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30/7/2006

Ramón de Carranza: La milla del oro

Inicio > — josegalindo @ 7:24 am :: 1532

La avenida Ramón de Carranza es hoy el centro financiero de la ciudad por excelencia. Situada en el caso antiguo de Cádiz, sus numerosísimos bancos, notarías, despachos de abogados y agencias de viajes son los protagonistas de una travesía que en la época fue una de las calles más conocidas del Cádiz antiguo. La historia ha provocado que hasta en cuatro ocasiones se le cambiara la denominación a la vía, pasando de ser la avenida de la Aduana a la calle Isaac Peral. Posteriormente se denominó paseo de Canalejas y tras la Guerra Civil se convirtió -en memoria del que fuera alcalde de Cádiz- en avenida Ramón de Carranza, nombre que aún conserva. Pocos establecimientos de entonces siguen en pie en la actualidad. Los tiempos cambian y las cajas de ahorros son ahora los principales vecinos de la avenida. Muchos comentan otra de las denominaciones que ha adquirido la zona, la milla del oro, por el desarrollo de esta actividad predominante.

El bar Pablito ha visto desde sus comienzos, allá por el año 1896, los cambios que el tiempo ha proporcionado a esta calle. Por aquel entonces se denominaba Don Pablo y ocupaba desde el lugar donde se encuentra actualmente situado, hasta el conocido bar Joselito, una de las marisquerías gaditanas por excelencia, y era punto de encuentro para los gaditanos que en los años treinta salían los días de Corpus ataviados con los trajes de aquel tiempo. Muy bien peinaítas, las señoras con sombreros y todos, en general, con sus mejores galas, configuraban el escenario de la época. Hoy podemos observar a numerosos turistas que alzan las miradas a todos lados, observando el paisaje marinero que presenta el muelle pesquero de Cádiz. Sus cámaras fotográficas guardarán para siempre la estampa que ofrece esta marítima calle de la ciudad. Un joven músico toca el acordeón y sus notas acompañan el refrigerio en esta calurosa tarde.

Manuel Orozco es propietario del bar desde el año 1982 y explica cómo han cambiado las cosas en esta calle. «¿Qué tiempos aquellos en los que el ya fallecido Aurelio Seller venía a cantar a este establecimiento sus conocidas malagueñas y soleás de Cádiz a los marqueses de Domeq!», exclama. «No existe ningún bar tan antiguo como este en Cádiz», comenta orgulloso. «Ahora sólo hay buena actividad por las mañanas, cuando están abiertos los bancos y la gente desayuna aquí».

Antiguamente las cosas eran muy diferentes. El movimiento en la calle era continuo, con el ajetreo de los barcos y de actividades en la zona. En el paseo de Canalejas se instalaba un teatro a cargo de la compañía de la Tía Norica y un tiovivo para los niños. Hoy sólo queda en esta zona verde alguna que otra parejita enamorada sentada en sus bancos e indigentes que duermen como pueden entre cartones debajo de los árboles. Sólo en ocasiones especiales tiene vida este paseo, generalmente en Carnaval, con sus famosos puestos de churros, en los que la juerga acaba a altas horas de la madrugada.

En la memoria

Ya desaparecieron el conocido restaurante Café Español, la Casa Dorada, La Ibérica, salón de juego y bar de desayunos y tapitas, o La Camelia, esa famosa pastelería donde se compraban los dulces más sabrosos y típicos de la ciudad. Un salón limpiabotas fue sustituido por una oficina de la compañía de autobuses Amarillos que realizaba trayectos por la provincia.

La famosa frutería Gades era el suministro de los barcos que arribaban al muelle de la ciudad y poseía frutas que por aquel entonces no eran comunes en las mesas gaditanas. «Hoy es natural ver un kiwi en cualquier frutería pero en los años setenta sólo Gades tenía esas frutas tan exóticas», comenta una comerciante.

Nada queda ya de aquella época en la que costaba una peseta ir al cine Gades, hoy banco BBVA, a ver dos películas en blanco y negro. «Eso sí, de las que duraban dos horas tan sólo veíamos unos 20 minutos porque venían usadas de Madrid y aquí llegaban ya muy viejas», rememora Juan Manuel Sánchez, vecino de la zona. El actual banco Sabadell era la antigua cochera de la empresa de transportes Comes, hoy situada en la Plaza de la Hispanidad.

El edificio Roma alberga hoy oficinas pertenecientes a la Diputación de Cádiz pero en su día fue alojamiento de numerosos toreros y artistas del país en su conocido Hotel Roma. Este era uno de los hoteles más famosos que había en la ciudad y de los pocos que existían en la época.

El muelle de Cádiz es uno de los sellos que ha tenido desde siempre la ciudad. Los comerciantes de la zona aseguran que gracias a los barcos que llegan procedentes del Atlántico pueden continuar con su actividad diaria. «Los turistas que vienen en cruceros son compañeros asiduos en las terrazas de la calle», asegura Juan Manuel Sánchez, que tiene un puesto de cupones en la zona. «En verano esto cobra mucha vida y ahora con la Regata las calles se encuentran repletas del trasiego de la gente», apostilla. El cuponero lleva 20 años repartiendo suerte en la avenida y afirma que los tiempos también han cambiado para estas ventas. «Ahora se compran sobre todo los rascas, a la gente joven le encanta». «Todavía son muchos los que tienen fe en que les toque y yo soy un fenómeno dando premios», comenta satisfecho.

La librería Omega lleva desde el año 1972 en esta avenida y es una de las más antiguas que existen en la ciudad. Desde esa fecha ha sobrevivido al paso del tiempo y a la llegada de las grandes superficies. «Con la apertura de los supermercados y de las grandes multinacionales nuestro comercio se ha visto resentido», comenta María Barea, dependienta del establecimiento. Esta librería está especializada en temas generales, y la venta de libros de texto, con la que comenzaron, ha desaparecido al dejar de ser rentables para los dueños de esta longeva tienda de libros. «Hoy con la de descuentos que existen y las facilidades de pago para los clientes, a los pequeños comerciantes no nos interesan estas ventas», corrobora.

Y de libros andan rodeados también todos aquellos que quieran acercarse a la Biblioteca Pública Provincial, situada al otro lado de la avenida. En agosto de 1907 llegaba a la vía, por aquel entonces denominada Isaac Peral, después de haberse trasladado desde la calle Correo. A las 9 de la mañana abre cada día sus puertas y un centenar de gaditanos acuden al edificio para sumergirse en las páginas de la lectura y el saber. Los niños también tienen aquí un rinconcito dedicado especialmente a ellos, a través del programa de animación Crece leyendo que se ofrece anualmente a los distintos centros de enseñanza de la ciudad. El objetivo de este proyecto es fomentar la lectura y el conocimiento de la biblioteca a los escolares con edades comprendidas entre los 4 y los 13 años.

Cerca, en la conocida Plaza de las Tortugas, se encuentra una pandilla de niños que compran chucherías a Antonio Moguel, vendedor de golosinas en esta plaza desde el año 77. «En Cádiz ya no quedan vendedores como yo que vendan caramelos con el carrito». «Creo que hay sólo uno más que se dedica a esto, pero en el casco antiguo sólo quedo yo». El vendedor recuerda cómo antiguamente venían los niños del colegio Las Esclavas o de Cortadura en los autobuses escolares y todos corrían a su puesto en busca de la golosina deseada. «Ahora ya no existen los chupetes de caramelo, las pastillas de café con leche o las arropías; las ventas han cambiado mucho y sobre todo han descendido para tenderos como yo», se lamenta. Las agencias de viajes son también protagonistas en la avenida y los gaditanos acuden a ellas para informarse acerca de los destinos turísticos más solicitados. Lucía Vidal, comercial en la agencia de viajes Marsans, comenta al periódico cuáles son los gustos a la hora de elegir viajes por parte de los gaditanos. «Este año todo el mundo quiere ir al Algarve, donde predominan los hoteles con todo incluido». Muy lejos queda este destino de la tradicional playa de la Caleta, lugar de veraneo para los gaditanos de mitad del siglo XX. «Entonces sólo los privilegiados podían permitirse unas vacaciones lejos de esta playa», comenta un vecino.

Publicado por Laura Moreno (La Voz de Cádiz)




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