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19/6/2011

Plaza de Candelaria

Inicio > — josegalindo @ 7:11 am :: 4661

Varias generaciones de gaditanos se han criado jugando en ella y siempre ha habido muy buen ambiente. Pero desde hace unos meses, vecinos y comerciantes de la plaza de Candelaria se quejan de un grupo de jóvenes que se han convertido en asiduos y con frecuencia se pelean entre ellos, consumen droga y trapichean.

“Nosotros hemos visto sillas de una terraza volando y botellazos. Aquí hay broncas de todos los colores, y tiene guasa que estés con los niños y tengas que escuchar las barbaridades que se dicen", comentan los empleados de la Pizzería Gente de Cádiz. “Algunas de las chavalas del grupito están ahí con sus niños pequeños y no les importan las peleas ni que se consuma droga o beba alcohol delante de ellos", apuntan en la Taberna El Vapor, donde una empleada se queja de que todo esto “da muy mala imagen a la plazoleta. A veces, cuando las terrazas están llenas de familias y empieza una bronca, la gente se va. A nosotros nos afecta muchísimo".

Uno de los vecinos de la plaza expresa que lleva “muchos años viviendo aquí y lo que está pasando últimamente no es normal. Está fuera de todo civismo".

Por todo esto, vecinos y comerciantes de este céntrico espacio público de la ciudad están recogiendo firmas bajo el lema Salvemos la plaza Candelaria para pedir al Ayuntamiento más presencia policial. En varios establecimientos se puede firmar un papel encabezado por un texto que pide “más protección para los que acuden a la plaza para jugar, pasear o pasar el rato” y solicita “que investiguen los motivos por los que presuntos delincuentes se reúnen y pelean en la plaza a cualquier hora” porque “estos incidentes podrían poner en grave peligro la integridad de los usuarios de la plaza".

El pasillo que hay frente a La Gloria suele ser la zona más conflictiva. De hecho, el vandalismo es más evidente allí: hay destrozos en bancos y focos, y numerosas pintadas en las columnas.

En Divino Bar sugieren como solución que en los pasillitos, donde se concentra el mal ambiente, “quiten los bancos y pongan un jardín".

Por cierto, que los jardines que hay están poco cuidados. Algunos sufren las consecuencias de los balonazos de los niños.

Respecto al tema de los jóvenes conflictivos, asiduos a la plaza aseguran haber visto a menores con armas y a jóvenes “a las doce de la mañana liándose un porro descaradamente. Eso no pasa en ningún sitio". También se quejan de los faroles partidos y de las pintadas en la plaza.

Excepto ese espacio que ocupan los jóvenes problemáticos, en el resto de la plaza reina la tranquilidad. Por las mañanas los bancos suelen estar ocupados por personas mayores que se sientan a descansar y a tomar el sol, y por las tardes, los niños se adueñan de la plaza con sus juegos.

En las terrazas aumenta el público por las tardes. Algunos vecinos están muy contentos desde que se han instalado porque “fomentan el buen ambiente", según una señora que se sienta cada tarde con un grupo de amigas en uno de los bancos de la plaza. “Venimos aquí todos los días a echar un ratito", explican. Una de las mayores, que lleva “40 años viviendo aquí", se lamenta de lo que ha cambiado el ambiente en los últimos años. “Mis hijos se han criado aquí jugando. Antes había buen ambiente pero ahora… Y está peor desde que está la acampada en El Palillero". Esta mujer dice que “muchos hippies se han unido a los del 15-M y el otro día, desde las nueve y media de la mañana hasta las dos y media de la tarde estuvieron tocando el cajón, la flauta y la guitarra. Y por las noches, hay días que se llevan hasta las cuatro". También cuenta que por las mañanas, los que están acampados en el Palillero han estado yendo a lavarse al grifo que está junto a la fuente, en el que los niños beben. Respecto a las peleas, estas amigas relatan que “en alguna bronca, hemos escuchado a niños con miedo, que lloraban y les decían a sus madres: ‘Mamá, vamonos de aquí’. Pero nosotras, que somos mayores, también tenemos miedo".

Por las mañanas, la plaza está muy limpia -"la baldean todos los días", según estas vecinas-, pero por las noches está sucia. En el suelo pueden verse cáscaras de pipas, paquetes de gusanitos y patatas, bolsas de plástico, botellas de agua, latas de refresco… “Los vecinos deberían respetarla más", se lamenta uno de los camareros de Divino Bar, donde hay un ciudadano que sugiere que en el grifo en el que beben los niños deberían poner un cartel que dijera “Agua no potable” porque “allí chupan los perros y se lavan los del Palillero".

En la plaza de Candelaria hay varios locales comerciales, un asilo de ancianos y alguna casa abandonada, donde, según desvelan en Divino Bar, se han instalado okupas.

Por las noches, los bancos sirven de cama para los vagabundos. “Aquí cerca, en la calle Santiago, hay un comedor y después se vienen aquí a pasar la noche. Pero ellos son los que menos molestan", relata un camarero de Divino Bar.

Algo que los comerciantes y las personas mayores echan en falta es un paso de peatones en la plaza, ya que los coches, y sobre todo las motos, pasan a gran velocidad.

Y todo esto transcurre bajo la atenta mirada de Emilio Castelar, cuya estatua preside la plaza que antes llevaba el nombre de este político y escritor gaditano que nació en el número 1, donde hoy luce una placa en su honor.

Publicado por Diario de Cádiz




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