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28/4/2011

La Policía investiga el saqueo de placas

Inicio > — josegalindo @ 8:28 am :: 4624

El patrimonio artístico e histórico de Cádiz se encuentra seriamente amenazado. Los bienes heredados por la ciudad de épocas anteriores sufren cada día expolios que, en la mayoría de los casos, quedan impunes. Brocales, columnas o rótulos catalogados y protegidos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) desaparecen sin que nadie lo denuncie formalmente o, lo que es peor, sin que nadie se dé cuenta de su ausencia hasta que ya es demasiado tarde.

Seguramente, esto es lo que esperaba el ciudadano americano que el pasado lunes fue sorprendido por los vecinos de la calle Veedor a plena luz del día arrancando las placas de metal colgadas en las fachadas de varias viviendas de la vía. Este supuesto coleccionista presumía de la diversidad de modelos e incluso justificaba su acción ante la incredulidad de los presentes.

Sin embargo, esta acción que él consideraba inofensiva puede salirle muy cara. La Policía Local no quiso dejar pasar esta acción y elaboró ayer un expediente sobre el caso que trasladó al Cuerpo Nacional de Policía, al no contar con medios suficientes para abordar este tipo de delitos. Por este motivo, agentes de la Nacional se pusieron en contacto ayer mismo con algunos testigos que presenciaron el supuesto robo de este coleccionista americano para documentarse sobre los hechos y abrir una investigación al respecto que podría terminar con una acusación por un delito de expolio del patrimonio, ya que estas placas están protegidas en el PGOU y cuentan con más de 100 años de antigüedad. De hecho, la que intentaba arrancar ayer este ciudadano se remonta al siglo XVIII.

Algunos historiadores de arte se mostraron ayer sorprendidos por este nuevo atentado contra el patrimonio histórico de la capital gaditana. El experto Antonio Ramos Gil, miembro de la Asociación Cádiz Ilustrada, aseguró que en muchos casos este tipo de elementos históricos suele acabar en el mercado de antigüedades de Estados Unidos, donde a diferencia de España, está permitido. Según Ramos, «el concepto que posiblemente tenga este ciudadano del patrimonio es totalmente diferente al nuestro, ya que allí las antigüedades se venden libremente en el mercado, algunas veces incluso se subastan en programas de televisión».

No obstante, otras fuentes consultadas por este periódico aseguraban ayer que no es la primera vez que desaparecen este tipo de placas de las fincas de Cádiz. En este sentido, apuntaron que hay constancia de que hace al menos dos años, ya se comenzó a notar el interés de coleccionistas por este mercado, muy abundante y diverso en la capital. Un ejemplo del carácter comercial de este tipo de acciones se puede encontrar en internet, donde existe una gran variedad de páginas que ponen a la venta rótulos de este tipo procedentes de diferentes ciudades españolas, entre ellas, Valencia y Bilbao. Los precios oscilan entre los 35 y los 100 euros, dependiendo del tamaño de la placa y del diseño, pues algunos de ellos son utilizados para decoración.

Este tipo de acciones delictivas se suman ahora a otras conductas, ya conocidas, adoptadas desde hace años por constructores y empresarios. Uno de los casos más sangrantes fue el ocurrido en la calle Ruiz de Bustamante, número 4, donde los trabajos de rehabilitación realizados por una promotora destrozaron elementos de un importante valor arquitectónico como eran un brocal de mármol y unas columnas del mismo material. En este caso, la Delegación Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Cádiz paralizó temporalmente las obras y la Justicia obligó a la empresa Blazmer S. L a hacer frente a una multa económica de tan solo 15.000 euros por destruir y modificar elementos de un edificio protegido.

Hace apenas unos meses, el brocal volvió a aparecer y todo indica a que será instalado en su lugar original. Donde no se tienen noticias del brocal original es en el número 1 de la calle Novena. Hace alrededor de tres años, unos vecinos del inmueble denunciaron públicamente la retirada de dos brocales de mármol que embellecían el patio del edificio que se encontraba en fase inicial de rehabilitación. Por entonces, fuentes de la inmobiliaria encargada de vender los pisos consiguieron callar estas voces al asegurar que estos elementos volverían a su lugar de origen cuando concluyesen al completo todos los trabajos, pero un año después de la finalización de los mismos siguen sin cumplir su palabra. En este caso, la empresa encargada de realizar la obra ni siquiera ha sido sancionada.

Publicado por Nuria Agrafojo La Voz de Cádiz)




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