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24/10/2008

Termina la rehabilitación de la Casa de Juan Paje, una de las ‘banderas’ de la infravivienda

Inicio > — josegalindo @ 8:24 am :: 3532

La Casa de Juan Paje era, junto a la de Lasquetty, una de las banderas de la infravivienda en Cádiz. Un lugar hacinado, con plagas de cucarachas y ratas, donde el espacio común había desaparecido a fuerza de obras ilegales, en el que muchas viviendas estaban clausuradas por el Ayuntamiento, apuntaladas y con riesgo de desplome. En definitiva, un enclave del Tercer Mundo en el Primero.

Tras cuatro años de obras, la finca parece otra y no es una frase hecha. Cuando los vecinos que se marcharon hace más de cuatro años vuelvan a entrar a su casa es probable que les cueste reconocerla.

La casa, en la que habitarán 28 familias, se entregará a finales de noviembre. Tan sólo falta hacer las obras del transformador, enterrar el cableado y que el Ayuntamiento conceda la licencia de primera ocupación.

Los pocos negocios que subsisten en San Juan esperan como agua de mayo la llegada de estas familias, para tratar de reactivar la economía del barrio, en decadencia desde hace décadas.

Y es que la obra ha estado plagada de contratiempos. Hubo problemas con la empresa adjudicataria, con la subcontrata y lo más grave fue la muerte de un joven operario de 21 años en un accidente laboral. En total, han sido cuatro años y medio de obras (comenzó en mayo de 2004), aunque el cambio ha sido espectacular.

El arquitecto José Luis Bezos -autor del instituto Balbo- fue el encargado de sacar adelante la remodelación integral de este edificio, tras ganar el concurso convocado por la Oficina de Rehabilitación de la Junta de Andalucía. Ésta adquirió la finca por 370.000 euros al Ayuntamiento, que a su vez se la expropió a los antiguos dueños. En total, la inversión ha alcanzado -entre la compra y las obras- los dos millones de euros.

No todos volverán

Antes de comenzar las obras fueron desalojadas de allí -y reubicadas en otras viviendas, la mayoría en Astilleros- 21 familias, aunque no todas regresarán a la casa. Algunas han decidido quedarse en este barrio de Extramuros. Volverán entre 15 y 18 familias y los pisos que sobren se emplearán en el programa de realojo.

Allí llegaron a residir en los años setenta hasta cuarenta familias. Todo el edificio pertenecía a los mismos propietarios, pero nunca fue morada de la clase pudiente. Era una de estas casas que se construyó en Cádiz desde la primera mitad del siglo XVIII para alojamiento masivo de la población, tanto por pisos, como por cuartos o casas de vecinos. Las viviendas de más calidad eran las que daban a la calle Obispo Urquinaona y en el interior estaba el resto, comunicadas por los tres patios.

Las primeras noticias de la existencia de esta casa datan del año 1675, según el arquitecto Bezos, aunque el año oficial de construcción, según la Guía de Arquitectura de Cádiz (realizada por Jiménez Mata y Malo de Molina) es el año 1770.

En la obra realizada ahora -la primera de calado, desde que se construyó- se ha tratado de mantener el mismo concepto. Ya no es un laberinto, como antes, cuando disponía de cinco casapuertas. Ahora sólo tiene una entrada, más el local de la peña taurina, que en breve será ocupado por sus primitivos moradores.

Se mantiene la calle interior, que se encuentra nada más entrar, y que antaño servía para comunicar Obispo Urquinaona con las callejuelas de detrás. Incluso, se ha puesto un pavimento como el de la vía pública para dar más carácter a este espacio, con el que uno se topa al franquear la entrada, delimitada por un cristal.

Las viviendas han tenido que adaptarse a la estructura anterior. Hay varios dúplex y otras más con terraza propia. Uno de los pisos se adaptará para una persona minusválida que regresará a la casa. La mayor parte de las viviendas son dos dos habitaciones, pero las hay de una, tres y hasta cuatro. La altura del edificio alcanza, en uno de sus tramos, los cuatro pisos más la planta baja.

Puablicado por Mabel Caballero (La Voz de Cádiz)




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