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23/5/2009

La entrada al centro comercial, sitiada

Inicio > — josegalindo @ 1:32 pm :: 3794

El corneta Soto Guerrero toca a rebato. Los comerciantes de la calle del mismo nombre se están defendiendo a capa y espada cercados por tres fieros enemigos: la crisis, las obras de saneamiento de la vía y la ampliación del aparcamiento de Canalejas. Son demasiado fuertes para hacerles frente. Por eso, los establecimientos de la calle amenazan con rendirse. Hablan de pérdidas en sus filas que llegan al 50 por ciento. El comercio se desangra. Tradicionalmente castigado por tantas incursiones ajenas, se enfrenta ahora a una batalla final. El testimonio de las tropas cercadas es desgarrador.

“Han coincidido las dos cosas a la vez: la obra de la calle y el parking. Esta es una calle clave de entrada al casco histórico, al centro comercial. Esta calle no estaba tan mal como para levantarla, pero todo esto nos está matando", señala Adela Moreno, de la lencería Marade. Asegura categórica que está vendiendo un 50 por ciento menos que el año pasado por estas fechas. “Lo puedo demostrar con papeles", añade para evitar que alguien piense que las pérdidas proceden de una apreciación a la ligera. Adela Moreno comprende que las obras son beneficiosas para la ciudad, pero echa de menos más comprensión por parte del Ayuntamiento. “Fuimos a una reunión y pedimos una rebaja en los impuestos mientras duraran las obras o alguna subvención, pero dijeron que era imposible", recuerda. Adela tira de su memoria para recordar que en dos ocasiones la Policía intentó cerrar la calle. “Menos mal que salimos fuera y nos negamos. Vamos, que tuvimos que hacer un plante".

Al menos, los operarios que trabajan la calle “se están portando genial, son muy serviciales e intentan molestar lo mínimo". La misma impresión de los trabajadores la tiene Eloísa González, del herbolario Edén. Es más, con la zanja en la misma puerta del establecimiento, estos operarios han ayudado entregando una compra y cobrando a un cliente que desde la otra parte de la acera no podía acceder a la tienda. “Mira la hora que es -la una de la tarde- y lo que he hecho de ventas", dice señalando un cuaderno donde recoge los ingresos del día. “Soy viuda y me ha quedado una pensión de 325 euros. Y yo no me puedo permitir cerrar aunque la máquina esté en la puerta", dice Eloísa en referencia a un cercano establecimiento de telefonía que decidió no abrir en el día de ayer por una razón tan obvia como la que se muestra en la fotografía que acompaña a este reportaje. El herbolario ha dejado de ganar en el último mes alrededor de 400 euros. “Esta calle es, o era, muy de paso con gente que venía o iba a los bancos, los que se bajaban del autobús que ahora lo han trasladado de parada, los que venían del muelle. Pero con la calle así y el muro que nos han puesto en Canalejas, ¿quién va a pasar por aquí?", s e pregunta.

“Nos han cortado el acceso al centro y las ventas son malísimas". Lo dice Inmaculada Rosa, de la confitería Maype, que cifra las pérdidas en “unos 400 euros al día” y se reafirma al ver la cara de asombro del periodista. “No esperábamos un impacto negativo de esta magnitud", reconoce Inmaculada. Para que no falte de nada, también se ejecutan obras en la calle Argantonio, que cruza Corneta Soto Guerrero. Una de las arterias principales del comercio tradicional está sitiada. ¿Cuánto tiempo aguantarán los comerciantes en las trincheras?

En el segundo tramo de la calle, el más cercano a Canalejas, no hay obras de saneamiento, pero los comerciantes tienen más a la mano ese muro que les separa de una de las más transitadas avenidas y que protege la obra de ampliación del aparcamiento de Canalejas. José Antonio Jaime, de Librería Jaime, es la viva imagen de la desesperación. “La cosa está muy, muy fea. Llevo 30 años en el negocio y nunca he visto tantos apuros para pagar nóminas, seguros sociales y a proveedores", señala el librero. Cifra las pérdidas en “más de un cincuenta por ciento” y no se muerde la lengua antes de asegurar que con respecto a la obra del parking “se han hecho las cosas muy mal y encima ha estado tres meses parada". Este comerciante considera que no merece la pena “causar tantas molestias para crear poco más de cien plazas de aparcamiento".

José Antonio Jaime dice que la supresión de aparcamientos debido a la obra del aparcamiento hace que muchas personas se lo piensen antes de venir a comprar al centro de la ciudad. “Para colmo no puede haber mayor falta de sensibilidad que la que demuestran con la grúa municipal, que todas las tardes da una batida por la plaza de España y se harta de poner multas. Con lo difícil que es llegar al centro, encima estos obstáculos", remata con rotundidad.

Los comerciantes no ven la luz al final del túnel en el que han convertido la calle donde diariamente se buscan la vida. Y con efecto dominó, el difícil acceso a esta vía redunda negativamente en el comercio de todo el centro. No en vano, Corneta Soto Guerrero es la puerta de entrada a las calles más comerciales.

Publicado por J. M. Sánchez Reyes (Diario de Cádiz)




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