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13/6/2011

Ayer y hoy del movimiento vecinal

Inicio > — josegalindo @ 8:03 am :: 4658

El malestar de los vecinos de algunos barrios de la ciudad les llevó a unirse para reivindicar mejoras en las zonas donde residían. Así nacieron las asociaciones de vecinos en Cádiz. Primero se creó la de Puntales y posteriormente, casi en paralelo, las del Cerro del Moro y Loreto, cuyos presidentes fundadores son hoy dos conocidos políticos, Hipólito García y Luis Pizarro, respectivamente. Después fueron naciendo las demás.

Hipólito García cuenta que el Cerro del Moro estaba “abandonado” por la administración local. A principios de los años 70, “había una polémica importante porque en la calle Alcalde Blázquez, donde posteriormente se hizo la pasarela que cruzaba la vía del tren y ahora hay una especie de bulevar, se proyectó construir más viviendas, con lo que el barrio quedaría asfixiado y sin un mínimo espacio libre para el disfrute. Ese fue uno de los detonantes para que los vecinos que se oponían a este proyecto se unieran y pidieran mejoras en las condiciones del barrio. Aparte de otros problemas". Esto se unía, según García, “a la efervescencia que se vivía de intento de cambio del país en su conjunto, que hizo que la gente se involucrase más en el intento de mejora de la vida en los barrios". Así nació la AVV Claridad del Cerro del Moro, a cuyo frente estuvo Hipólito García desde principios de los años 70 hasta 1979, cuando se incorporó al Ayuntamiento. “Consideré que era poco razonable y poco ético continuar en la asociación estando de concejal", afirma.

El actual delegado de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía considera que el movimiento vecinal ha tenido distintas etapas: “Una primera de lucha. Posteriormente ha habido cierto estancamiento y después un resurgimiento. Ahora hay un número importante de asociaciones de vecinos que generan un movimiento potente". Piensa que las AVV deben tener una colaboración crítica con la administración local. “No siempre hay que decir que no, pero hay que exigir mejoras en la ciudad. Y el Ayuntamiento debe contar con los vecinos en sus decisiones. La razón de ser de las AAVV, sin caer en corporativismos, es la defensa de los intereses concretos de los barrios en los que viven y, desde esa óptica, exigir y colaborar con la administración municipal para ofrecer soluciones a los problemas concretos que los ciudadanos plantean. También hace falta voluntad política para afrontar los problemas de cada zona".

Un problema de espacio también fue lo que movió a los vecinos de La Laguna a crear su AVV. Su primer presidente y fundador, Arturo Prada, cuenta que el barrio empezó a crecer en los años 60 del siglo pasado, cuando se fueron a vivir muchos matrimonios jóvenes que venían del centro, por lo que “había muchos niños y falta de equipamientos y servicios, como marca la ley de suelo, que no se cumplía". La mayoría del terreno pertenecía “a una familia de raigambre en Cádiz", que consideró que lo que hoy es La Laguna podía convertirse en una zona residencial. “Se empezaron a construir edificios sin un PGOU previo que determinara las alturas y hubo un agotamiento total del suelo con pisos de hasta 11 plantas. Además, había una superocupación", recuerda Prada.

En la primera reunión que tuvo con los presidentes de las comunidades de vecinos plantearon la falta de espacios para que los niños pudieran jugar. E intentó mover voluntades para luchar por que no se construyeran viviendas en las plazas Reina Sofía y Pintor Meléndez, “para compensar en parte la carencia de espacios libres, de convivencia y de centros de salud debido al desarrollo incontrolado". Cuenta que hasta hizo pintadas en las vallas que cercaban lo que hoy es la plaza Reina Sofía para que no construyeran allí. Después, la AVV siguió luchando por que se iluminara el barrio, que se hicieran viales, buscar zonas verdes, el centro de salud, la creación del centro cívico… Y así estuvo 19 años como presidente, hasta que se mudó a San Fernando. Al cumplirse los 25 años de la AVV nombraron a Arturo Prada presidente de honor.

Piensa que el movimiento vecinal estaba antes “mucho más vivo. Ahora ha caído porque el trabajo de campo se ha venido abajo". Cree que la plataforma 15-M está dando buen ejemplo con las asambleas en los barrios, en las que los ciudadanos exponen sus inquietudes y necesidades. “Estaría bien celebrar asambleas vecinales en las plazas. Sería volver a la esencia de la democracia, como hacíamos al principio en el movimiento vecinal".

La AVV de Puntales fue la primera que se creó y el primer presidente fue el padre de la actual, Pilar García, quien ostenta el cargo desde hace sólo unos meses. Gracias a su padre, ella ha vivido muy de cerca el movimiento vecinal, “he pasado parte de mi niñez jugando en el parque infantil de la asociación", comenta. Pero no entró a formar parte de ella hasta 2009, como vicesecretaria, ante la petición de ayuda del anterior presidente, José Manuel Hesle, quien ha sido un referente para ella en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los vecinos de su barrio. Y como él, otros miembros de la anterior junta directiva, como Paco Cuñarro y Carmen Arriola, quien se encarga de la labor social junto con la religiosa Natividad Casajús.

Pilar García valora la labor desarrollada por las anteriores juntas directivas, que han conseguido una gran transformación en el barrio. A pesar de que al principio, “les cogió la dictadura, tenían que reunirse a escondidas y se jugaban mucho. Para los políticos eran una molestia". Dice que ahora trabajan con más libertad, que pueden exponer sus ideas sabiendo que las reivindicaciones van a llegar.

Ella piensa que las AAVV “tienen que ser para los vecinos. La asociación y el barrio deben ir siempre de la mano. Hay que tener a los vecinos y sus necesidades como referente".

Pedro Pérez también lleva poco tiempo de presidente de una asociación de vecinos, la de Los Tres Arcos del Pópulo. Él es una persona reivindicativa, que siempre ha estado involucrado en voluntariados. Y precisamente, cuando entró a formar parte de esta AVV se identificó con el trabajo que se realizaba allí, porque lo tomó como un voluntariado. “Vi las carencias de los vecinos y quise aportar mi granito de arena, y me volqué en eso". Primero compatibilizó los cargos de tesorero y secretario, luego fue vicepresidente y en octubre de este año hará cuatro años que está al frente de la asociación. Asegura que piensa presentarse para la siguiente legislatura, aunque le ha tocado vivir una época de crisis, de carencias alimenticias, problemas de vivienda, desalojos y, desde hace más de un año, está luchando por el patrimonio del barrio del Pópulo. “Creo que me ha tocado la época más difícil, y eso me motiva".

Pedro Pérez piensa que el movimiento vecinal “ha perdido el poder que teníamos ante las administraciones", porque “se han olvidado que somos un enlace entre los ciudadanos y las administraciones. Somos mediadores, ese es el objetivo que queremos recuperar".

David Muñoz es el presidente vecinal más joven de Cádiz, con sólo 31 años. Lleva trabajando en el movimiento vecinal “desde los 13 ó 14″, primero en la Viña y, luego, en Cortadura, en cuya asociación ha ocupado distintos cargos hasta llegar a presidente, en 2003. Siempre de la mano de Juana Cortés, quien junto a Antonio Gallardo -anterior presidente del Pópulo- han sido sus referentes en el movimiento vecinal. Afirma que pretende dejar el cargo en 2012, porque “la renovación es importante".

Pero no dejará la asociación, porque dice que siempre se ha identificado con el trabajo por los demás. “Y más ahora, que tenemos pensado crear un consejo de barrio que aglutine a todas las entidades y se va a necesitar mucha ayuda".

David Muñoz piensa que el hecho de que las AVV estuvieran antes más activas es debido a que quizás las administraciones les hacían más caso. Critica el actual modelo de participación ciudadana porque considera que, en los últimos años, ha habido “una concejalía fantasma. Debería haber sido un puente entre Ayuntamiento y ciudadanos, y no ha desempeñado ese papel. Parece que al Ayuntamiento le interesa eliminar el movimiento vecinal porque no comprende que nuestras reivindicaciones son para los ciudadanos que ellos gobiernan. Las AAVV no queremos hacer la guerra, sino colaborar. No se puede hacer un proyecto en un barrio sin contar con los vecinos, como se quería hacer con el parque de Cortadura".

Espera que con el nuevo Gobierno cambie la actitud en este sentido. “Cuando nos reunimos, todavía llevo peticiones de hace 7 años, y son cosas fáciles, que podrían hacerse mañana mismo, pero hay que tener ganas", concluye.

Publicado por Pilar Hernández (Diario de Cádiz)




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