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14/2/2006

Con las maletas en la calle

Inicio > — josegalindo @ 9:27 pm :: 1060

A las nueve y media de la mañana, ni un minuto más, ni uno menos, dos agentes de la Policía Local, tres agentes judiciales y una asistenta social se personaban en la finca número 17 de la calle Benjumeda para hacer efectiva la orden de desahucio que pesa sobre la familia de Nieves Quevedo. Ella, su marido y sus tres hijos se encuentran en la calle, aunque gracias a la solidaridad de sus vecinos, han podido dormir bajo un techo.

Nieves lleva más de un año sin pagar después de ocupar, junto con sus vecinos, una finca de la Junta en el callejón de San Andrés para protestar por el mal estado de la finca de Benjumeda. De vuelta a sus casas, los vecinos se pusieron al día en el pago del alquiler, pero Nieves no pudo asumir los gastos. En diciembre de 2005 le llegó la sentencia de desahucio y Nieves fue a buscar dinero hasta de debajo de las piedras, se podría decir. “Ya tenía el dinero –unos 2.500 euros– pero la propietaria no quiso aceptarlo”. “No he podido dormir ni un par de horas. Mi hijo pequeño, con los nervios, ha estado toda la noche con vómitos y hoy no he podido llevarlo ni al colegio”, contaba nerviosa.

Y es que Nieves esperaba que “me dieran al menos cuatro o cinco días. Nunca me pude imaginar que me iban a echar a la calle”. La autoridad judicial, por su parte, no ha podido hacer otra cosa que cumplir con su deber, de tal manera que Nieves ya no puede entrar en su casa “porque me han cambiado la cerradura”. Le han permitido, eso sí, dejar los muebles por espacio de unos días. “Y eso que ya venía un camión para llevárselo todo. Han hecho inventario de todo lo que tenía”.

El espectáculo casi crispa los nervios de esta vecina que criticaba la “falta de solidaridad” de la dueña del inmueble. “Yo he sido una cabeza de turco. No me ha querido coger el dinero ni tampoco dejarme unos días aquí cuando ella sabe que me voy a ir a otro sitio”. En efecto, hay un propietario –que prefiere permanecer en el anonimato– que le ha ofrecido la posibilidad de habitar otro inmueble de la zona, pero “no puede ser ya”. Así que la familia se ha visto con lo puesto en la calle. Afortunadamente, la adversidad ha hecho florecer la solidaridad del vecindario y una de sus vecinas –que se va a vivir transitoriamente a otro piso– les ha cedido su casa. Un pequeño habitáculo de una habitación donde tendrán que meterse los cinco miembros de la familia. La abuela, que sería el sexto, permanecerá unos días con otros familiares porque “si mi madre ve esto (refiriéndose al desahucio) se muere aquí mismo”.

Verse en la calle pesa más, sin embargo, que vivir en una vivienda –por llamarla de alguna manera– como las que hay que en Benjumeda, 17. En un intento de justificarse o, quizá, de contar todos los prismas de una realidad como es la de no pagar, Nieves detalla las innumerables reformas que le ha tenido que hacer a la casa. “Le echado a la casa cuatro millones de las antiguas pesetas. ¿Quién me paga eso?”. Precisamente la deuda de este crédito es la que “me ha impedido pagar”. Tabiques nuevos o paredes de corcho son algunos de los remiendos que la familia ha tenido que poner a este piso bajo sin ventilación ni iluminación alguna. “Pago 142 euros de luz porque tengo que tener toda la casa encendida”. Nerviosa, Nieves recuerda además que cuando “entré tuve que pagar 250.000 pesetas que dejó a deber la anterior inquilina –su propia tía–”. Y una tras otro, Nieves va contando sinsabores que tienen como final el desahucio. “La Junta se desentiende y el Ayuntamiento tampoco puede hacer nada en casos de desahucio. Me voy a tener que poner en San Juan de Dios para que me den un piso”.

“La primera obligación del inquilino es pagar“

El apoyo que la Asociación de Vecinos Cádiz Centro ha prestado a las familias de Benjumeda, 17 ha sido siempre constante, sobre todo, cuando las ocho familias ocuparon la finca del callejón de San Andrés reclamando mejoras en el inmueble en el que más que vivir, sobreviven. Y ayer no iba a ser menos. Carlos Rivero, presidente de la entidad vecinal, y otro de los miembros, también estuvieron presentes en el momento del desahucio, apoyando así a Nieves y a su familia. Pero “mucho más no podemos hacer”, manifestaba apesadumbrado el presidente. Rivero reiteró que, en escasos días, estos vecinos serán alojados en otro inmueble, pero tampoco quiso dar el nombre del propietario. “Prefiere permanecer en el anonimato”, sentenció.

Y a raíz de este caso, Rivero insistió en que estas situaciones hay que evitarlas a toda costa. “Nosotros siempre se lo decimos a todos los vecinos: la primera obligación de un inquilino es pagar. Luego ya protestaremos en el caso de que haya que hacerlo”. En esta ocasión, la protesta es más que evidente porque entrar en Benjumeda, 17 eriza el vello, pero la Ley es la Ley y hay sentencia firme por no pagar.

Publicado por Vanessa Perondi (Cádiz Información)




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