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2/4/2007

Un derribo más efectista que efectivo

Inicio > — josegalindo @ 1:22 pm :: 2197

Un puesto, un solo puesto derribado. A esto se limitó el anunciado acto de demolición de los 15 puestos exteriores del Mercado Central de Abastos, un derribo que se paralizará hasta el próximo lunes para evitar que las cofradías cuyos itinerarios incluyen esta plaza no tengan que hacer su desfile procesional ante una montaña de escombros. Fue, por tanto, un acto más efectista y simbólico que efectivo. El hecho motivó la protesta, una vez que la alcaldesa Teófila Martínez había abandonado el lugar, de los comerciantes de los puestos interiores más cercanos al acceso central de la plaza, pues no estaban de acuerdo con el cierre de esta puerta. En diálogo con los operarios responsables de la demolición acordaron que se hiciera una apertura provisional, toda vez que las obras se aplazarán hasta el lunes.

Minutos después de las diez y media de la mañana, una excavadora de la empresa Ocidys, encargada de ejecutar el derribo, comenzó a golpear con fuerza la marquesina y el techo del puesto más cercano a la entrada principal del mercado, justo en el lugar donde se vendían especias y que en los últimos años era usado de almacén. Y bastante que le costó al operario derribar el local, que parecía haber sido construido a conciencia en los años 60, en tiempos del alcalde José León de Carranza. Los primeros golpes de excavadora fueron certeros y efectivos, ya que no encontraron oposición en el material de las viseras. Pero el techo del puesto precisó de varios golpes secos, hasta cinco, para que cediera y pudiera ser derribado.

La demolición fue seguida de cerca por Teófila Martínez, que se hizo acompañar para la ocasión por un tercio de sus concejales: José Blas Fernández, Ignacio Romaní, Mercedes Colombo, Juan José Ortiz y Carmen Obregón. Antes del derribo la alcaldesa estuvo dialogando con los operarios de Ocidys, con varios comerciantes y con representantes de algunas asociaciones vecinales. Tras atender a la prensa se desplazó hasta la carpa instalada en la plaza Guerra Jiménez, donde habló con las personas que estaban ultimando el traslado de sus puestos. No faltaron, como suele ser habitual, los ciudadanos que se paraban para darle dos besos y animarla y quienes, desde un segundo plano, demandaban algo para la ciudad, como un hombre que pedía papeleras para el recién inaugurado paseo del barrio de Astilleros: “No hay ni una", gritaba.

Teófila Martínez presentó la demolición como el comienzo del “proceso definitivo” de rehabilitación del mercado, y explicó que una vez finalizada la Semana Santa, con todos los puestos ya derribados, se comenzará a nivelar el suelo para que pueda ser instalada en el lugar la segunda carpa, considerablemente más grande que la primera y destinada a albergar los puestos interiores del mercado, un paso fundamental para comenzar la verdadera rehabilitación de la histórica plaza de abastos.

La alcaldesa explicó que hasta el miércoles se iban a demoler únicamente los puestos exteriores situados en la segunda fila, los que están pegados a la fachada original del mercado, detrás de los frutos secos de Pecino, ya que así se acordó con el Consejo Local de Cofradías para que las procesiones que incluyen la Plaza en su itinerario no tuvieran que desfilar ante los escombros. El próximo lunes 9 es, por tanto, el día en el que se prevé demoler el resto de puestos para comenzar después a nivelar el suelo. También explicó Martínez que puestos como el del afilador o el de prensa y loterías necesitan más tiempo para el traslado por sus máquinas. En el segundo caso, además, el responsable del negocio depende de que Telefónica le anuncie el día en el que debe cambiar el terminal y su conexión telefónica. De hecho, algunos detallistas que ya se habían trasladado a la carpa se quejaban ayer de que no tuvieran teléfono en los nuevos locales.

Pero fue después de estas palabras de la alcaldesa cuando los responsables del derribo comunicaron a los detallistas de los puestos exteriores, sobre todo a los que se encuentran más cercanos al acceso principal al mercado, que el derribo de todos los puestos se aplazaba al lunes. Los comerciantes mostraron su enojo y enfado, acusaron al Ayuntamiento de organizar el acto para lograr eco en los medios y aseguraron no entender lo ocurrido: “Si nos dicen que se derriban todos los puestos, entendemos que se cierre esta puerta, pero si sólo se va a tirar uno no tiene sentido que se clausure el acceso. Tenemos que atender al público hasta el miércoles y, después, el sábado".

La protesta encontró una pronta respuesta de los operarios de Ocidys que, comprensivos con el problema de los detallistas, decidieron habilitar un acceso provisional vallando la zona en la que ya se había derribado el puesto.

Publicado por J. A. L. (Diario de Cádiz)




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