La cuenta atrás del Instituto de Educación Secundaria Santa María del Rosario

El instituto Santa María del Rosario tiene las horas contadas. En el plazo de un mes desaparecerá el centro de Secundaria Obligatoria, pero no lo hará su comunidad educativa, que se trasladará al inicio del próximo curso al instituto de nueva construcción que se ha edificado en los antiguos terrenos del Club Náutico.
Tampoco desaparecerá el histórico edificio que lo ha albergado durante décadas. Sus puertas volverán a abrirse en próximas fechas, probablemente en septiembre, para acoger la Escuela Oficial de Idiomas. Aunque antes de este reestreno será necesario acometer varias reformas importantes en el histórico inmueble, como advierte el actual director del IES Rosario, Manuel Baraja.
Un director que este año cumple 20 al frente de ese centro educativo anexo a la iglesia San Agustín. Es por ello que el traslado a las nuevas instalaciones docentes le produce ante todo “tristeza, mucha tristeza".
Echar el cerrojo el próximo 1 de julio va a ser “muy duro” para él y para el resto de sus compañeros docentes. Ya lo está siendo el proceso de embalaje, asegura.
El porqué de esa melancolía y de la ausencia de celebración con motivo de la mudanza a un centro mucho más moderno, amplio y mejor equipado tiene varias explicaciones: “Aquello es como irte al destierro. Estamos acostumbrados a tanta vida aquí alrededor del centro que nos costará mucho adaptarnos a la soledad de aquel rincón y a no poder hacer recados a la hora del recreo", comenta entre risas. A esta razón, suma otra: “Éste es un centro pequeño, formado por 27 profesores y 300 alumnos. En el Náutico pasaremos a ser 104 docentes y 1.100 estudiantes, por lo que ya será imposible mantener el ambiente familiar que siempre se ha vivido en este edificio". Y otro motivo que no anima a Baraja a establecerse en el nuevo complejo educativo es la ausencia en éste de salón de actos. “En el Rosario siempre se ha apostado por las representaciones teatrales, y allí no sé dónde las vamos a hacer. No entiendo cómo un instituto nuevo no dispone de un salón de actos ni de una sala de usos múltiples, y además –añade– estoy convencido de que una vez que estemos todos allí las instalaciones se van a quedar pequeñas".
Entre tantos inconvenientes, Baraja resalta algunas ventajas: El instituto del Náutico cuenta con aula de música, aula de tecnología y, lo más importante, con pabellón propio. El Rosario no posee ninguno de estos espacios, y su alumnado, con el fin de ejercitar su cuerpo, se ve obligado a desplazarse al pabellón Portillo.
El cuerpo de Baraja no le pide seguir ejerciendo de director en el nuevo instituto. Para el próximo curso se formará “un equipo directivo de coalición en el que posiblemente participe", pero no entra en sus planes ocupar el despacho principal del Náutico.
Lo que sí le gustaría es que el nuevo centro, aún sin nombre, se llamara Santa María del Rosario. “Se barajan nombres como Fernando Quiñones, Blas Infante y Carlos Cano, pero el más gaditano es, sin duda, Rosario", finaliza.
Publicado por Beatriz Estévez (Diario de Cádiz)
