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10/9/2006

Alcalá Galiano: La cuesta de camino a la Plaza

Inicio > — josegalindo @ 7:19 am :: 1642

Hasta en tres ocasiones ha cambiado esta vía gaditana de nombre. Muchos siguen recordándola como la calle Londres, denominación que cambió por la actual hace cosa de cuatro años. En los años 70 se denominó General Sanjurjo y en la actualidad es conocida como Alcalá Galiano, en memoria del famoso militar.

Hoy el trasiego del ir y venir de los viandantes que acuden a la Plaza cada día es la imagen constante que puede atisbarse en esta vía de la ciudad.

Durante el Carnaval, la calle se disfraza para vivir su propia fiesta, y es que esta calle se convierte en verdadera protagonista por esas fechas. El tradicional carrusel de coros realizaba parada en la vía, y las ilegales siguen llenando de alegría el ambiente al ritmo del famoso compás del tres por cuatro. «Aunque los coros no realicen ya parada oficial en la calle, ésta sigue abarrotándose cuando llega el Carnaval», comenta José María Jaén, presidente del Club Social del Ayuntamiento, situado en la calle. El club convocó hasta 14 ediciones del concurso de estribillos y trabalenguas típicos de la ciudad. «En la antigua calle Londres colocábamos un tablao y allí realizábamos el concurso carnavalero», recuerda José María Jaén. La asociación, antiguamente conocida como Club de Funcionarios Municipales, lleva cerca de 30 años en la calle, y desde 1985 cambió su denominación para pasar a conocerse como Club Social del Ayuntamiento. En él, sus socios, la mayoría empleados municipales y familiares, realizan actividades socioculturales y deportivas desde el año 1977. Además cuenta con un pequeño bar donde reinan las tapitas propias de la Tacita de Plata para los buenos paladares que las quieran degustar.

Otra actividad que se ha realizado en el barrio «de toda la vida», ha sido la reproducción de largometrajes en los cines Andalucía y en el Terraza, un cine de verano. Estaba situado en la plaza Guerra Jiménez, que colinda con la calle, y costaba 150 pesetas. «Hace alrededor de 35 años que desapareció y era el cine de verano de la ciudad junto con el Caleta», recuerda un vecino.

De aquella época era también el bar Alhambra, desaparecido hace 20 años y muy famoso en la ciudad por sus buenos vinos y tapas. Su terraza, con sus mesas y sillas, ocupaba la acera de media calle General Sanjurjo. «En el bar Alhambra se reunían los trabajadores después de su jornada a degustar un buen vino con sus compañeros», señala Luis Ariza, vecino del barrio. «Hoy esa costumbre se ha perdido y no se bebe tanto vino como antiguamente». «También cerca de esta calle estaba la bodega de Manuel Fernández, pero con los años terminó desapareciendo», agrega.

También desaparecida está la antigua farmacia municipal, situada en la calle desde los años 40. Hasta ella se acercaban los gaditanos a por sus medicamentos y consejos médicos. Era una de las pocas dispensadoras de preparados que existían en la ciudad.

Nuevos en el barrio

Pero en la actualidad y con el transcurrir de los años la actividad se ha modificado. La mayoría de comercios de esta coqueta y reducida vía han llegado hace escaso tiempo para prestar sus servicios a los vecinos y residentes del barrio.

El taller de joyería de Juan Núñez se encuentra en la calle desde abril del pasado año. «Antes de llegar nuestra actividad, en este local había una panadería que estuvo en el barrio cerca de 40 años», menciona el propietario. «También hubo una tienda de discos denominada Mala Música, pero no duró mucho en la zona», añade. «Después se abrió una tienda de golosinas que estuvo aún menos tiempo en la calle». Juan se dedica a realizar todo tipo de arreglos en joyas y sortijas. Su establecimiento forma parte del programa de Artesanía de Cádiz promovido por el Ayuntamiento gaditano y que muestra los tres mil años de historia que han protagonizado fenicios, romanos, árabes… a través de nuestra cultura.

Cerca se encuentra la peluquería de José de Haro, que comenzó su andadura en la calle en el mes de febrero de este año. Su propietario no quiere decir muy alto que le van muy bien las cosas, por aquello del mal fario, pero los resultados son evidentes y no puede quejarse hasta el momento. Entre su clientela, hombres y mujeres del barrio y de los alrededores. «Espero que estemos aquí hasta cien años más», desea José.

El encanto de la ciudad

La calle sin duda tiene mucho encanto, por lo que ha sido y por lo que es. Y así lo vieron Marie Errante y su marido David Luguet. Ambos son franceses de nacimiento pero gaditanos de vocación. Después de realizar en su velero durante tres años una vuelta a medio mundo, decidieron no volver a vivir en el norte y fijar su residencia en esta peculiar ciudad. Su gente y su historia hicieron que esta pareja quisiera asentar aquí sus vidas y formar una familia en la milenaria Gades. Hace cuatro años montaron en Alcalá Galiano una pastelería denominada Poême que por su peculiar encanto acoge cada día a numerosos trabajadores de la zona y gentes de paso. David es el pastelero, y el olor y la pinta de sus cruasanes invitan a más de uno a entrar en el establecimiento. «También hacemos petisús, típicos de nuestro país, y el famoso pastel parís-brest, que gusta mucho por el relleno de crema de avellanas que contiene», explica Marie. A su bar acuden muchos estudiantes de Erasmus, que se sienten como en casa cuando escuchan a sus propietarios comunicarse en francés. El resto de clientes es atendido en gaditano con unas claras notas de acento galo. Pero para ellos su propietaria es María, una gaditana más.
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Publicado por Laura Moreno (La Voz de Cádiz)




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