El carrusel de coros llena de público y color el casco antiguo

Pese a que todo el recorrido del carrusel de coros estuvo repleto de público, la idea de trasladar el Carnaval al mes de agosto no gusta a todo el mundo. Ésa es la opinión de algunos que paseaban por el centro y se quedaban sorprendidos de ver la plaza de Mina como si de un domingo de coros se tratase.
Leticia Gómez es una de las gaditanas que piensan que se explota demasiado la fiesta más típica de Cádiz. «No podemos estar todo el año con el bombo y la caja. Está bien que los turistas conozcan la fiesta pero no es el único atractivo de la ciudad», decía Leticia mientras se sumaba, además de los coros, algún romancero que aportaba su granito de arena al evento interpretando su repertorio.
Minutos antes de las nueve de la noche la céntrica plaza de Mina presentaba un aspecto más propio del mes de febrero que de la época estival. Las bateas de los coros remolcadas por los tractores esperaban pacientemente la llegada de los coristas que, poco a poco, se iban desplazando hasta este punto desde donde partieron poco después. Gran cantidad de público se fue agolpando en los alrededores, ansioso de volver a escuchar el sonido de las bandurrias, tras seis meses de la celebración oficial de la fiesta gaditana por excelencia.
El coro juvenil Los musilocos fue el encargado de dar el pistoletazo de salida al III Carrusel de Coros de Verano, organizado por la Delegación de Fiestas y la Asociación de Coristas (ASCOGA), cuando aún la noche no había empezado a caer, poniendo rumbo hacia la plaza de San Francisco. Tras ellos, fueron enfilando el callejón del Tinte el coro La Reconquista, Brigada 69, El Tercio de Cádiz, Mirando pa Rota, Los Reyes de las Tablas, El Show de los Mem-brillos, Sálvese quien pueda, El Mejor Coro del Mundo, Los africanos y el ilegal de Luis Frade Los Chochonis con Pelo.
Muy buen ambiente se respiraba en la plaza de San Francisco que estaba repleta de veraneantes y turistas, que estos días se encuentran en la ciudad, y que comentaban la magnífica oportunidad de poder vivir el carrusel de coros en agosto, ya que no pueden acudir en el mes de febrero. Incluso, gaditanos que por motivos laborales están fuera de Cádiz y que con este evento «pueden matar el gusanillo de disfrutar de la fiesta». Éste era el caso de Jesús Jiménez. Este gaditano, afincado en Madrid, aprovecha desde hace tres años, cuando se puso en marcha esta iniciativa, sus días de vacaciones en la capital para poder escuchar las coplas que tanto le gustan. «El Carnaval es una seña de identidad de Cádiz y cualquier época del año es buena para darla a conocer», comentaba mientras se sucedían los tangos y los cuplés sin compás de espera.
Las coplas se prolongaron hasta pasada la una de la madrugada cuando el desfile de bateas se adentró en la calle Pelota camino de la plaza de la Catedral, para posteriormente disolverse por la calle Arquitecto Acero. De esta forma, se puso fin a un espectáculo que convirtió las calles del centro en un magnífico escaparate del Carnaval gaditano al exterior durante el verano.
Publicado por Rafael Piñero (La Voz de Cádiz)
