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3/12/2005

Santa Inés: Testigo del primer espíritu constitucional

Inicio > — josegalindo @ 6:29 pm :: 869

Sin embargo, son sólo los turistas nacionales -sobre todo del norte de España- y extranjeros los que conocen bien esta ruta, mientras que los gaditanos sólo la usan como vía de paso para llegar al barrio de La Viña o al centro comercial abierto.

El silencio que inunda la calle sólo se rompe con los gritos de los niños del colegio San Felipe, en la calle Sacramento. En las esquinas, los camiones que cargan los materiales para las obras de rehabilitación de edificios están estacionados junto a las fincas para realizar trabajos de carga y descarga. Los obreros silban la melodía de alguna copla de Carnaval.

Y es que la calle Santa Inés está sufriendo una importante remodelación. Muchas fincas han entrado a formar parte del programa de rehabilitación de viviendas que está llevando a cabo la Junta de Andalucía. Esto ha supuesto que la mayoría de los vecinos se hayan trasladado a otros lugares, aunque esta huida contrasta con la llegada de otros gaditanos a una vivienda de realojo.

Los vecinos de siempre, como Fernando, María o Carmen, observan cada día los cambios de la calle «y la excesiva tranquilidad de Santa Inés». El propietario del bar San Felipe, Salvador Fernández, es quien más sufre esta «tranquilidad. Es una calle más bien tristona. Se han marchado muchos inquilinos de la calle, algunas fincas están siendo rehabilitadas. Aquí sólo hay movimiento en Carnaval y Semana Santa; y en verano, cuando los turistas se acercan hasta el oratorio para conocerlo».

Ambiente accidental

Las escaleras de la entrada al oratorio de San Felipe Neri son el mejor escenario para las chirigotas -legales y callejeras- durante la fiesta grande de Cádiz. El domingo, el lunes de Carnaval y el domingo de Piñata es habitual que se formen corrillos alrededor de las escaleras mientras canta alguna agrupación.

Es un espacio muy tranquilo, lejos del bullicio de la plaza de las Flores y de la plaza de la Cruz Verde. Los verdaderos aficionados a las chirigotas ilegales saben que este es el mejor espacio para escuchar sus letras.

Cuarenta días después, en Semana Santa, la plaza que se forma en Santa Inés se convierte en el mejor palco para ver de cerca al Cristo de las Aguas, la Virgen de la Luz y a San Juan Bautista. «Aún recuerdo cuando la hermandad decidió añadir al paso de misterio al romano Longinos», apunta Antonio, que añade que «nos impactó a todos ver el culo del caballo salir de las puertas del oratorio. El murmullo se convirtió en un grito. Al año siguiente, decidieron cambiar la postura del romano y que el caballo nos diese la cara»

Y es que la calle Santa Inés, en la confluencia de la calle San José, es uno de los lugares más especiales para los aficionados a la Semana Santa. Muchas cofradías realizan su desfile procesional por esta calle. Otras se equivocan, como el que portaba la Cruz de Guía de la hermandad de Dolores, que dudó si debía seguir por Santa Inés hasta llegar a la calle Torre o seguir por la calle San José.

Edificios ilustres

Los trabajadores del Museo Histórico Municipal creen que la calle Santa Inés «no aparece ni en los callejeros. Muchos turistas llegan hasta el museo pero sin saber que se encuentran en esta vía. Han llegado preguntando por el oratorio de San Felipe Neri y por el museo, pero nunca reparan en el nombre de la calle».

Una calle que en su origen se llamó de Pablo Legote, un pintor gaditano que vivía en la zona en el siglo XVIII. Posteriormente recibió el nombre de San Felipe Neri, San Pablo y San Cristóbal.

Tras la proclamación de la Constitución de 1812, y debido a las sesiones que se celebraban en el interior del oratorio, la calle pasó a ser conocida como Las Cortes, tomando como nombre final Santa Inés.

El Museo Histórico Municipal, inaugurado en 1912, está especializado en la historia de Cádiz y guarda, entre otros tesoros, la maqueta de la ciudad hecha en marfil y madera de caoba encargada en 1779 por el rey Carlos III. Este pequeño plano de Cádiz en tres dimensiones es una réplica de la ciudad de entonces y donde se pueden descubrir edificios que aún existen. Además, conserva un mural del siglo XIX que muestra la firma de la Constitución de 1812.

La segunda joya de la calle es el oratorio de San Felipe Neri, el lugar de peregrinación para todos los amantes de los inicios de la Democracia en España. Además de la connotaciones políticas, la iglesia guarda en el altar principal de la Inmaculada Concepción de Bartolomé Esteban Murillo. Este artista sevillano del Barroco murió en 1682 cuando cayó de un andamio mientras trabajaba en la capilla de Santa Catalina.

La última gran joya de la calle es la Casa Mayol. Aunque su entrada está por la calle San José, una de sus impresionantes fachadas mira a la cara del oratorio.

Es un edificio reformado, con la estructura tradicional de la casa gaditana, de estilo modernista y que fue obra de José Romero en 1920. De tres plantas, presenta en su fachada pilastras estriadas, recubrimiento de azulejos amarillos en la primera y segunda planta y pintura roja en la planta baja.

El ritmo modernista está presente en las molduras y vanos de carpintería en blanco y en las rejas de caprichosas formas en los vanos de la planta baja, también en blanco. Sin duda, Santa Inés, aunque es una gran desconocida, es un diamante sin pulir de la ciudad.

Publicado por Mayte Huguet (La Voz de Cádiz)




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