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22/2/2009

Malos tiempos para la conciencia

Inicio > — josegalindo @ 5:58 pm :: 3699

Se acaban de cumplir 65 años desde el estreno en España de la película de animación Pinocho, de Walt Disney, que está considerada como una obra de arte y no sólo en el género. Basada en la historia del muñeco de madera cuyo creador quería convertir en niño, es un auténtico cuento de terror de finales del XIX escrito por Carlo Collodi del que, sobre todo, nos hemos quedado con la idea del castigo por mentir y con el personaje de Pepito Grillo, que es la conciencia con disfraz de insecto.

En efecto, todos tenemos nuestro particular Pepito Grillo que se posa sobre los hombros cuando algo nos atormenta o nos hace dudar. Normalmente, para qué negarlo, al bicho de marras lo mandamos poco lejos porque es un pesado al que no queremos escuchar. Y así nos va.

Cuando alguien de carne y hueso se atreve a interpretar el papel del señor Grillo se expone a que lo tumben con insecticida o, peor aún, a que lo aplasten de un pisotón e incluso a que le abran un expediente. Porque estas consecuencias son especialmente comunes, aunque no exclusivas, entre la clase política, de todo signo, donde este tipo de especies amenazadas y en vías de extinción acaban convirtiéndose precisamente en una amenaza para el resto.

¿Por qué? Porque dicen lo que los demás no quieren oír. Porque nos recuerdan que, como el pobre muñeco de madera, vamos por el camino erróneo. Porque sus mensajes ponen en peligro a otros miembros de la organización e incluso a ésta misma. No hace falta ir muy lejos. Esta última semana, si tirásemos de hemeroteca, podríamos encontrar ejemplos en todos los ámbitos. Esos que nos recuerdan constantemente que la democracia interna en los partidos es pura entelequia.

Y es que, por desgracia, resulta difícil encontrar a esos pequeños y valientes seres idealizados por la ficción, como también es complicado encontrar a quienes les hagan caso. Lo habitual es entregarse a los brazos del pesebrismo, primo hermano del sectarismo, mucho más cómodo, fácil y, por supuesto, cobarde. En estos tiempos en que abundan los ‘pinochos’, necesitamos muchos ‘pepitos grillo’. Un buen tipo, que además no necesita disfraz.

Publicado por Rafael Navas (Diario de Cádiz)




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