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18/8/2013

Zona de guera en pleno centro

Inicio > — josegalindo @ 6:37 am :: 4806

“El día en el que se hunda uno de los edificios, el resto le seguirá como fichas de dominó". José Guerrero vive en la finca número 7 de la calle Barrocal. Es una isla entre edificios abandonados desde hace años. Abandonados y en ruina. Son los números 9, 11 y 13 de la misma vía. Todos iban a formar parte de un proyecto planteado por primera vez en 2005 por la Oficina de Rehabilitación de la Junta que además de reformar en profundidad las tres fincas iba a recuperar uno de los patios urbanos más amplios y desconocidos de la ciudad, a pesar de ubicarse a escasos metros de la plaza de la Catedral. El proyecto, que suponía una inversión de 1,8 millones de euros, se paralizó por diversos problemas hasta que la crisis económica y los recortes inversores impuestos por la Junta han provocado el abandono, inicialmente definitivo, de estas operaciones urbanísticas de gran calado.

El tiempo, sin embargo, no ha pasado en balde. Si en 2005 varias de las fincas ya presentaban síntomas de abandono, desde que quedaron vacías de inquilinos su degradación ha ido en aumento hasta una situación actual que puede considerarse como alarmante. No es que exista un riesgo de hundimiento: es que ya se están produciendo de forma continua, poniendo en peligro los edificios vecinos, como Barrocal 7, curiosamente rehabilitada en su día por la Junta y la propiedad del inmueble, y cuyos muros aguantan a duras penas las ruinas de la casas abandonadas. Por lo menos no hay ocupas, tras taparse los huecos exteriores de la ventanas y puertas de los tres inmuebles.

La visión es aún más dantesca si se visualizan los daños que sufren estos tres edificios desde el gran partio que, en su día, iba a recuperarse y al que se puede acceder desde una de las fincas de la plaza de Catedral. Más que una ruina es una zona de guerra, como las que estamos acostumbradas a ver en los informativos de televisión. Techos y muros hundidos que han dejado el interior de varias habitaciones. Escombros acumulados en el suelo o peor, por el riesgo que supone, acumulados en los balcones y azoteas.

“Cada dos por tres se cae algo", advierte José Guerrero, que teme por la propia integridad de su finca. Uno de los patios secundarios, que comparte espacio con el número 11 de Barrocal comienza a llenarse de escombros “y en cuanto empiecen las lluvias, se llenará de agua".

Le comento que todo parece una zona de guerra. Más aún, él afirma que “esto es más que tercermundista", mientras espera que la Junta o el Ayuntamiento tome alguna medida para evitar una tragedia. Asumiendo que no hay dinero para sacar el proyecto anunciado en 2005 sí pide el vecino de Barrocal 7 “que por lo menos derriben todo lo que queda de estos edificios y retiren los escombros".

Por si fuera poco, vecino a estos patios en ruina se ha levantado un hotel, el Hotel Catedral, el único que ha logrado abrir a pesar del impulso turístico del Bicentenario. Todas las habitaciones trasera del nuevo equipamiento tienen como vista esta peculiar zona de guerra, lo menos indicado para un local de este tipo.

El proyecto de Barrocal, que tan orgullosos se anunciaba hace apenas unos años desde la Oficina de Rehabilitación es, al final, el principal ejemplo del efecto perverso que para el casco antiguo de la ciudad ha tenido la paralizar de plano de las inversiones que desde 1999 venía realizando la Junta en el casco histórico de Cádiz para recuperar sus edificios. Iban a ser, decían, 200 millones de euros, pero al final no se ha alcanzado esta cifra, aunque la zona la necesita, porque no hay más dinero en la hucha.

Francisco Gómez es miembro de la Asociación de Vecinos Cádiz Centro, una de las más activas a la hora de defender el patrimonio urbano, y la vivienda lo es.

“La rehabilitación está prácticamente parada en lo que se refiere al sector público. La Junta de Andalucía casi no hace nada y al final son los primeros los que sí sacan proyectos puntuales". En cuanto al Ayuntamiento, sigue sin avanzar Santiago, 11, aquel proyecto privado que estuvo a punto de provocar una catástrofe hace cerca de una década. Indica Gómez que, según datos aportados por el municipio, aún se está en proceso de fijar el justiprecio para que el solar para a manos del Ayuntamiento, tras el recurso presentado por la propiedad.

Con todo, tanta finca vacía, y en Barrocal son varias, además de las ya citadas, toda de lleno a la económica del barrio, en pleno centro del casco antiguo. “Si hay casas vacías, no hay vecinos, y si no hay vecinos no hay actividad económica. Eso pasa aquí y en todo los barrios de la ciudad".

No hay que marcharse muy lejos. Santa María, históricamente uno de los barrios más degradados de la ciudad pero que en la última década ha visto como se han recuperado de la ruina decenas de edificios, muestra ahora su preocupación por el parón en el plan de rehabilitación (que ha cambiado de concepto y se centra ahora en actuaciones más particulares y, sobre todo, de mantenimiento).

“Está todo parado y así se lo hemos trasladado tanto a la Junta como al Ayuntamiento. Tenemos al menos once finca cerradas, una de ella aún con infravivienda (Mirador 17)", se lamenta José Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos. En todo caso, respira con alivio pues salvo el edificio de Mirador, comprado por un inversor sevillano, el resto está vacío por lo que no hay problemas de vecinos mal viviendo. Eso sí, son once bloques sin residentes que restan también actividad al barrio, cuyo comercio está notando, y mucho, esta falta de dinamismo inversor.

Mientras, en San Juan se ve con esperanza el pronto inicio de las obras en Osorio. Un proyecto largamente esperado que se ha salvado de los recortes. Barrocal, sin embargo, no tuvo esa suerte.

Publicado por José Antonio Hidalgo (Diario de Cádiz)




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