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10/12/2006

Sagasta: Una joya del barroco en peligro de extinción

Inicio > — josegalindo @ 8:52 am :: 1892

Sagasta es una de las calles más largas de Cádiz. En el trayecto conformado entre el Campo del Sur y La Rosa, el mayor atractivo es la Parroquia de La Divina Pastora, un templo de arquitectura barroca del siglo XVIII que actualmente tiene problemas estructurales en la fachada, según detalla el párroco, José Araujo González. «La cúpula hace presión sobre el muro de carga y este se abre», dice mientras enseña con cierto pesar el resquebrajado frente de la parroquia. Al igual que Araujo, los feligreses rezan y dejan alguna que otra limosna en el interior del templo para que las subvenciones lleguen cuanto antes desde alguna administración pública.

«Tenemos que limpiar los bancos todos los días porque cae yeso de la cúpula. Esta parroquia es muy poco conocida por los gaditanos y es una joya de Cádiz que ha estado mucho tiempo cerrada debido a su deterioro», lamenta. Y es que la belleza del retablo mayor y los dos colaterales de San Cristóbal y el Cristo del Buen Viaje dejan perplejos a los visitantes que se adentran en este templo para enriquecer el espíritu y de paso su cultura.

La capilla fue fundada en el año 1733, por Fray Isidoro de Sevilla, Religioso Capuchino, para establecer en ella una de las Compañías Espirituales del Santísimo Rosario, que fueron fundadas por el capuchino Fray Pablo de Cádiz. Un año antes, congregó a un grupo de niños con la colaboración de las monjas de Santa María, y comenzó a sacar un rosario público de la Divina Pastora. En 1.733 se erige en Hermandad de la Divina Pastora por aprobación del Obispo Fray Tomás del Valle.

El 24 de noviembre de 1734, Fray Isidoro de Sevilla, solicita al Ayuntamiento un sitio donde poder construir una Capilla, y este, por acuerdo de 19 de enero de 1735, le concedió un terreno frente al convento de religiosas de Santa María. Sin embargo, a Fray Isidoro, no le gustaba el sitio debido a los temporales que combatían, por lo que pidió permiso al Consistorio para venderlo y comprar otro, hecho que se consuma en el Campo de las Cererías de la entonces calle de Capuchinos, comenzando las obras este mismo año.

El 22 de diciembre de 1736, la Titular es trasladada a la nueva Capilla, la cual tiene planta de cruz griega, con bóveda de medio cañón en los brazos y cúpula sobre pechinas en el crucero, con tribunas sobre las capillas laterales y atrio. En 1760 se aceptó construir los retablos colaterales: San Cristóbal y Cristo del Buen Viaje.

El 16 de julio de 1964, el obispo Antonio Añoveros, erigió esta capilla en Parroquia, cuya inauguración, el 8 de diciembre de 1965, coincidiría con la clausura del Concilio Vaticano II, siendo encomendada a los Padres Capuchinos a través de su párroco, José Araujo González.

Vecinos ilustres

Otra aportación histórica de la calle Sagasta se encuentra en el número 100. Una casa en la que vivió José Celestino Mutis, el insigne hombre de ciencia y figura eminente en la ilustración de América (1.732 - 1.808), según dicta la placa colocada en la fachada del inmueble. Un edificio de tres plantas, con patio interior y un pozo de piedra, que fue rehabilitado en 1.896.

En relación a los comercios con más solera. El bar La Primavera lleva sirviendo cervezas y cafés 43 años. Un negocio que Antonio Martín, el propietario, heredó de su padre porque quiso «seguir la tradición» y que actualmente saca adelante junto con su mujer, Rosario Muñoz. «Empecé a servir detrás de la barra con 14 años y hoy tengo 59», comienza diciendo mientras hace la cuenta con una tiza en el mostrador de madera, como antiguamente. «No he querido cambiar las costumbres ni reformar el local porque así es más típico y más bonito», agrega.

Antonio celebra el volumen de tránsito que tiene la calle Sagasta, pues influye positivamente en el negocio. «Esta calle tiene mucho movimiento de vehículos y de gente porque cerca de aquí está la playa la Caleta, la Plaza y los colegios y eso se nota cuando hacemos caja al final de la jornada. Aquí abrimos a las seis de la mañana y cerramos a las diez de la noche y continuamente el local está lleno de personas», refiere

Otro establecimiento con solera y que recuerdan de «toda la vida» los vecinos más antiguos es Alimentación La Rosa. «Yo vengo a comprar comida y tabaco aquí desde siempre», dice Dolores Cárdenas. Enfrente, una chatarrería compra todo lo que los gaditanos desechan de sus casas.

Además, como la calle queda en pleno corazón del barrio de La Viña, tampoco podían faltar las peñas carnavalescas como la de Amigos de Eulogio, en donde siempre existe un motivo para celebrar.

Entre los nuevos comercios destaca el Supercerka, la peluquería Unisex Mundo Belleza y el Bar Galicia, de reciente apertura y donde se ofrecen desayunos, tapeos y raciones.

Publicado por Jesús M. Villasante (La Voz de Cádiz)




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