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13/8/2006

CUENTOS PARA NO DORMIR

Inicio > — josegalindo @ 8:26 am :: 1567

Ana llegó, por error, a la casa equivocada y tuvo que bregar con los siete traviesos. Su misión no era otra que poner orden en el hogar azul y entenderse con sus vecinos rojos. Pero Ana tenía un secreto que tuvo que guardar para quedar bien con los suyos: no era de derechas. Y esto que podría parecer una nimiedad y que algunos lo llevan maravillosamente, incluso declarándose liberales, a ella le producía graves problemas de conciencia de clase. Tan era así que incluso llegó a pensar que algunos de sus correligionarios no deseaban contar con ella para que cuidara de los siete traviesos. (…Más información …)




6/5/2006

CUENTOS PARA NO DORMIR

Inicio > — josegalindo @ 1:33 pm :: 1295

Érase una vez un ser tan pequeño que cabía en la palma de la mano. Por ese motivo todos le llamaban Romancito, sobre todo la malvada dueña del castillo municipal. Romancito era tan pequeño, que cuando salía a la calle de la Pelota le gustaba cantar: - ¡Peperín, peperín, peperín! ¡Mucho cuidado con lo que hacéis! ¡Peperín, peperín, peperín! ¡A Romancito no piséis! Sus colegas le querían mucho, unos más que otros, pues sabían que poco importa el tamaño cuando uno es listo.

Cierto día en que un colega suyo iba al campo de Benalup, Romancito le pidió que le dejara acompañarle y guiar al caballo. - ¡Verás cómo puedo hacerlo! - Romancito le pidió que le situara sobre la oreja del animal, desde donde le iba dando órdenes que éste obedecía a pesar de no saber de dónde venían. - ¿Ves cómo puedo? ¿Qué más da ser pequeño si puedes pensar?

Caminando, caminando, llegaron al prado de colifores y Romancito saltó al suelo para estirar las piernas. Mientras su colega recogía las verduras para luego tirárselas a sus oponentes, el diminuto Romancito jugaba entre las hileras de plantas. Jugando y saltando, Romancito no cayó en la cuenta de que se alejaba cada vez más de su colega. (…Más información …)




2/4/2006

CUENTOS PARA NO DORMIR

Inicio > — josegalindo @ 7:15 am :: 1201

Había una concejala de AP que vivía en el bosque de EP. Sus mentores le habían regalado una capa azul que a ella le gustaba mucho lucir, por lo que en todos aquellos parajes la llamaban Caperucita Azul.

Un día le pidieron que se presentara como candidata a las elecciones de una comunidad de cuyo nombre no quiere acordarse, donde gobernaba un lobo feroz, con cabeza voluminosa y dientes afilados. Le recomendaron que no se entretuviese por el camino y que fuese derecha a casa de su abuelito, un tal Fraga, pues el lobo estaba al acecho.

Caperucita Azul cogió su cesta y se puso en marcha camino de aquel lugar misterioso. Tenía que hacer una larga travesía, pero a ella no le importó porque en el camino encontró muchos amigos: la mayoría no eran de AP. También encontró enemigos, sobre todo uno, que se la tenía sentenciada y que esperaba con anhelo que se diera el batacazo y se la comiera el lobo. (…Más información …)




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