cadizcentro.net

19/8/2007

El mercadillo teme la obra de la plaza de Abastos

Inicio > — josegalindo @ 7:36 am :: 2555

En muchas ocasiones el rastro gaditano de los domingos equivale a la ley del más fuerte. Próximamente comenzarán las obras en el Mercado Central y la incertidumbre es alta entre aquellos que cada domingo acuden a sus alrededores para vender su mercancía. De momento, desde que acondicionaron la carpa provisional, los vendedores ambulantes aseguran que las ventas han decrecido entre un 40 y un 50 por ciento y temen que cuando los obreros entren en la zona definitivamente el tradicional mercadillo se disuelva y acabe siendo parte del recuerdo. Sin embargo, este no es el único problema que presentan estos vendedores. Son muchos, complicados y vienen arrastrándose desde hace más tiempo.

En total, el número de puestos con licencia para vender ronda entre los 25 y 30. Sólo ellos llevan su negocio de forma legal, pagan sus impuestos, sus cuotas y por lo tanto cuentan con una parcela inamovible para realizar su trabajo. Se trata de un mercadillo de productos de cierta antigüedad, sin embargo, estos trabajadores tienen que adaptarse a aquellos que sin regularización vienen a vender lo mismo que ellos a precios más baratos e incluso productos completamente actuales. Como es evidente, los daños que provoca esta competencia desleal son incalculables. La piratería, los objetos robados o los de los mayoristas manchan, en cierto modo, el prestigio de los que respetan las normas de todos.

Un matrimonio que desde hace años trabaja legalmente en el lugar, asegura que siente vergüenza ajena de lo que está pasando. El Ayuntamiento no se hace cargo según ellos, y ni siquiera cuentan con fuerzas para asociarse y hacer presión, ya que aseguran que todos han perdido la esperanza. Han pedido que se hagan inspecciones, e incluso han propuesto pagar para que pongan seguridad y controlen a los “ilegales". Nada de esto surte efecto, así que en septiembre tienen prevista una cita en el Ayuntamiento para buscar soluciones. Mientras, los que venden objetos legales y no cuentan con la licencia necesaria para hacerlo, temen lo que ocurra cuando comiencen las obras. Tienen que aguardar desde la madrugada para coger sitio y las discusiones se hacen inevitables. En ningún caso se confía en hallar soluciones.

Publicado por Noelia Vera (Diario de Cádiz)




RSS 2.0         Identificarse