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8/8/2011

Cádiz deshabitada

Inicio > — josegalindo @ 7:54 am :: 4688

El hecho de que Cádiz sea una de las ciudades andaluzas donde más difícil es encontrar una vivienda no es ninguna novedad para los gaditanos. La falta de suelo para construir, la escasez de oferta y unos precios de alquiler y venta que superan la media de la comunidad han provocado que gradualmente muchos de sus habitantes hayan abandonado la ciudad para asentarse en localidades cercanas y más asequibles. Por eso, extraña comprobar que solamente en el casco histórico hay decenas de fincas en las que no vive nadie. Fincas cerradas a cal y canto que suelen pasar desapercibidas para los transeúntes pero que a veces ocupan zonas extensas configurando un paisaje desolador dentro de nuestra ciudad.

Éste es el caso de la calle Barrocal, donde a la altura de su cruce con Villalobos existen seis fincas clausuradas desde hace demasiado tiempo. El abandono de este tramo de la vía ha provocado que se haya traslado a ella parte de los trapicheos de droga que antes se movían por la plaza Candelaria. Desértico también es el panorama que presenta el gran solar de la calle San Juan, a la espera de la construcción de 55 viviendas VPO, que junto con la dejadez del callejón Osorio y otras viviendas en rehabilitación de los alrededores se contradice con el constante ajetreo de la plaza de la Catedral, a escasos metros.

Lo mismo ocurre con el Callejón del Tinte, que a pesar de desembocar en una de las plazas más concurridas de la ciudad y constar únicamente de tres fincas para viviendas, sólo una de ellas se encuentra habitada. Nadie adivinaría su estado de abandono al ver el trasiego de gente que va desde la plaza Mina a la de San Francisco, los bares que funcionan en esta zona o los estudiantes que asisten a la Escuela de Arte. Sin embargo, la situación de esta calle es aún más curiosa, puesto que uno de sus edificios vacíos es la conocida como Casa de Benito Cuesta, que hace unos años fue adquirida por la ya extinta promotora Conforsur S.L., propiedad el Grupo Jale, con la idea de construir 25 viviendas de lujo, proyecto que no se ha llegado a realizar. Esta casa está considerada como edificio monumental por el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), al igual que la Casa de las Cuatro Torres, en la Plaza de Argüelles, que a pesar de sus grandes dimensiones sólo tiene dos de sus viviendas ocupadas.
Aunque estos lugares resultan llamativos al concentrar un mayor número de casas deshabitadas, lo cierto es que este problema se extiende por todos los barrios, como lo denuncian desde las diferentes asociaciones de vecinos. Francisco Gómez, presidente de la entidad vecinal Cádiz Centro, explica que desde hace algún tiempo su agrupación intenta llevar un registro de todas las fincas vacías. “Hasta ahora hemos inspeccionado la mitad de las calles de Cádiz centro y hemos encontrado ya 50 casas cerradas”. Un elevado número de pequeños puntos muertos dispersos por La viña, el Pópulo o el Mentidero que no sólo dan una mala imagen de la ciudad a los visitantes sino que también acarrean problemas a los vecinos. Así, se han dado casos de robos de materiales de construcción en estos lugares, los indigentes aprovechan para hacerse con los espacios vacíos y muchos se han convertido en vertederos improvisados donde merodean los animales. Por otra parte el abandono de estas fincas y solares supone un lastre para los barrios, donde cada vez más se va notando la pérdida y el envejecimiento de la población. Una decadencia que afecta al pequeño comercio y que provoca que el desarrollo de la ciudad se vea ralentizado.

Los motivos de que estas viviendas no alberguen vecinos suelen ser los mismos en la mayoría de los casos. Algunos de los edificios están siendo rehabilitados o tienen ya un proyecto para ello gracias a la Junta de Andalucía. Sin embargo, este proceso suele alargarse durante muchos meses, e incluso años. También es muy común que Urbanismo considere que las fincas no poseen las condiciones para ser habitables y sus propietarios, al no disponer del dinero necesario para hacer frente a los arreglos o al no estar dispuestos a llevarlos a cabo, optan por rescindir el contrato a sus inquilinos y clausurarlas. En los últimos años, además, ha ido aumentando el número de casas abandonadas a la espera de que los promotores que las compraron se hagan cargo de ellas y comiencen a construir nuevas viviendas. Para José Rufino, presidente de la asociación Unión Barrio del Pópulo, la implicación de estos promotores es clave para la recuperación de los barrios gaditanos. Rufino cree que el trabajo de rehabilitación de la Junta y el empeño de los vecinos han levantado al Pópulo, pero asegura “que los que han vuelto a las casas arregladas son la misma gente pero con más años. Necesitamos que los dueños de las fincas den salida a éstas con alquileres baratos que atraigan a los jóvenes. Parece que lo único que esperan es que el mercado mejore para venderlas y ganar más dinero.” También desde las asociaciones se pide la intervención del Ayuntamiento en aquellos casos en los que los propietarios no puedan hacerse cargo de las fincas, impidiendo que permanezcan cerradas indefinidamente y dándoles salida.
Ya el PSOE, en la pasada campaña electoral, denunciaba esta problemática y hablaba de recuperar las, al menos, 3.500 viviendas vacías que -según el partido- existen en toda la ciudad. Un número demasiado alto teniendo en cuenta la cantidad de familias y jóvenes que han tenido que dejar la capital por la incapacidad de conseguir un sitio dónde vivir, dando paso a una Cádiz llena de turistas pero que esconde entre sus calles otra ciudad deshabitada.

Publicado por Mª Jesús Rivas (Diario de Cádiz)




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