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27/10/2006

Alquiler y baño de cuando Alfonso XIII

Inicio > — josegalindo @ 4:43 pm :: 1771

Evarista y Gertrudis Otero, para ducharse, llevan una escalera de un cuarto a otro, mucho más pequeño, donde está el inodoro. Después cogen un cubo verde de plástico cuyo fondo tiene en el centro un orificio de donde sale una alcachofa y lo llenan en el fregadero. Encaramadas a las escaleras, enganchan el cubo en un garfio y ponen una palangana abajo. Ya hay ducha.

Las dos hermanas viven en el número 21 de Hospital de Mujeres desde que nacieron, y su contrato se remonta a diciembre de 1928. Su casa es un piso de forma extraña pero grande, de bastante más de cien metros cuadrados, que ocupa toda la tercera planta del inmueble. En los otros pisos hay más de una vivienda: dos en una, tres en la otra… sólo ellas tienen la planta completa, explican. También son las únicas inquilinas de renta antigua y pagan 26,80 euros al mes (11,98 de renta y 14,82 de repercusión de obra) después de que, hace menos de un año, se le actualizara el alquiler. Antes pagaban en torno a los seis euros.

Las hermanas relatan que los problemas se iniciaron desde que la casa cambió de manos, hace más de diez años, y la nueva propiedad (los hermanos Gallego) inició acciones legales porque entendía que la subrogación del contrato por la que las hermanas permanecían en la casa (ambas como titulares) no era válida. Pero ganaron el juicio en el 96, y ambas siguen figurando como inquilinas. Después se negaron a cobrarles la renta (del 97 al 99) por lo que tuvieron que recurrir a los giros postales y consignación en el juzgado. Emprendieron acciones judiciales por ese motivo e incluso consiguieron que el juzgado les reconociera los daños morales por esta actitud de la propiedad: fueron 36.000 pesetas de indemnización. Esta sentencia fue especialmente curiosa, puesto que también venía a decir que las inquilinas no tendrían que volver a pagar hasta que no lo requiriera la propiedad.

Después llegaron los problemas por las obras. Hace unos años, las inquilinas pidieron a la propiedad que se hiciera cargo del arreglo de los desperfectos que hay en la casa. El más importante son las filtraciones: la casa tenía y tiene goteras a causa de la mala impermeabilización de la cubierta. Encima sólo está la azotea.

De nuevo estas inquilinas, que ahora tienen 77 y 80 años, acudieron al juzgado para reclamar al dueño unas obras que no hacía. Y de nuevo ganaron. El juzgado condenó a la propiedad a pagar las obras necesarias. Sin embargo, no se hicieron todas las que hacían falta, y la casa sigue teniendo problemas de filtraciones.

Aquí hay dos versiones sobre el problema, la de las inquilinas y la de los representantes de los propietarios, que administran la casa hace aproximadamente un año. Las primeras indican que el juicio se alargó extremadamente. La demanda se interpuso en el 98, y no hubo sentencia hasta tres años más tarde. De hecho, culpan a la propiedad de alargar innecesariamente el procedimiento judicial. Esta dilación hizo que el presupuesto (unas 300.000 pesetas) quedara insuficiente tanto por el incremento del coste de materiales como porque, en ese tiempo, la casa se había ido deteriorando más. Los administradores tienen una versión muy distinta: el dinero no fue suficiente porque las hermanas destinaron una parte a pagar los gastos que generó el juicio. La otra parte niega tajantemente esto.

Pero la situación actual es que la casa tiene goteras, grietas, se desprenden cascotes y sigue sin cuarto de baño. Las inquilinas han pedido ambas cosas, e incluso un arquitecto les ha hecho el informe que dice qué habría que hacer y cuánto costaría: 37.314 euros, de los que 5.363 serían para hacer el baño. También han ido a un acto de conciliación para reclamar las obras, encontrándose con una negativa de la propiedad.

Los administradores indican que ya enviaron a técnicos a la casa, desde que les avisaron verbalmente de los problemas, y que ahora están estudiando si les corresponde hacer las obras. Las inquilinas temen enfrentarse a otro juicio si la respuesta es un no. Les preocupa el alto coste que se arriesgan a pagar si la demanda sólo fuera estimada parcialmente: una minuta de unos 4.000 euros. Ellas dicen que sus ingresos se limitan a dos pensiones.

Publicado por Ángeles M. Peiteado (Diario de Cádiz)




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