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28/8/2007

El pequeño comercio resiste en el casco antiguo a pesar del alto precio de las rentas de los locales

Inicio > — josegalindo @ 3:55 pm :: 2579

El centro de Cádiz se ha convertido en el epicentro comercial de la ciudad. El impulso obtenido con la entrada en este área de importantes firmas -nacionales y multinacionales- ha provocado que el pequeño comercio busque un hueco entre ellas. Un espacio, a veces, demasiado caro, pero que es rentable.

Vender en los espacios comercialmente más atractivos es costoso. El alquiler de locales en el centro alcanza precios desorbitados, de hasta 6.000 euros cada mes en la zona más deseada, la calle Columela. El precio medio del metro cuadrado en esta calle es de 36 euros. Según los agentes inmobiliarios consultados, el precio varía según la zona. Rosa Torres, de Inmobiliaria Bahía Blanca, señaló que las áreas más cara son Columela, San Francisco y Ancha. Marina Ruiz, de la Inmobiliaria Mercasa y Diego Fernández, de Forum Financiera Inmobiliario también coinciden en señalar estas calles como las más atractivas comercialmente.

Desde las inmobiliarias aseguran que es un precio «excesivamente alto» el que se paga por el alquiler de un local aunque «el cliente que acude preguntando por un establecimiento es porque tiene la capacidad económica suficiente para asumir el riesgo», apunta Marina Ruiz, de Mercasa. En la calle San José abrirá en pocos día PepaPunk, de artesanía, o en la calle Novena FordKids. Ambos son establecimientos especializados y con poca oferta en la ciudad. Desde FordKids aseguran que «en Cádiz hay pocas tiendas destinadas a ropas de bebés y niños. Este es uno de los motivos por el que hemos decido abrir en Cádiz».

Hace varias semanas cerró Tandem, en la calle Ancha. Tras la liquidación, los productos que ofertaba este establecimiento se han trasladado hasta otra tienda Tandem en la confluencia de calle Ancha con Sagasta, y a Maspapeles, en la calle San José. Los propietarios de la tienda pagaban mensualmente un precio muy alto por mantener los locales, por lo que decidieron cerrar uno. Y es que en la calle Ancha los dueños de los locales piden «3.000 euros por un alquiler», señala Antonio Pérez, de Inmobiliaria Hispania. Los propietarios del estanco de la calle (trasladado a la calle Sagasta), han pedido a Quorum medio millón de pesetas por alquilar el local. La firma Caramelo paga una cifra similar por su local.

La compra, por las nubes

Los agentes de las inmobiliarias advierten de los precios abusivos que imponen los propietarios de los locales «que han llegado a pedir 480.809,68 euros por un local en el Campo del Sur de pocos metros cuadrados», señala Diego Fernández, de Forum Financiera. En la calle Columela el precio asciende a 1.202.024 euros (200 millones de pesetas).

Las grandes multinacionales son las únicas que pueden afrontar estos pagos aunque, casi siempre, optan por alquilar y reformar el local. Inmobiliaria Bahía Blanca tiene entre sus clientes a Zara, Mango, Torero o Women’Secret. Estas no aceptan la presión de los propietarios, que creen aceptaran cualquier precio. Así que exigen el justiprecio del local para alquilarlo.

Entradas y salidas

En los últimos años la apertura de comercios ha sido constante en el casco antiguo, aunque también se han producido algunos cierres importantes: Merchán, Calzados María Jesús o Perfumería Europa han pasado ya a formar parte de la memoria del gaditano. Estos comercios eran familiares y no pudieron competir con las marcas respaldadas por grandes grupos que se instalaban en la ciudad.

Ahora el centro es la gran milla de oro del consumo, donde se mezclan las firmas multinacionales con el pequeño comercio. Los que resisten es porque son establecimientos especializados y se han creado una clientela fiel. Regente, Isi, Basic, Tosso, Goya o Musical JM son claro ejemplo de resistencia.

La nueva hornada de aperturas ha traído a la ciudad firmas conocidas que buscaban un espacio donde poder vender sus productos en el centro de Cádiz. Pepe Jeans, Purificación García, Adolfo Domínguez, Oysho o Desigual son algunas de estas marcas que se han asentado. Otras, aunque menos conocidas, han decidido apostar por la capital de la provincia.

Salvador Bachiller es una empresa familiar fundada en Madrid dedicada al sector de la marroquinería. Aunque instalada en las principales ciudades de España, en Andalucía sólo ofrece sus productos en Granada y Cádiz. Una de las empleadas del comercio, María, explicó que «los encargados de traer la firma a la ciudad sabían de la buena acogida que había tenido en otras ciudades y apostaron. Han salido ganando».

Una de las empleada de Purificación García también comentó el éxito de la firma desde su apertura en el mes de abril. «Muchos clientes nos comentan que en el centro de Cádiz era necesaria la apertura de tiendas de diseñadores, porque se veían obligados a acudir a un centro comercial y permanecer allí toda la tarde». Y es que la mayoría de los responsables de los comercios coinciden en que «los clientes buscan pasear por la ciudad y comprar tranquilos. Los centros comerciales sólo quedan para los días de lluvia, afortunadamente», asegura una empleada de Adolfo Domínguez.

También busca un hueco en el centro el grupo El Corte Inglés, pero el alquiler que le exige el propietario de local es muy alto. La multinacional española desea instalar su marca Sephora (dedicada a perfumería y cosmética) en Cádiz, y ha encontrado en el local ubicado en la calle San Francisco con General Luque la mejor opción aunque, de momento, no hay acuerdo.

Y para buscar más negocio, Inditex ha decidido remodelar sus tiendas y trasladar Lefties a la avenida de la Constitución de 1812, y dedicar este edificio a la ropa y complementos para el hombre, además de la reciente apertura de Oysho.

Publicado por Mayte Huguet (La Voz de Cádiz)




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