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5/10/2007

La Audiencia Provincial ratifica la habitabilidad de Argüelles 3

Inicio > — josegalindo @ 2:22 pm :: 2676

Manuel Miraut podrá seguir habitando sin problemas el número 3 de la Plaza Argüelles, una de las fincas que integran la conocida Casa de las Cuatro Torres. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial le ha dado la razón a este inquilino de renta antigua –el único que queda en el inmueble–, desestimando la demanda de desahucio y rescisión de contrato interpuesta por Cala de la Araucaria, la propietaria del edificio desde hace dos años.

Para lograr el desalojo del morador, la sociedad mercantil alegaba que la torre ocupada no era en su origen una vivienda, sino un local de estudio fotográfico y, por tanto, no sujeta a la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964. Sin embargo, el tribunal ha dado por buenas las pruebas presentadas por el demandado que, según afirma la sentencia, “acreditan la existencia de una verdadera vivienda desde los años 80”.

Los recibos de renta firmados por anteriores dueños de la finca, la inversión de la fianza en papel por parte de éstos y, sobre todo, la cédula de habitabilidad aportada (documento oficial exigible sólo para viviendas pero no para locales de negocio) son, a juicio de la Sección, “indicios suficientes” para rechazar los argumentos de Cala de la Araucaria.

La resolución de la Audiencia viene a ratificar el fallo ya emitido por el Juzgado de Primera Instancia de la capital el pasado 30 de enero, que fue recurrido por la empresa al no estar de acuerdo con su contenido. Agotada esta última vía, ya no caben más apelaciones y, en consecuencia, Manuel Miraut ha sido el ganador de este litigio.

El arrendatario no ocultaba ayer su alegría por esta noticia, ya que aseguraba haber pasado un “verdadero calvario” durante todo el tiempo que ha durado este proceso judicial. “Sólo espero que a partir de ahora me dejen tranquilo de una vez”, agregó.

Ahora bien, su felicidad todavía podía haber sido mayor si la sentencia no le obligara a deshacerse de una dependencia destinada a cocina y construida en la azotea, dentro de un antiguo lavadero anexo al cuarto de aseo allí instalado. El inquilino sostiene que “aquello siempre estuvo así” y que los propietarios anteriores nunca pusieron inconvenientes.

Pero la Audiencia entiende que la pequeña habitación, de menos de cinco metros cuadrados, no tiene nada que ver con la casa y “constituye una ocupación de la que no consta título alguno”.

Estimación parcial del recurso

Para llegar a esta conclusión, los magistrados se basan, curiosamente, en la cédula de habitabilidad, “donde se deduce que la cocina se hallaba integrada dentro de la torre”. De ahí que, en este supuesto concreto, estimen parcialmente el recurso emprendido por la promotora y acuerden el desalojo de la pieza en cuestión.
Esta decisión obligará a Manuel Miraut a modificar la actual distribución del piso, incluyendo la cocina dentro de un salón, cuyas medidas no superan los 10 metros cuadrados. “Esto me supone un problema porque todos los bajantes y tuberías están conectados a la azotea”, apuntó el inquilino. Aún así, lo consideró un “mal menor”, una vez garantizada sine die su permanencia en la torre.

“De aquí no me voy ya ni por 1.000 millones”

El proyecto de hacer un hotel con encanto en la Casa de las Cuatro Torres, tal como pretendía Cala de la Araucaria, se ha visto seriamente trastocado por el dictamen de la Audiencia. Una cosa parece clara: si hasta hoy Manuel Miraut no estaba por la labor de abandonar el inmueble, mucho menos ahora que la justicia le ha dado la razón. De hecho, cierra las puertas a cualquier posible negociación con la propiedad. “Ya no me voy ni aunque me dieran 1.000 millones de las antiguas pesetas”, señala Miraut, quien acusa a los dueños de haber actuado como ‘asustaviejas’ durante los últimos dos años. “Me han llegado a amenazar y me han cortado la luz”, asevera. “Y no han realizado la mayoría de las obras de seguridad requeridas por Urbanismo”, añade. En este sentido, sus reproches se extienden también al Ayuntamiento y a la Junta de Andalucía, administraciones a las que culpa de “no haber hecho nada” para evitar el abandono al que hasta la fecha ha estado sometido este edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y que cuenta con el máximo nivel de protección.

Publicado por Alejandro Massisa (Informaciòn Cádiz)




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