Procedente de Francia, el caniche gaditanus tiene su origen en un perro de aguas galo que se da casi por desaparecido. Aunque el hombre utilizaba a este perro para la caza de patos (¿fue acaso este caniche que analizamos el culpable de la desaparición de los patos de la fuente de Puerta Tierra?), hoy es fundamentalmente un animal de Compañía y de San Antonio, por lo cual algunos lo acusan de “perro de su amo". Su carácter despierto e inteligente, la lealtad a sus dueños y el cariño incondicional que ofrece a sus amos y su aspecto dulce de pelo rizado le convierten en una de las mascotas favoritas de las familias (también de las familias socialistas).

Existen dudas acerca de su procedencia. Aunque la opinión más generalizada es que es un perro francés, tras analizar la traducción de sus ladridos, muchos expertos alemanes aseguran que su origen es teutónico. Estos inteligentes animales pronto se convirtieron en mascotas de gran utilidad para el hombre, tanto para cazar como para otro tipo de actividades: el caniche formaba parte también de numerosos espectáculos circenses gracias a su agilidad y destreza, aunque hasta ahora ninguno se había dedicado a la política, convertida también en espectáculo, como se comprueba en los plenos municipales.
El caniche gaditanus es uno de los perros hogareños más listos, además de ser muy juguetón y cariñoso. Tiene una memoria privilegiada que le convierte en una mascota ideal para el adiestramiento. Sensibles, divertidos y muy fieles, tenerlos en la gran casa socialista les convierte en una solución para combatir la tristeza y el aburrimiento. Ya hay hasta senadores que lo aconsejan en sus filas: “Ponerle un caniche a Loaiza, que se aburre en los plenos y además es mú soso. Se parece a Zetapé".