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22/11/2008

Tráfico calmado

Inicio > — josegalindo @ 8:51 pm :: 3574
Alberto Ramos Santana
(Diario de Cádiz)

Dicen algunos privilegiados que han tenido acceso al, ya histórico, nuevo diseño del Plan General de Ordenación Urbanística, histórico por el tiempo que llevan anunciándolo, que entre las propuestas se plantea hacer del casco antiguo un “espacio agradable para pasear y un centro abierto en el que hacer compras", y para ello se anuncia que gran parte del mismo quedará “libre de vehículos y ruidos". Por eso, dicen, el Ayuntamiento ha incluido en el nuevo PGOU el aumento de zonas y calles peatonales, entre las que destacan las plazas de Viudas, Jesús Nazareno y de la Merced, la calle San Miguel y el último tramo de la vía Sacramento, comprendido entre la calle Torre y Alcalá Galiano.

Los redactores de la propuesta consideran, al parecer, que con estas nuevas peatonalizaciones los viandantes ganarán en comodidad al no tener que caminar por “en medio del tráfico", como sucede actualmente, e incluso en algún caso, como la plaza de la Merced, dicen, se favorecerán actividades culturales, concretamente las del Centro de Arte Flamenco. Y anuncian que, en general, estas mejoras para los peatones irán acompañadas de medidas que garanticen la seguridad de los viandantes, la reducción de las molestias provocadas por el tráfico rodado, privilegiando al peatón y las bicicletas, sobre los coches y las motos, implantando lo que denominan “el tráfico calmado". La propia alcaldesa ha declarado que el aumento de calles peatonales mejorará la tranquilidad de los vecinos y de los turistas, así como fomentará el comercio tradicional, y por lo tanto, dice Martínez, “la calidad de vida de los gaditanos".

No sé si lo que el ayuntamiento denomina “tráfico calmado” es lo que cada día se vive en el centro peatonal de la ciudad: motos y coches aparcados en plazas y calles peatonales, ocupando aceras y pasos de peatones, coches y sobre todo motos circulando impunemente por las zonas peatonales, teóricamente reservadas a los viandantes, poniendo en peligro la seguridad de adultos y sobre todo niños, en resumen, una anarquía circulatoria que padecen beatíficamente los habitantes y paseantes por el centro histórico de la ciudad, mientras que desde el ayuntamiento se recrean en campañas de autocomplacencia y propaganda sobre su gestión, eso sí, pagada con dinero de todos.

Cabe pensar, por ello, que más que aumentar las zonas peatonales lo que habría que hacer es reforzar la vigilancia policial por las ya existentes, perseguir a los infractores, y cuando se erradiquen esos vicios consentidos por la pasividad municipal, llegará el momento de pensar si hay que ampliar la peatonalización. Mientras tanto, es mejor dejar que los peatones sepan que caminan por calles abiertas al tráfico, pues así se presta más atención para evitar cualquier percance.




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