OPINIÓN

jgalindo56@hotmail.com
En la polémica sobre la construcción de un restaurante en la plaza de Santa María del Mar hay un responsable que, hábilmente, y siendo él quien tiene que dar la cara, se ha escondido tras la imagen de la alcaldesa. No es otro que el ascendido delegado de Urbanismo, Ignacio Romaní, que para algo lo han puesto ahí.
Si se han equivocado al adjudicar el restaurante (nadie es tan ingenuo como para pensar que los técnicos no sabían que en ese emplazamiento no podía ir un restaurante de 260 metros cuadrados), que den la cara y lo digan, que no anden con subterfugios y reuniones clandestinas con asociaciones afines al PP, que ni siquiera han aparecido por el lugar ni de visita.
¿A qué estamos jugando? ¿Cuándo se ha hecho eco de la noticia ese periódico provincial tan importante que ahora arrima el ascua a la sardina del Ayuntamiento y menosprecia a los ciudadanos que se manifiestan en contra de ese proyecto? ¿Por qué la televisión municipal, llamada popularmente Tele Barbi, no ha recogido en su informativo las manifestaciones de los ciudadanos contrarios a la construcción del restaurante y sí lo ha hecho para decir que el Ayuntamiento ya ha buscado una solución? A eso se le llama mentir y manipular y al director de esa emisora se le debería de caer la cara de vergüenza (si la tiene) y tirar el carnet de periodista (si lo tiene), porque ha faltado por activa y por pasiva al código deontológico de la profesión periodística, aunque teniendo los jefes que tiene, ¿de qué nos vamos a extrañar?
Quienes nos hemos manifestado en contra de que se conceda licencia para construir un restaurante de 260 metros cuadrados en la plaza de Santa María del Mar no estamos contra la creación de riqueza ni contra el hostelero Pablo Grosso, puesto que él lo único que ha hecho (aparte de insultarnos a los manifestantes) ha sido concursar y ganar el concurso. Es el Ayuntamiento el que ha metido la pata y no ha querido reconocer su error, hasta que la ciudadanía se ha impuesto con sus protestas y concentraciones.
Ya está bien de demonizar y culpabilizar a los manifestantes de la desastrosa situación económica de la ciudad, de la cual no va a salir por montar un chiringuito. En los foros de Internet es muy fácil darle a la tecla bajo el amparo del anonimato. Lo que hay que hacer es dar la cara y luchar por una ciudad más digna, narcotizada por un equipo de Gobierno y una alcaldesa que sólo venden humo y propaganda. Cádiz y los gaditanos somos mucho más que eso.