, el de Juan Manuel Cañizares. Con este magnífico equipo, presentó Luzía, nuevo álbum, netamente flamenco, con el que rompe un largo silencio discográfico-compositivo. Supera así una década negra en la que ha perdido a sus padres y a su ‘hermano’ Camarón. Paco de Lucía, caso único en la historia, ha cambiado ¡hasta tres veces! el rumbo de la sonanta y, por ende, de todo el flamenco. Paco de Lucía es, sin lugar a dudas, la máxima figura flamenca en los escenarios internacionales y españoles.

Recientemente ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.

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Fernando Quiñones

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Chiclana 6 de marzo de 1930 - Cádiz 17 de noviembre de 1998

Pasó su infancia y su adolescencia en Cádiz con su abuela paterna. A los quince años, empieza a trabajar en el muelle. En diciembre de 1948 comienza su aventura literaria con la creación de la revista El Parnaso con la que estuvo hasta febrero de 1950 y a la que seguirá Platero, que se publica hasta 1954.

Empieza a escribir en la prensa, una actividad que no abandonó nunca. Una serie de sus artículos periodísticos serán recogidos años más tarde en dos volúmenes: Fotos de carne y Por la América morena que aglutinan cada uno cincuenta textos.

Terminado el servicio militar, marcha a Madrid donde empieza a trabajar para el Reader Digest en octubre de 1953 y donde se abrirá paso.

En 1957 empiezan sus viajes por el mundo: Francia, Portugal, Italia, Marruecos… En este mismo año publica su primer libro de poesía, Ascanio o Libro de las flores y Cercanía de la gracia con el que obtiene el accésit al Premio Adonais de poesía.

Se casó en Milán en 1959 con Nadia Consolani. En ese mismo año nace su hija Mariela. Un año más tarde gana el Premio Literario del diario La Nación de Buenos Aires con Siete historias de toros y de hombres. También en 1960 gana el Premio de prosa de las XII Fiestas de la Vendimia de Jerez con Cinco historias del vino. En 1963 nace su segundo hijo, Mauro.

En 1971 Fernando decide dedicarse por completo a la literatura y abandona su trabajo en el Reader Digest. A partir de ahora vivirá a caballo entre Madrid y su amado Cádiz. Viajes, conferencias, pregones, cursos y la escritura ocupan la mayor parte de su tiempo. En 1973 marcha con su amigo Félix Grande a Hispanoamérica como embajador del flamenco: Puerto Rico, Perú, Argentina, Nicaragua y Chile. En 1987 viaja con José Agustín Goytisolo a Marruecos; con Antonio Hernández en el Yemen. En Cuba cuando le dan el Premio Casa de las Américas.

Para Cádiz, y con el deseo de engrandecer su ciudad, crea Alcances, un festival que dirige desde 1968 a lo largo de una década. La muestra, una de los ejes culturales de la capital gaditana, está dedicada hoy en exclusiva al cine, aunque con Fernando Quiñones al frente tuvo un carácter misceláneo: pintura, música clásica, flamenco, cine, literatura y un sinfín de actividades que dieron vida a los veranos gaditanos. Alcances fue una empresa encomiable que lidió con la falta de medios económicos y con una férrea censura franquista.

También Cádiz le debe a Fernando Quiñones el impulso de la fundación de la Peña Flamenca Enrique el Mellizo, la primera que se crea en la capital gaditana de estas características.

Enamorado de su tierra, de su sur gaditano, una tarde cualquiera, poco antes de morir, al borde del Océano Atlántico, Fernando Quiñones se llevó a su mujer Nadia junto al mar y desde allí le dijo: “Nadia, quiero hacerte un regalo: te regalo Cádiz". La ciudad le regalará a Fernando Quiñones, justo en ese lugar, el paseo que recibe su nombre.

El 17 de noviembre de 1998 en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz fallece a causa de un tumor vesical.




Camarón de La Isla

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San Fernando (Cádiz), 1950-1.992. Nombre artístico de José Monge Cruz, debido al color rubio de su pelo, pese a ser gitano. Cantaor. Desde muy pequeño cantaba en ventas -especialmente en la Venta Vargas- y en fiestas íntimas, haciéndose profesional a los 16 años, en las compañías de Miguel de los Reyes y de Dolores Vargas. Tras una temporada en el tablao madrileño de Torres Bermejas, graba su primer disco con la guitarra de Paco de Lucía, alcanzando una enorme popularidad y siendo requerido para actuar en los festivales andaluces como primera figura y con la máxima cotización económica del momento dentro del género flamenco. Éxito que ha continuado tanto discográficamente como actuando ante los públicos de toda España. Es el cantaor preferido de la juventud aficionada, y a pesar de lo corto de su trayectoria ha ejercido una gran influencia en muchos cantaores jóvenes, que le imitan abiertamente, por lo que en el ambiente flamenco se habla de cante camaronero, especialmente en los estilos de fandangos, tangos y tientos, rumbas, bulerías y tarantos, a los que imprime una indiscutible personalidad. Su proyección ha traspasado las fronteras y goza de un gran cartel en el extranjero, especialmente en América. Está en posesión del Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera y del primer premio del Concurso de Mairena del Alcor. Su arte ha suscitado un gran número de comentarios, entre los que destacamos los siguientes: Manuel Ríos Ruiz: “Camarón de la Isla es un artista mágico. Tras su aparición y consagración, puede decirse que empieza una nueva època por su gran influencia, no solamente en los intérpretes que le siguen, sino también en la afición, buena parte de ella creada por él mismo, pues su forma de cantar, que parece estar en las corrientes musicales modernas, ha promovido nuevos aficionados al cante flamenco entre la juventud española. Todo ello sin menoscabo de gustar y entusiasmar a los màs exigentes y ortodoxos aficionados tradicionales. Y es así porque su jondismo está latente en su rajo, en su voz gitanísima, que aunque breve, es lastimera, brillante y sugeridora a la vez. De ahí que sus innovaciones estilísticas, cifradas principalmente en distorsiones rítmicas, sean aceptadas por los cabales, dado que en ningún momento se separan de un compás legítimo, que este artífice conoce por naturaleza. Posiblemente, Camarón de la Isla sea el cantaor más personal de las últimas generaciones flamencas. Su duende se pone de manifiesto en todo instante y hasta sus expresiones más livianas tienen el aliciente de conmover, de pegar ese pellizco en la sensibilidad de los entendidos y sentidores del cante. Estamos, pues, ante un cantaor con magia, con alma y sutileza flamenca personalísima, repetimos, que por méritos propios ha pasado a la historia. Por eso es el que junta más gente y el que conecta rápidamente con todo auditorio". Isabel Coderque: Para unos es un hereje que ha traicionado las raíces de su música. Para otros el protagonista de una leyenda negra que habla de autodestrucción. Para casi todos, el primer cantaor entre los grandes del flamenco. El es José Monge, Camarón de la Isla, espejo del alma de la Andalucía gitana". Maite Contreras: “De Camarón dijo Mairena: Canta gracioso. Caracol fue más lejos: Ese niño es un dulce. Todos los viejos cantaores y aficionados coincidieron: Niño prodigio. La admiración de los jóvenes reconoce su estilo e influencia, y amplios públicos seguidores de otras músicas se han acercado al flamenco por él". Antonio Villarejo: “Si algún cantaor ha tenido una amplia repercusión popular como no se conocía desde hace muchos años, este es Camarón. Cuando apareció, fue un verdadero bombazo por ser tan distinto y tan joven y con tan vieja sabiduría en su cante, tan imitado como adorado por los gitanos y los que no lo son, todo sentimiento, delicadeza -casi angelical- y brío a la vez, de enorme jondura expresiva e irradiando música por los cuatro costados".

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Rafael Alberti

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Nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902. En 1912 ingresará en el Colegio San Luis de Gonzaga, de los jesuitas.

En 1917 se traslada con su familia a Madrid. Esto le dará la oportunidad de visitar, ese mismo año, el Museo del Prado, hecho que marcará definitivamente su vida y vocación.
En 1920 concurre con su pintura en el Salón Nacional de Otoño de Madrid. Sin embargo, también comienza a seducirle la literatura, especialmente la poesía, publicando sus primeros versos en la revista “Horizonte” (1922). Posteriormente, por motivos de salud se traslada a la sierra de Guadarrama en donde escribirá “Mar y Tierra", con el obtiene, publicado en 1924 como “Marinero en Tierra", el Premio Nacional de Literatura exaequo con Gerardo Diego.

Ese mismo año conoce en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, a García Lorca, Salinas, Jorge Guillén, Buñuel, Aleixandre, Gerardo Diego y Dámaso Alonso.

En 1930 se casa en Madrid con la escritora María Teresa León y al año siguiente estrena sus primeras obras teatrales;"El hombre deshabitado” y “Fermín Galán". Esta última en homenaje a un héroe republicano fusilado al fracasar la sublevación de Jaca. (…Más información …)




José María Pemán

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José María Pemán y Pemartín, 1898-1981

Literato y orador español, n. en Cádiz y m. en su casa de «El Cerro», cerca de Jerez de la Frontera. Tras doctorarse en derecho en la Universidad Central, empezó a acreditarse como fino poeta en volúmenes líricos de temática fundamentalmente andaluza, como De la vida sencilla (1923), A la rueda, rueda (1929), El barrio de Santa Cruz (1931) y Las flores del bien (1948). En los años 30, bajo la República, empezó a cultivar intensamente el periodismo y, dueño de una fluida oratoria en que hacía gala de su gracejo andaluz y su formación humanista, se convirtió en conferenciante para defender su ideario conservador y monárquico. En 1935 ingresó en la Real Academia, que dirigió en 1939-40 y 1944-47. Durante la Guerra Civil presidió la Comisión de Cultura de la Junta de Burgos (1936-38) y compuso el Poema de la Bestia y el Ángel (1938), visión simbólica de la contienda desde las posiciones doctrinales del bando nacionalista. Cultivó, en realidad, todos los géneros literarios, en un estilo ecléctico -muy suyo- equidistante entre el clasicismo y el modernismo, con una fecundidad y polifacetismo que, si asombran en conjunto, le han impedido realizar «su» obra. Como autor teatral ha abordado el drama histórico-religioso en verso (El divino impaciente, 1933; Cuando las Cortes de Cádiz, 1934; Cisneros, 1934), el drama andaluz (Noche de levante en calma, 1935) y la comedia costumbrista (Julieta y Romeo, 1936; El viento sobre la tierra, 1957), además de realizar adaptaciones de obras clásicas (Antígona, 1945; Hamlet, 1949; Edipo, 1953). Como narrador dio muestras de su ingenio en la novela y el cuento (Historia del fantasma y doña Juanita, 1927; Cuentos sin importancia, 1937; La novela de San Martín, 1955). También publicó ensayos. De su última producción destacaremos El horizonte y la esperanza (1970), El Séneca (1972) que, adaptado para la televisión, constituyó un serial destacado de la misma, Razones de la monarquía (1976) y Mis encuentros con Franco (1976). En 1955 recibió el premio de periodismo Mariano de Cavia y en 1957 el premio March de Literatura. Presidió el consejo privado del conde de Barcelona desde 1969 hasta su disolución.




Segismundo Moret

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Cádiz 1838 - Madrid 1913

Estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid y en 1858 obtuvo una cátedra de Instituciones de Hacienda. El primer escaño lo consiguió en 1863, y tras el triunfo de la revolución 1868, elegido de nuevo diputado, colaboró en la redacción de la Constitución de 1869. Ministro de ultramar en 1870 con el gobierno del General Prim, y de Hacienda en diciembre de ese mismo año. Tras el asesinato de Prim, los gobiernos provisionales de Topete y Mateo Sagasta, le nombran de nuevo ministro, cargo que también ocupó durante el gobierno de Francisco Serrano, hasta que éste le hizo dimitir. Abandona España para instalarse en Gran Bretaña donde, en un primer lugar ejerce como diplomático, y más tarde se dedica a negocios familiares. De vuelta en España, funda en 1875 el Partido Democrático-Monárquico. A la muerte del rey Alfonso XII, y durante la regencia de Maria Cristina, fue ministro de Estado (1885-1888) con el gobierno de Sagasta y de Gobernación con José Posada Herrera (1888-1890). En 1905, fue elegido presidente del gobierno, cargo del que tuvo que dimitir en julio de 1906 y que volvió a ocupar desde el 30 de noviembre al 4 de diciembre del mismo año. En 1909 de nuevo, obtuvo la presidencia pero sólo se mantendría en el cargo durante unos meses. Un año antes de su muerte, fue nombrado presidente del Congreso de los Diputados.

Manuel de Falla

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(Cádiz, 1876-Alta Gracia, Argentina, 1946)

Compositor español. Con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados, el gaditano Manuel de Falla es el tercero de los nombres que conforman la gran trilogía de la música nacionalista española. Fue también uno de los primeros compositores de esta tradición que, cultivando un estilo tan inequívocamente español como alejado del tópico, supo darse a conocer con éxito en toda Europa y América, y con ello superó el aislamiento y la supeditación a otras tradiciones a que la música hispana parecía condenada desde el siglo XVIII. Nunca fue un compositor prolífico, pero sus creaciones, todas ellas de un asombroso grado de perfección, ocupan prácticamente un lugar de privilegio en el repertorio. Recibió sus primeras lecciones musicales de su madre, una excelente pianista que, al advertir las innegables dotes de su hijo, no dudó en confiarlo a mejores profesores. Tras trabajar la armonía, el contrapunto y la composición en su ciudad natal con Alejandro Odero y Enrique Broca, ingresó en el Conservatorio de Madrid, donde tuvo como maestros a José Tragó y Felip Pedrell. La influencia de este último sería decisiva en la conformación de su estética: fue él quien le abrió las puertas al conocimiento de la música autóctona española, que tanta importancia había de tener en la producción madura falliana. Tras algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como Los amores de Inés, los años de estudio en la capital española culminaron con la composición de la ópera La vida breve, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, y ello ni siquiera fue en Madrid sino en Niza. Francia, precisamente, iba a ser la siguiente etapa de su formación: afincado en París desde 1907, allí entró en relación con Debussy, Ravel, Dukas y Albéniz, cuya impronta es perceptible en sus composiciones de ese período, especialmente en Noches en los jardines de España, obra en la que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto impresionismo en la instrumentación. La madurez creativa de Falla empieza con su regreso a España, en el año 1914. Es el momento en que compone sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (éste compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Serge de Diaghilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano y la Fantasía bética para piano. Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de maese Pedro, una de sus Obras Maestras, y el Concierto para clave y cinco instrumentos. Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto. Los últimos veinte años de su vida, el maestro los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica La Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas. El estallido de la guerra civil española le obligó a buscar refugio en Argentina, donde le sorprendería la muerte sin que hubiera podido culminar su última obra. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el maestro correspondió a su discípulo Ernesto Halffter.

José Celestino Mutis

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Nació en Cádiz el abril 6 de 1732 y fue bautizado con el nombre de José Celestino Bruno Mutis y Bosio. Inició estudios de Medicina en el Colegio de Cirugía de Cádiz en donde además curso estudios de física, química y botánica. Recibió su graduación como Médico en la Universidad de Sevilla el 2 de mayo de 1755.

Durante cuatro años ejerció en el Hospital de Marina de Cádiz, tiempo durante el cual también comenzó su interés por la Astronomía estimulado probablemente por don Jorge Juan de Santacilia.

El 5 de julio de 1757 se doctoró como médico del Real Proto - Medicato, bajo la tutela de Andrés Piquer. Entre 1757 y 1760 trabajó como suplente de la cátedra de anatomía del Hospital General de Madrid, mientras perfeccionaba sus conocimientos de botánica en el Jardín Botánico del Soto de Migas Calientes, así como los de Astronomía y Matemáticas. Al cabo de tres años decidió partir para América como médico particular del recién nombrado virrey del Nuevo Reino de Granada, Pedro Messía de la Cerda.

Llegó a Santa Fe de Bogotá el 24 de febrero de 1761. Durante este prolongado viaje comenzó a escribir su Diario de Observaciones, el cual mantuvo hasta 1791, dejando allí impresas todos los aconteceres científicos que emprendió. (…Más información …)

Fermín Salvochea

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1 de marzo de 1842 en Cádiz – 27 de septiembre de 1907 en Cádiz

Fermín Salvochea y Álvarez, figura fundamental en el anarquismo andaluz, maestro de varias generaciones, nace en Cádiz el 1 de marzo de 1842, en la Plaza de las Viudas nº 32, 1º, hijo único del matrimonio formado por Fermín Salvochea Terry y María del Pilar Álvarez.

De su infancia se tienen pocos datos. A los 15 años, sus padres le envían a estudiar comercio e idiomas en Inglaterra, donde pasa cinco años, en Londres y Liverpool. Su estancia en este país le sirvió para formarse, contactando con los círculos intelectuales radicales, progresistas y humanistas, y rechazando las teorías de los economicistas clásicos: Adam Smith, Thomas R. Malthus o David Ricardo.

Regresa a Cádiz a la edad de 21 años, dotado de una cultura poco común a su edad, y como el mismo manifestó, convencido internacionalista, ateo y comunista libertario. En su libro sobre Salvochea, cuenta Pedro Vallina que al llegar a Cádiz, tenía aspecto de inglés por su tipo alto y calmo, enjuto y grave. Poco a poco va elaborando sus teorías, hasta llevarlas a la práctica a partir de 1868.

Participa activamente en el levantamiento de Cádiz durante la Revolución de septiembre de 1868, desde posturas democráticas y republicano-federales. En el mes de diciembre, defiende la Revolución desde las barricadas montadas por una fuerza de voluntarios de la libertad. Aplastado el movimiento insurreccional, Salvochea es detenido, y se declara el único responsable del levantamiento de la ciudad; es encarcelado en el castillo de Santa Catalina.

En las elecciones a Cortes de enero de 1869, los monárquicos consiguen la mayoría, pero ciudades importantes como Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia o Cádiz dieron el triunfo a los republicanos. Salvochea, que se encontraba en la cárcel, es elegido diputado a Cortes, pero el gobierno nacido de la Revolución de septiembre no reconoció la elección, aunque en febrero de 1869, el gobierno concedió una amnistía a los presos políticos, por medio de la cual pudo Salvochea recuperar la libertad. (…Más información …)

Emilio Castelar

Inicio > — josegalindo @ 9:26 pm :: 261

Emilio Castelar y Ripoll Político español, último presidente de la Primera República Española (Cádiz, 7 de septiembre de 1832 - San Pedro del Pinatar (Murcia), 25 de mayo de 1899).

Tras estudiar Derecho y Filosofía en la Universidad de Madrid, obtuvo una cátedra de Historia Filosófica y Crítica de España (1857) y se dedicó a la lucha política, canalizada a través del periodismo (pasó por varios periódicos hasta fundar el suyo propio en 1864: La Democracia). Defendía un republicanismo democrático y liberal, que le enfrentaba a la tendencia más socializante de Pi y Margall. Desde esas posiciones luchó tenazmente contra el régimen de Isabel II, llegando a criticar directamente la conducta de la reina en su artículo «El rasgo» (1865). En represalia por aquel escrito fue cesado de su cátedra, arrastrando en su caída al rector de la Universidad de Madrid; las protestas estudiantiles contra su cese fueron reprimidas por el gobierno de forma sangrienta (la «Noche de San Daniel»). Luego intervino en la frustrada insurrección del Cuartel de San Gil de 1866, también reprimida por el gobierno; consiguió huir a Francia al tiempo que recaía sobre él una condena a muerte.

Participó en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, pero no consiguió que condujera a la proclamación de la República. Fue diputado en las inmediatas Cortes constituyentes, en las que destacó por su capacidad oratoria, especialmente a raíz de su defensa de la libertad de cultos (1869). Siguió defendiendo la opción republicana dentro y fuera de las Cortes hasta que la abdicación de Amadeo de Saboya provocó la proclamación de la República (1873).

Durante el primer gobierno republicano, presidido por Estanislao Figueras, ocupó la cartera de Estado, desde la que adoptó medidas como la eliminación de los títulos nobiliarios o la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. Pero el régimen por el que tanto había luchado se descomponía rápidamente, desgarrado por las disensiones ideológicas entre sus líderes, aislado por la hostilidad de la Iglesia, la nobleza, el ejército y las clases acomodadas, y acosado por la insurrección cantonal, la reanudación de la Guerra Carlista y el recrudecimiento de la rebelión independentista en Cuba. La Presidencia fue pasando de mano en mano -de Figueras a Pi y Margall en junio y de éste a Salmerón en julio- hasta llegar a Castelar en septiembre. Para tratar de salvar el régimen disolvió las Cortes y actuó con la diligencia de un dictador, movilizando hombres y recursos y encargando el mando de las operaciones a militares profesionales, aunque de dudosa fidelidad a la República. Cuando se reanudaron las sesiones de Cortes a comienzos de 1874, Castelar presentó su dimisión tras perder una votación parlamentaria, lo cual determinó la inmediata intervención del general Pavía, que dio un golpe de Estado disolviendo las Cortes y creando un vacío de poder que aprovechó el general Serrano para autoproclamarse presidente del Poder Ejecutivo.

Liquidada así la Primera República, el pronunciamiento de Martínez Campos vino a restablecer la Monarquía proclamando rey a Alfonso XII. Tras regresar de un largo viaje por el extranjero, Castelar volvió a la política, encarnando en las Cortes de la Restauración la opción de los republicanos «posibilistas» que aspiraban a democratizar el régimen desde dentro; cuando, en los años noventa, se aprobaron las leyes del jurado y del sufragio universal, Castelar se retiró de la vida política, aconsejando a sus partidarios la integración en el Partido Liberal de Sagasta (1893).

Frasquita Larrea

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Francisca Javiera Ruiz de Larrea y Aherán [1775-1838]

Frasquita Larrea nació en Cádiz, en el seno de una familia acomodada, en el año 1775. Hija única de una familia con recursos, en una ciudad que se vanagloriaba de ser la más cosmopolita de la nación, Frasquita tuvo una educación esmerada, circunscrita, eso sí, al dogmatismo católico más férreo, que completó con viajes a Inglaterra y a Francia, aprendiendo a usar sus lenguas con soltura.

A la edad de veinte años contrae matrimonio con el joven hamburgués, Juan Nicolás Böhl de Faber, de religión protestante y representante de los negocios familiares en la ciudad. La pareja se instala por un tiempo junto al lago Léman, en el cantón de Berna, lugar donde nacería su primogénita, Cecilia.

De vuelta a España, los siguientes años se repartirán entre estancias en Cádiz, a la que animan culturalmente abriendo sus primeras tertulias. En 1805, el matrimonio realiza su segundo viaje a Alemania, allí se desvela las primeras desavenencias conyugales. Frasquita vuelve sola a España, de modo que la trágica experiencia de la Guerra de la Independencia la atravesaría sola con dos de sus hijas en su casa de Chiclana. En todo este tiempo turbulento, Frasquita no pierde el tiempo ni el afán por saber. (…Más información …)

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