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28/1/2008

Francisco Gallardo: “Nos sentimos colaboradores, aunque nos tratan como enemigos”

Inicio > — josegalindo @ 5:09 pm :: 2929

Hablar de la familia Gallardo es referirse al movimiento vecinal en Cádiz. Siempre vinculado a El Pópulo, donde su hermano Antonio es presidente de la asociación de vecinos Los Tres Arcos, Francisco Gallardo no dudó en asociarse e implicarse en el barrio del Mentidero cuando se mudó, en abril de 1999. Un año después (junio de 2000) ya ocupaba la presidencia de la asociación, donde ha permanecido siete años y medio. Ahora que ha dejado su cargo, aunque seguirá en la junta directiva, ofrece a Diario de Cádiz su visión del Mentidero.

-¿Cómo ha cambiado el barrio desde que usted llegó hasta hoy?

-Hemos visto una gran transformación. Hemos pasado de un barrio de poco interés a todo lo contrario. Ahora tenemos un barrio cosmopolita, que se representa en su propia plaza, donde conviven un negocio italiano, uno alemán, un burguer y dos restaurantes. A esto ha colaborado mucho la Universidad, que es una vecina que hace mucho por el barrio. En esta evolución es también muy importante el interés del capital privado en viviendas en esta zona y en la apertura de comercios. En definitiva, ha cambiado mucho, aunque ahora hay 5.900 habitantes censados, frente a los seis mil y pico que había antes.

-¿Qué barrio se encontró usted cuando llegó?

-En comparación con El Pópulo, me encontré un barrio muy apático en cuanto a organización; la gente no quería colaborar. En este sentido, el barrio ha cambiado para mejor. Y eso ha propiciado otros cambios solicitados por la asociación, con los que se ha mejorado la calidad de vida de los vecinos. Aún así, el Mentidero es un barrio muy grande y queda muchísimo por hacer. Pero mucho…

-¿Cuáles son los principales problemas del Mentidero?

-En primer lugar, y como en todos los barrios, la vivienda y el trabajo. Y a nivel local, tenemos un gran problema de aparcamiento y de instalaciones deportivas. En relación a la vivienda, el problema del Mentidero es la inversión privada; es una zona muy golosa que deja poco margen a la actuación pública y es muy difícil convencer a los propietarios, como ocurre en otros barrios.

-¿Cree que la actitud batalladora que usted mantiene ha podido afectar en algo al barrio?

-Últimamente sí. Nosotros tenemos muy claro que las afiliaciones políticas se olvidan cuando entramos en la sede, porque lo que nos importa es nuestro barrio. Siempre nos hemos sentido colaboradores, aunque en muchos casos se nos ha tratado como enemigos. Ahora nos consideran oposición y tenemos ese sambenito colgado, que lógicamente nos perjudica. Así, no nos invitan a la iluminación del centro cultural Reina Sofía, donde tampoco se nos dan facilidades para uso, como sí ocurre en el centro flamenco de la Merced. Tampoco se nos invita a actos como la inauguración del alumbrado público o de las fuentes del Parque Genovés, cuya recuperación la propusimos nosotros.

-Pero ha de reconocer que hay quienes no creen en el movimiento vecinal.

-La labor de las asociaciones es muy importante para la vida política. Tanto es así, que el equipo de gobierno ha creado la figura de los ediles de zona, como queriendo oscurecer la labor de las asociaciones. A nosotros nos interesa el barrio, y hasta que el Ayuntamiento no cambie el chip de que somos colaboradores, vamos a estar así. Es más, las asociaciones deberíamos tener participación en puntos como los presupuestos o los programas electorales. La ciudad iría mejor así.

-¿Qué le falta y qué le sobra a este barrio del Mentidero?

-Le sobra el desorden en tráfico, algo que es muy achacable a la falta de conciencia de los ciudadanos. Por contra, al barrio le faltan muchas instalaciones culturales y centros de mayores, ya que más del sesenta por ciento de la población de aquí es mayor de 55 años.

-Lo suyo, ¿es un adiós o un simple hasta luego?

-La imagen de estancamiento en la responsabilidad acostumbra a la gente a que se le haga todo, y hay que potenciar la participación; hay que comprometer a las personas para que trabajen por su barrio. Por mi parte, nunca voy a abandonar el barrio, pero si hay otro que lo pueda hacer por mí, mejor. Ahora, lógicamente, no me planteo volver. Confío en que Blanca lo haga estupendamente.

Publicado por Pablo Manuel Durio (Diario de Cádiz)




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