cadizcentro.net

1/10/2006

San Antonio: Una plaza de Armas llena de memoria

Inicio > — josegalindo @ 7:35 am :: 1702

Cuando los gaditanos remueven sus recuerdos de la infancia, entre otros escenarios gaditanos, siempre aparece la plaza de San Antonio. Por su ubicación; donde muere la calle Ancha y da comienzo el barrio del Mentidero, las baldosas de esta explanada, si hablaran, podrían contar muchas cosas. El Casino gaditano, la casa del escritor José María Pemán, la iglesia de San Antonio, la Banca Aramburu, la segunda farmacia más antigua de la ciudad, el primer restaurante chino que se abrió en la capital o la vivienda donde se instauró la Lotería Nacional son algunos de los edificios que han vigilado de cerca los acontecimientos que acaecían en tan entrañable lugar.

Los que han jugado de niños en la plaza de San Antonio conocen de manera minuciosa cada uno de sus rincones y cuentan sus vivencias en ella. «Como la plaza de San Antonio es diáfana, de niños, era el lugar apropiado para hacer volar los aviones o tirar las piedras del triquitraque», apunta Antonio de María, presidente de la Asociación de Hosteleros y Restauradores de Cádiz (Horeca) y vecino de esta explanada desde la infancia. «Para mí esta plazuela estaba encantada. San Antonio era un punto de encuentro. El sitio donde los niños hacíamos gimnasia mientras jugábamos a la lima en los parterres y nos tirábamos de unos tubos a otros», continúa.

«Ésta es la plaza de Armas de Cádiz; en todas las ciudades tiene que haber un espacio libre para situaciones de emergencias, esto explica que no tenga ningún tipo de plantas», explica De María quien añade: «Conservo cantidad de recuerdos relacionados con esta plaza pero hay uno que es especial; cuando llegan las primeras golondrinas y vuelan al ras del suelo»

«Cuando era pequeña jugábamos con las palomas. Entonces no había problemas de tráfico; existían tres paradas de taxis y a los niños se les vigilaba de lejos», relata María Josefa Corrales Sendino, propietaria de la segunda farmacia más antigua de la ciudad. «La farmacia la abrió mi madre Asunción en el año 48, el mismo día de su santo. Entonces no cerrábamos el negocio y mientras tanto mis siete hermanos y yo jugábamos por aquí. Recuerdo que por entonces había en la plaza un templete donde vendía sus productos doña Clara que era de Santander, y Rafael y Dolores tenían un carrito con chucherías que nos surtía de avellanas. Este lugar era para mi como mi segunda casa. Me llamaba la atención las largas colas que se formaban para empeñar las joyas en la calle Zaragoza. También recuerdo que había una tintorería que estaba regentada por dos señoras muy mayores», añade emocionada María Josefa Corrales.

Los vecinos de esta céntrica plaza del casco histórico apuntan los cambios que ha sufrido a lo largo de los años. «Los bancos que había antes aquí eran redondos y tenían una farola en medio. El aspecto que tenía antes era diferente, a mí me gustaba más, apunta María, una vecina de la zona. «En este lugar se está muy a gusto en invierno porque tiene muy buena iluminación», añade.

El primer chino

Antonio de María, presidente de Horeca, puso en marcha aquí el primer restaurante chino de Cádiz en el año 74. «La comida tuvo mucha aceptación porque se trataba de alimentos muy novedosos. Era uno de los cuatro chinos que había en España. El restaurante era hasta llamativo y exótico, teniendo en cuenta que estábamos en la época de la predemocracia», comenta De María. El local antiguamente era una tintorería francesa y, en su tiempo, una funeraria.

Casino gaditano

El Casino gaditano, ubicado en uno de los insignes edificios de esta plaza, se fundó el 27 de octubre de 1844. El edificio perteneció al diputado de Las Cortes Tomás Istúriz. El escritor gaditano Antonio Alcalá Galiano, la denominaba en sus memorias la Casa Otomana, además de asegurar que se trataba de un centro de conjuras liberales y de planes de pronunciamientos. La casa estuvo habitada por una familia de burgueses durante el siglo XVIII. El edificio tiene un patio con columnas de mármol genovés y una espaciosa escalera.

Los comerciantes disponían de un gran almacén y espaciosos salones de estilo isabelino. En 1890, el escultor Adolfo López Rodríguez transformó el patio en estilo neomudéjar. Por este motivo, se hicieron diversas consultas a diferentes artistas como al pintor Salvador Viniegra, con la intención de saber si el estilo neomudéjar aceptaría la policromía.

En la actualidad el inmueble es utilizado como sala de conferencias, exposiciones y conciertos. El Casino gaditano lleva acabo diferentes obras sociales. Asimismo, el bloque cuenta con una biblioteca que dispone de una amplia colección legislativa del constitucionalismo.

Ilustres visitas

El libro de registros de visitas recoge las firmas de personajes ilustres como Alfonso XIII, Rafael Alberti, Isabel II, así como de gran variedad de ministros, embajadores y cónsules de todas las partes del mundo.
Enlaces Patrocinados

Publicado por Marta Bravo García (La Voz de Cádiz)




RSS 2.0         Identificarse