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25/9/2006

El inquilino de la plaza de Argüelles 3 denunciará a la propiedad

Inicio > — josegalindo @ 4:06 pm :: 1684

El inquilino del número 3 de la plaza de Argüelles (una de las conocidas como Casa de las Cuatro Torres), Manuel Miraut, ha decidido llevar a los tribunales a la nueva propiedad del inmueble. Así, en los próximos días tiene previsto interponer una demanda por lo civil en los juzgados al objeto de reclamarle el arreglo y limpieza de las zonas comunes de esta finca, cuyo estado es de total abandono en la actualidad.

Muebles y escombros se apilan en cada planta desde hace meses sin ser recogidos, mientras la estructura presenta cada vez más síntomas de un mayor deterioro. El desprendimiento de azulejos y las filtraciones en los muros se han convertido en los últimos meses también en una constante, mientras que la escalera de acceso a su casa se ladea peligrosamente por día que pasa. Una situación que Manuel ha denunciado “por activa y por pasiva” ante el Ayuntamiento, sin obtener hasta ahora ninguna solución, según cuenta.

El último “desplante”, asegura, lo recibió el pasado viernes, cuando se presentó en Urbanismo para pregunta por su caso. “Allí me dijeron que el expediente se había archivado porque las obras de seguridad ya se habían realizado”. Sin embargo, Manuel sostiene que no se ha acometido ninguna mejora en este tiempo, salvo colocar una malla en el patio para frenar la caída de cascotes y lozas.

Presiones e intimidaciones

Tal como relata este vecino, su “pesadilla” se remonta a mediados del pasado año, cuando la sociedad mercantil Casa de la Araucaria compró el edificio. El resto de residentes había ido abandonando progresivamente sus viviendas, conforme le vencía el contrato, pero el suyo es de renta antigua, por lo que tiene derecho a permanecer allí de forma indefinida. Desde entonces, dice, “no han dejado de hacerme la vida imposible para que me marche y poder especular” con este privilegiado enclave, desde el cual pueden apreciarse una de las vistas más bellas de la ciudad.

En estos meses ha visto cómo le han cortado el suministro eléctrico en toda la finca, obligándole así a utilizar una linterna –que guarda celosamente en el buzón– cada vez que tiene que salir o entrar en su casa de noche. Este inconveniente le ha provocado más de una caída, llegando a fracturarse incluso un pie.

Pero no es la única sorpresa desagradable que ha sufrido este funcionario jubilado, cuyo único delito, manifiesta, ha sido “querer vivir tranquilo en la casa donde resido desde hace 27 años”.

Así, otro día se encontró con unos operarios rompiendo las cerraduras del resto de viviendas. “Nadie me avisó de que venían y me llevé un buen susto”, señala Manuel, quien asegura que los nuevos propietarios le ignoran completamente.

Las presiones incluyen, según denuncia, hasta amenazas verbales, como la de un desconocido extranjero que se instaló durante varias semanas de okupa en una de las casas abandonadas. “Me dijo que como no me callase me daría una puñalada en el corazón”, recuerda apesadumbrado Manuel, quien alberga sus sospechas sobre las “personas que puedan estar detrás” de esta inquietante advertencia. A su juicio, está claro que el administrador único, José Fernández, es de algún modo responsable de tales intimidaciones, aunque “no tengo pruebas para demostrarlo”.

Unas suposiciones, en todo caso, que se han acrecentado en Manuel a raíz de la última visita que el administrador realizó a la finca. En aquella ocasión, cuenta el inquilino, el representante del propietario llegó a agredirle tras un cruce de reproches y acusaciones. Según la versión de Manuel, José Fernández le propinó “una atragantá” para luego “pedirme perdón”.

Una torre emblemática

Todos estos sucesos han sumido al único residente de Argüelles 3 en un profundo estado de ansiedad. Al parecer, ha acudido a un especialista que le ha recetado calmantes para poder conciliar el sueño. “Me están matando de los nervios”, afirma angustiado. Aún así, no entra en sus planes ceder a las presuntas presiones. “Ya se lo dije al administrador en su día, ni aunque me den mil millones de pesetas me voy a ir de aquí”.

Pero si de algo se duele Manuel Miraut es del papel que el Ayuntamiento , concretamente los técnicos de Urbanismo, están desempeñando en esta historia. “Miran para otro lado, como si la cosa no fuera con ellos”, asevera con indignación. En su opinión, la situación es más grave todavía al tratarse de una de las fincas más emblemáticas de la ciudad. Construida en el siglo XVIII, a instancia de Juan de Fragela, las Cuatro Torres constituyen un hito dentro del estilo barroco gaditano, y están considerada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta.

Manuel Miraut lamenta que el Ayuntamiento utilice una réplica de este edificio para vender la imagen de Cádiz en citas como Fitur o la Regata del Cincuentenario, mientras “no hace nada por salvar el original, que se está cayendo a pedazos”. concluye.

Publicado por Alejandro Massia (Información Cádiz)




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