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2/7/2006

OPINIÓN

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José María Pemán,
de rebajas

Ahora que han llegado las rebajas, el Diario de Cádiz quiere vender a toda costa. Como ha bajado la venta de periódicos de papel (ay, interné, interné; ay, gratuitos, gratuitos), sus directivos se quieren recuperar vendiendo algunas obras de Pemán. Sí, han leído bien: Pemán el liberal, el monárquico, el del Toisón… ¿No ha dicho Alberto Ramos que hay que desmitificar a ciertos personajes que han escrito sobre las Cortes de Cádiz, a quienes se les ha calificado como defensores del pensamiento liberal cuando en realidad eran unos redomados absolutistas, equivalentes a los más conservadores del Partido Popular actual?

José María Pemán sirvió a conciencia a un régimen que humilló a los más desfavorecidos, que encarceló y asesinó de manera brutal y premeditada, que acabó con las libertades tras dar un golpe contra la legalidad constituida representada por la Segunda República. ¿O es que quiere el Diario que los gaditanos se olviden de todo eso? ¿Tendrán sus actuales propietarios algún cargo de conciencia por la actuación del periódico en aquellas oscuras fechas?

Luego está el Pemán escritor, infumable, con “perlas” como ésta:
—¿No sabes lo que ha pasao?
—No sé nada: tú dirás.
—Pues escucha, que ha llegao
de Bilbao
el señorito Tomás.
—¡Qué alegría!
—Tú dirás…
Es que Bilbao y Jerez
¡ya se vuelven a encontrá!
¡Ya está lograda la hazaña
que nos vuelve a la unidá!
Y se abrazan otra vé
la boina del Requeté
y la guitarra con moña:
y la Virgen de Begoña
besa a la de la Mercé.
—¿Y don Tomás? ¿Muy nervioso?
—¿Cómo nervioso? ¡Al revé!
Muy sereno y con hombría,
ya lo dice el ABC
casi toítos los días:
«Para calidad, Domecq»
(ABC, Sevilla, 29-VI-1937)

¿Van a publicar también los ataques furibundos que el joven Pemán lanzó contra las ideas liberales de los doceañistas? ¿Qué aportó Pemán, supernumerario del Opus Dei, a la literatura universal?: “Mis encuentros con Franco”, un bodrio que no leen ya ni los seguidores de Federico Jiménez Losantos, el nuevo Queipo de Llano de las ondas. Aportó este botafumeiro laudatorio a la figura del general(ísimo): “Sabe marchar bajo palio con ese paso natural y exacto que parece que va sometiéndose por España y disculpándose por él. Se le transparenta en el gesto paternal la clara conciencia de lo que tiene de ancha totalidad nacional la obra que él resume y preside. Parece que lleva consigo a todas las ceremonias y liturgias protocolarias el honor de los caídos. Parece que lleva, sobre su pecho, la laureada como ofreciéndosela, un poco, a todos. Éste era el caudillo que necesitaba esta hora de España, difícil, delicada y de frágil tratamiento, como toda contienda civil. Todo, la guerra o la integración, el avance cotidiano o el cotidiano gobierno, había que manipularlo con mano firme y suave. Se necesitaba un hombre cuya imparcialidad fuera absoluta, cuya energía fuese serena, cuya paciencia fuese total. Había que tener un pulso exacto para combatir sin odio y atraer sin remordimiento. Había que escuchar a todos y no transigir con nadie. Había que llevar hacia allí, en dosis exactas, el perdón, el castigo y la catequesis; como hacia aquí, en exactas paridades, la camisa azul, la boina roja y la estrella de capitán general. Conquistó la zona roja como si la acariciara: ahorrando vidas, limitando bombardeos. No se dejó arrebatar nunca porque estaba seguro de España y de sí mismo. Éste es Francisco Franco, Caudillo de España. Concedámosle, españoles, el ancho y silencioso crédito que se tiene ganado. En Viñuelas hay un hombre que sabe dónde va. Que lo supo siempre. Y que, gracias a su paso inalterable sobre toda impaciencia, nos devolvió a España a su tiempo y nos rescató intactas muchas cosas que estuvieron en gran peligro. Lo que hizo en la guerra, lo hará en la paz".

Las nuevas generaciones pueden leer la obra de Pemán. Si se encuentran con ánimo. Toda la obra, no sólo la previamente seleccionada y maquillada para recordar el vigésimo quinto aniversario de su muerte. Pemán no aportó nada digno de enjundia a la literatura. Como persona, defendió unas ideas que todos conocemos y a una clase social que también conocemos. ¿A quién quieren engañar?




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