cadizcentro.net

2/7/2014

OPINIÓN

Inicio > — josegalindo @ 7:26 pm :: 4889
José Galindo


Las castas de Cádiz

En Cádiz también hay castas, aunque el portavoz de ese partidito de chavistas y etarras no los haya nombrado. Si nos vamos a la historia, Lucio Cornelio Balbo, el Mayor, fue el primer romano gaditano que aplicó aquello de “primero los míos” y dejó bien colocados a varios miembros de su familia.

Ya entrados en el siglo XX, en Cádiz ha habido varias castas, pero en donde más se han propagado ha sido en los partidos políticos. Ese ha sido su hábitat natural, su escondrijo, desde donde han podido medrar a sus anchas, poner y quitar peones, adherirse a los cambios y ponerse al sol que más calienta.

Si alguien quiere descubrir quién pertenece a alguna de las castas que pululan por los partidos no tiene más que enfocar a esos que se mueven como peces en el agua muy cerca de sus líderes, a quienes agasajan con lisonjas, se desviven por su bienestar, les bailan el agua, aunque, eso sí, si el líder no les toma en cuenta, o les falla en sus pretensiones, abandonan el barco y se convierten en peones de otro líder. Será por líderes.

Las castas de Cádiz son muy supersticiosas. Miran de soslayo, vigilan continuamente, no vaya a ser que otra especie de casta se acerque a su bien labrado botín.

En la justicia también hay castas. Si no me creen, pregúntenle a esa salerosa jueza que alabó en un auto “el comportamiento de la señora alcaldesa (Teófila Martínez, para más señas), que fue intachable, limitándose a seguir adelante a pesar de haber sido públicamente vilipendiada”. También consideró la jueza “notorio” el “carisma” de la alcaldesa y su “comportamiento campechano con la ciudadanía”. Olé la jueza salerosa de Cádiz. Eso es juzgar y lo demás un cuento.

Hay castas en las universidades, en los medios de comunicación, en las oficinas de las administraciones públicas. Fíjense, si quieren descubrirlos, que suelen ser los que menos méritos tienen. A falta de méritos, ellos (y ellas) ponen empeño en su labor casteril. No ascienden por méritos propios a los puestos más codiciados, pero se les da bien enredar y aprovechan cualquier hueco para encontrar una salida para sus huestes.

En fin, las castas de Cádiz andan ahora revueltas porque sus tentáculos van disminuyendo, sobre todo desde que los portavoces de un partidito de comunistas y “coleteros” han dicho: “Hay que acabar con la casta”. Algunos de la casta incluso se han reciclado, disimulan y lanzan sus discursos: “Podemos… podemos… pero no queremos”.




RSS 2.0         Identificarse