cadizcentro.net

19/4/2008

OPINIÓN

Inicio > — josegalindo @ 7:45 am :: 3064


Historia de Cádiz
(I)

El Cádiz de la valla y banderola,
oliendo a sacristía,
devoto de Teófila, que un día
alimentó su ego con su “bola”,
ha de tener su fin y su agonía,
su futura Bibiana y su corola.

En el principio fue el caos. El día en que las tropas de Teófila I bajaron de la “montaña” y cruzaron el istmo que les llevaba al castillo de San Juan de Dios, un grupo de vándalos asilvestrados la esperaban a la puerta con la determinación de no dejarla pasar a los aposentos ganados en la dura batalla del 95.

Ella, ni corta ni perezosa, sacó una banderola azul (el color del noble al que defendía) y volteándola de un lado a otro, exclamó: “¡A ver quien tiene arrestos para ponerse delante de mí, que le arrío un banderolazo!”.

Los vándalos se disolvieron inmediatamente y Teófila I entró en el castillo acompañada de su séquito con el sonido del himno que la inmortalizaría: “Ay mi Teo, mi Teo, mi Teo, la corregidora del Cádiz mejón. Ay mi Teo, mi Teo, mi Teo, en el castillo está tu sillón”.

Los primeros decretos que firmó Teófila I fueron aquellos relacionados con la escasa promoción que tenían en la villa las llamadas procesiones. Aumentó considerablemente las ayudas a las cofradías, colocó toldos por el recorrido de las procesiones y adornó con banderas de diferentes colores el lugar llamado de Sevilla.

En estas primeras medidas tomadas por la corregidora ya se iba viendo su visión de futuro y cómo banderas y banderolas, vallas y banderines iban a tener su protagonismo durante su imperio. (Continuará…)




RSS 2.0         Identificarse