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7/10/2007

Sacramento: Un negocio con vistas al corazón de la ciudad

Inicio > — josegalindo @ 8:07 am :: 2684

Si Manuel Iglesias levantase la cabeza se sentiría orgulloso de los suyos y de su legado. Cuatro generaciones han pasado por el comercio que él fundó en 1902; un negocio familiar que comenzó como tienda de revelados y venta de material fotográfico y que, con el paso de los años, ha derivado en una óptica. «Somos el negocio más antiguo de la calle. Recuerdo que cuando mi bisabuelo lo abrió, en la parte de arriba estaba el cuarto oscuro de revelados en donde me gustaba estar para ver cómo era el proceso», explica con orgullo José Amaya Vidal. El escaparate de madera de roble, los cuadros que adornan el interior y los antiguos aparatos para graduar la vista sirven para darle al lugar una solera sin igual.

Pero quien ha vivido una buena parte de la evolución que ha tenido el negocio de los Iglesias es José Antonio Ortega Ruiz; un hombre de 64 años que lleva medio siglo trabajando. «Empecé como se empezaba antes: barriendo la acera, limpiando los cristales y yendo a Correos. Tenía 14 años y aún recuerdo el primer día, el 1 de abril de 1957», comenta dentro del local que le ha visto crecer hasta hacerse un hombre.

Ortega recuerda sus vivencias del pasado. «En tiempos de la Guerra Civil se vendían lápices de colores y las maletas colegiales para poder subsistir. Todas estaban expuestas a lo largo de un gran mostrador y el cliente las podía coger. Otro producto que salía mucho eran los baúles de madera en donde los novios guardaban todo el ajuar», cuenta mientras gesticula con las manos para mostrar las dimensiones que tenían los arcones.

Ortega tampoco olvida «las fórmulas que tenía que hacer en la misma tienda para los fotógrafos que estaban en la plaza San Juan de Dios. Aquí se vendía todo tipo de material fotográfico», detalla con cierta nostalgia ante su inminente jubilación el próximo año.

Otro establecimiento con solera es la Casa Mendoza, una mercería que fue fundada el 2 de julio de 1934. Allí, María del Carmen Mendoza, al igual que hizo su padre, Federico Mendoza González, sigue vendiendo calcetines, camisetas interiores, calzoncillos y bragas. Unas prendas que están expuestas en las originales vitrinas de madera. «El negocio lo abrió mi padre hace 73 años. Hasta hace 15 años, que fue cuando falleció mi madre, en esta misma calle, justo frente al establecimiento, teníamos un almacén para guardar el stock», aclara María del Carmen; al tiempo que su marido agrega: «Esta calle es muy comercial porque tiene mucho movimiento. Pero las grandes superficies están acabando con los negocios familiares como éste».

Sacramento también cuenta desde 1991 con un establecimiento especializado en discos y videojuegos, que se llama El Melli. «Tenemos clientes de todas las edades. La verdad es que no nos podemos quejar porque esta calle tiene mucha vida, y desde que abrimos en el año 1991 no hemos tenido problemas con las ventas», explica el encargado del negocio, José León, mientras despacha un disco de Julio Iglesias a un turista alemán.

Rehabilitación

Tampoco faltan las obras de rehabilitación de locales. Así ocurre en el número 9. Juan Acosta, un operario empleado en estos trabajos, confiesa que en breve se abrirá un nuevo negocio.

Al lado, en una antigua finca, la constructora Edicasa Occidental levanta un edificio que albergará 14 viviendas y un local comercial. «El movimiento peatonal de esta calle nos perjudica en el sentido de que las máquinas no pueden ser dirigidas como quisiéramos. A pesar de eso considero que en año y medio el edificio estará terminado», explica el constructor Cayetano Guerra durante una supervisión de las obras.

Cabe decir que la calle Sacramento es una de las más largas de Cádiz -nace en la plaza Candelaria y termina en el Teatro Falla- y como tal está dotada de todo tipo de comercios, entre los que destacan los bares y supermercados. Cuenta con una ligera pendiente que la hace aún más atractiva para los turistas y paseantes que no dudan en registrar con su cámara fotográfica los balcones y las fachadas de piedra ostionera de las viviendas. Otro de los elementos decorativos destacados son los faroles que cobran especial protagonismo llegada la noche al crear con su luz un ambiente cálido y bucólico. Asimismo, gran parte del movimiento peatonal se debe a la cercanía que tiene la vía con el Mercado Central, que a diario recibe a miles de usuarios que buscan en sus instalaciones productos para su nevera.

Siete son

En una ciudad tan devota como la gaditana, en donde existen 35 hermandades, no es de extrañar que varios nombres de sus calles tengan relación con la religión católica. Sacramento es una de ellas y recuerda los siete ritos que la iglesia católica instituyó para celebrar momentos señalados de sus practicantes: bautismo, confirmación, eucaristía, penitenia, extremaunción, orden y matrimonio.

Publicado por Jesús M. Villasante (La Voz de Cádiz)




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