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14/12/2005

La defensa ve un caso “claro” de “asustaviejas” en un desahucio

Inicio > — josegalindo @ 1:27 pm :: 892

Magdalena Rivera se presentó ayer en el juzgado número 5, que habrá de decidir si seguirá o no en la casa donde vive desde hace 35 años, en el número 5 de la plaza del Falla. Su abogada de oficio, Carmen Balbontín, habló de un caso “claro de mala fe y abuso, lo que en Cádiz se denomina asustaviejas". La de la propiedad, Ana Brenes, de impago e incumplimiento del contrato de alquiler.

El 10 de junio, la hija de Magdalena acudió a Administración Ortega S.L. para pagar los 118,67 euros de alquiler del mes vencido. No le aceptaron el dinero. Cuando volvió para indagar los motivos, le dijeron que había ido a pagar demasiado tarde, aunque el mes anterior fue a la oficina un día 10 y sí le aceptaron el dinero.

Desde entonces, su madre hace giros postales que cuestan 4,33 euros y, tras ser rechazados, consignaciones judiciales. “Es incierto que haya dejado de pagar, es el arrendador el que se ha negado a aceptar el dinero", aseguró la letrada, quien argumentó que en ningún documento se establecía una fecha límite. Y también llamó la atención sobre que la demanda de desahucio se había redactado el día 6, esto es, cuatro días antes del intento de pago.

La imposibilidad de evitar un desahucio por segunda vez pagando, como es el caso, “no puede ser utilizada por la propiedad como una acción vengadora", argumentó la defensa. La inquilina tuvo otro juicio antes, consecuencia de su desacuerdo con una repercusión de obra, que perdió. Evitó el desahucio pagando el alquiler adeudado. Ahora Magdalena no debe nada de alquiler, pero sí dejó de pagar parte de la obra. Ahora abona la repercusión, pero adeuda unos 2.000 euros del tiempo en que se negó a pagar. El dueño no se lo puede reclamar, porque la inquilina, que cobra una pensión de viudedad de menos de 500 euros, es insolvente. La hija trató de pagar esta deuda a plazos, pero no se llegó a ningún acuerdo sobre la cuantía a abonar cada mes.

A Magdalena, la abogada de la propiedad le preguntó ayer cuándo pagaba los años anteriores. “Del 1 al 10, cuando he cobrado. Yo he pagado siempre, y me han dicho, ‘no tenga apuro, también el 10 puede pagar’". El propietario, José Rodríguez Ramos, aseguró: “No paga, me deben un montón de dinero de la rehabilitación de la finca hace tres años, y no he visto nada". Balbontín le recordó que no era eso lo que se estaba tratando. El dueño dijo no recordar cuándo había ordenado formular la demanda y aseguró que la fecha límite de pago era el día 5 del mes, y que así se le había dicho a la inquilina. Testificaron la hija de Magdalena y la persona que le acompañó a realizar el pago fallido, que reafirmaron el relato que antes hizo la abogada.

Para la propiedad, estaba claro que el pago debía realizarse antes del 5, y que este “no es un mero retraso", ya los inquilinos que ya han tenido antes juicios por desahucio “deben procurar no retrasarse". Y sobre los gastos de los giros, dijo que pudo evitarlo consignando directamente en el juzgado. Para la defensa, no hubo retraso, porque “no está corroborado” ningún plazo y se habían aceptado pagos en la misma fecha. “No ha habido voluntad de incumplir el contrato. Quiere pagar".

Magdalena sabrá si sigue en su piso el próximo lunes, a las diez de la mañana, anunció el juez.

Publicado por Ángeles M. Peiteado (Diario de Cádiz)




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