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20/7/2009

Piden por tercera vez licencia para poder poner un ascensor

Inicio > — josegalindo @ 4:06 pm :: 3882

Los vecinos del número 20 de la calle Ancha no se rinden en su particular batalla por colocar un ascensor en el interior de la finca que les haga la vida más llevadera. Así, tras dos rechazos consecutivos por parte de la Comisión Municipal de Patrimonio, la comunidad de propietarios volverá a intentarlo de nuevo en los próximos días, presentando ante el Ayuntamiento de Cádiz una tercera solicitud para instalar este elevador tan deseado.

El caso del mencionado inmueble tiene un componente social añadido, que hace aún más difícil de comprender las sucesivas negativas del Consistorio. No en vano, la segunda planta está habitada por una anciana discapacitada de 81 años, Micaela, que no baja a la calle desde hace cuatro por su problema de movilidad. Pero ella no es la única persona mayor del edificio. También en el tercero reside otra mujer de 67 años, “a la que cada vez le cuesta más salir y entrar a casa”, según asegura su propia hija, Mar García. De hecho, “el carrito de la compra se lo tiene que subir el chico de los periódicos”, apostilla.

Esta situación de necesidad llevó a los vecinos a interesarse, hace cerca de un año, por las ayudas económicas que otorga la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico para la eliminación de barreras arquitectónicas. Y, tras comprobar que los demandantes cumplían los requisitos exigidos, este departamento, dependiente de la Delegación Provincial de Vivienda, concedió la subvención pertinente, que cubre hasta el 75 por ciento de la actuación.

Animados por esta coyuntura, las familias empezaron a buscar empresas para contratar las obras y a pedir préstamos a los bancos para afrontar el proyecto. Sin embargo, no contaban con la desestimación de la Comisión Municipal de Patrimonio, que se aferró a la catalogación mínima del inmueble para no autorizar la ubicación de dicho aparato.

De nada sirvió el recurso que posteriormente interpondrían los afectados, desarrollando técnicamente más la propuesta y esgrimiendo algunos de los aspectos legales que, según Mar, amparan a los ciudadanos cuando “se demuestra que hay detrás un interés fundamentalmente social”. No obstante, la respuesta fue la misma que la anterior.

Agravios comparativos

“La disputa se debe a ocho escalones de la escalera del patio que habría que desviar para colocar el ascensor”, explica esta joven con cierta impotencia, al no entender que eso constituya un motivo de peso para “dejarnos sin algo que necesitamos urgentemente”.

Ella y sus convecinos sospechan incluso que tras esa decisión exista alguna razón política. “¿Si no a qué responde tanta arbitrariedad?”, se pregunta Mar, quien apunta a otros edificios “mucho más valiosos”, situados en su misma calle y que, en cambio, no se han topado con “tantas trabas” para someterse a reformas mayores. “Sólo hay que echar un vistazo a la sede de la Asociación de la Prensa, a la de la Escuela de Enfermería o al propio Rectorado de la Universidad”, apostilla.

Mar sostiene, además, que los propietarios de la finca en cuestión son los primeros interesados en no trastocar demasiado su estética original. “No queremos poner unas luces de neón ni nada por el estilo, simplemente un ascensor y disimularlo al máximo”, especifica. Pero hasta la fecha estos argumentos no han convencido al organismo encargado de dar el visto bueno final a este tipo de intervenciones.

El Ateneo apoya la demanda vecinal

Las dos familias que quedan en este edificio de la calle Ancha no están solas en su reivindicación. Ambas cuentan con el apoyo del Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz, que tiene su sede ubicada en la primera planta desde hace muchos años.

Su presidente, Ignacio Moreno, confirmaba ayer a INFORMACIÓN su respaldo a esta “justa” demanda de la comunidad de propietarios, “a la que le hemos ofrecido siempre nuestra total disposición a colaborar con la obra, aunque perdamos metros cuadrados”, indicó.

El responsable de la institución académica lamentó el rechazo del Ayuntamiento a las solicitudes planteadas por los residentes. “Máxime cuando entre ellos hay una persona inválida que sólo podría volver a pisar la calle con un elevador”, precisó.

Tampoco hay que olvidar el hecho de que el público mayoritario que asiste a las actividades programadas por el Ateneo suele ser de edad avanzada. De modo que la presencia de un ascensor beneficiaría también a esta entidad, al facilitar un mejor acceso a su local.

Publicado por Alejandro Massia (Información)




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