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11/3/2007

Apuntalan las fincas afectadas por el desplome tras un mes de quejas vecinales

Inicio > — josegalindo @ 8:30 am :: 2136

Los técnicos de la promotora que estaba trabajando en el solar de Fernández Shaw 1, 3 y 5 se afanaban ayer en apuntalar las fincas afectadas tras el desplome del muro medianero de los inmuebles de la calle Sacramento, 26 y 28. Estas labores de contención y seguridad se producen un mes después de que los vecinos de las casas colindantes detectaran y denunciaran las primeras grietas sospechosas en sus viviendas que dieron lugar al derrumbe de la pared exterior en la madrugada del viernes y al desalojo de 45 personas.

La calle Fernández Shaw mostraba un aspecto inusual al ir avanzando la mañana de ayer. Varios puntales la cruzan de lado a lado, mientras que en el solar donde se estaba trabajando en la construcción de futuras viviendas y garajes, un gran armazón de hierro sostiene la parte de la medianera que no se desplomó con la finca de Sacramento, 26. Estos trabajos, según explicó ayer el Ayuntamiento, comenzaron el mismo viernes y se prolongaron hasta bien entrada la noche. Así lo confirmaron algunos vecinos que vieron cómo los obreros trabajaban ayudados con focos de luz.

La promotora Forlauder ha contratado a personal de seguridad privada para que vigilen el entorno de la obra e impedir el acceso a la calle Fernández Shaw por Sacramento, incluso a los medios de comunicación que se vieron obligados a hacer uso de las terrazas colindantes para poder presenciar el avance de los trabajos de consolidación de las fincas afectadas.

La vida al descubierto

La visión de la parte trasera de las fincas de Sacramento es, cuanto menos, desoladora. A la vista queda el interior de los inmuebles y detalles que evidencian cómo sus moradores tuvieron que escapar con el tiempo justo. Así, en una de las casas ha quedado al descubierto el comedor y se pueden observar una mesa con restos de la cena y una camisa que cuelga de una silla.

También se podía observar cómo sólo quedaba en pie la pared de un cuarto de baño, que se puede identificar gracias al tipo de azulejo que viste el muro y a la grifería de la bañera. El resto ha desaparecido. Y resulta especialmente espeluznante esta visión porque los primeros desprendimientos sorprendió a uno de los residentes cuando estaba justo en el baño.

Publicado por Silvia Tubio (La Voz de Cádiz)




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