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22/7/2009

Los vecinos de Sacramento pondrán fin en días a dos años de realojo

Inicio > — josegalindo @ 4:38 pm :: 3886

Las ocho familias de los números 26 y 28 de la calle Sacramento que fueron desalojados tras el derrumbe de un muro medianero con un solar de la calle Fernández Shaw podrán al fin volver a sus casas.

El suceso ocurrió en la madrugada del 9 de marzo de 2007 y pese a lo aparatoso del suceso, no hubo heridos. Un total de 45 personas acabaron siendo desalojadas de sus viviendas, situadas en el número 26 y 28 de la calle Sacramento, las de los números 26 y 28 de la calle Rosario Cepeda y las del 7 y 9 de Fernández Shaw. Todos pudieron regresar a sus hogares, unos ese día y otros dos meses después, salvo los vecinos de las casas que se habían quedado sin pared, es decir, los de Sacramento. La promotora Forlauder se hizo cargo del realojo de todos estos vecinos, inicialmente en un hotel y después en pisos de alquiler, así como de los gastos ocasionados por el derrumbe y la rehabilitación de los edificios dañados.

Los inquilinos de Sacramento han estado más de dos años realojados esperando el regreso a sus casas, pero sospechan que no todo va a ser tan fácil. Esto se debe a que no es la primera vez que la promotora Fourlauder, encargada de la rehabilitación, les da una fecha de regreso a sus hogares sin cumplirlo, habiendo alegado en otras ocasiones problemas “financieros y con el seguro". Según Ignacio Díaz Cano, que vivía en Sacramento, 26, “nos han mandado un burofax a todos los vecinos del bloque, diciéndonos que podemos volver a nuestras casas entre los días 20 y 30 de este mes, pero no nos fiamos".

La necesidad de que estos vecinos vuelvan a Sacramento es apremiante ya que en la mayoría de los casos los contratos de arrendamiento de los pisos de realojo vencen el próximo 31 de julio, y es muy posible que los propietarios ya tengan apalabrados los inmuebles para el 1 de agosto. Precisamente, a Ignacio le venció su actual contrato de alquiler el pasado día 15: “En principio me dijeron que las obras terminaban en un año, y firmé un contrato de arrendamiento, a cuenta de Forlauder, en un piso de la calle Ahumada. Pero la cosa se complicó y renovamos dicho contrato hasta el 15 de marzo de este año, fecha en la que supuestamente iba a volver a mi casa. Como también la incumplieron renové por cuatro meses, pero actualmente estoy sin contrato de alquiler", afirma este vecino afectado.

Algunas de las familias protagonistas subieron a sus viviendas -los de la parte izquierda sobre todo ya que la parte derecha había sido la más afectada-, en octubre del año pasado, y se encontraron con que sus puertas habían sido forzada. “Había colillas en el suelo y nos faltaban algunas cosas, por suerte nos habíamos llevado todos los objetos de valor, pero alguien había estado en mi piso” cuenta alarmado Ignacio. Estos vecinos interpusieron una denuncia que finalmente se archivó debido a que durante ese verano se habían suspendido los trabajos en el inmueble y ninguna empresa quiso responsabilizarse de lo ocurrido.

Otro calvario que están sufriendo los vecinos de los pisos afectados de la calle Sacramento es el asunto de sus muebles. Tras el derrumbe del muro y el realojo, los muebles pertenecientes a estos fueron almacenados en un guarda muebles de la empresa Mudanzas Poli. Según Díaz, la promotora sólo ha abonado el primer mes, por lo que se adeudan 24 meses aproximadamente. Con lo cuál ningún mueble saldrá de dicha empresa si no se abona esta deuda. Mudanzas Poli no quiso confirmar la existencia de esta deuda, pero sí dijo que como norma general, los enseres no salen del guardamuebles hasta que no se realizan los pagos.

Además, dicha mudanza, en el caso de que los vecinos vuelvan al fin a sus hogares en estos días, temen que no se podría realizar en un corto espacio de tiempo, que es lo que tienen de margen los vecinos hasta que finalicen sus actuales contratos. Los vecinos han pedido a Forlauder -con la que fue imposible contactar ayer- que les deje entrar en sus pisos para adelantar el traslados, pero tras el envío del burofax sólo han encontrado silencio por parte de sus abogados, asegura este vecino.

“Todo este secretismo me parece fatal, la última vez que estuve en el inmueble sólo faltaban los contadores de la luz y electricidad, no entiendo por qué no me dejan entrar si es verdad que ya está finalizada la obra", reitera Ignacio.

Publicado por Miguel Ángel Alfonso (Diario de Cadiz)




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