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21/11/2005

Novena: La cuesta del consumo y de la pasión cofrade

Inicio > — josegalindo @ 2:32 pm :: 841

María, de 73 años, aún recuerda cuando los coches llegaban a la plaza del Palillero y dejaban a las señoras para que realizasen sus compras. «Venían de toda la provincia, de Puerto Real, de El Puerto de Santa María o Jerez. Los comercios que estaban abiertos en esta calle eran conocidos por su prestigio y por su calidad. En los años cuarenta ya atendían al público el taller de María Aranguren o la tienda de Isidoro Tovar», recuerda María. Y es que la nostalgia ha invadido a María. De nuevo han venido a su mente las mujeres con estolas de visón, hombres elegantes y caballerosos y los chóferes.

Y en este camino entre la plaza de El Palillero y la calle Ancha destaca la finca del número 24. De estilo Isabelino, este edificio representa una época donde los grandes comerciantes llegaban al muelle de Cádiz y las grandes familias se instalaron en la ciudad. Precisamente fue construido en 1861 por orden Agustín Blázquez, siendo el diseñador de la finca el arquitecto Fernando Ortiz de Vierna.

Pero no sólo esta finca es una seña de identidad de la calle Novena. En la confluencia con la calle Valverde aún se conserva la bombilla que hizo famosa a la tienda Instalaciones Eléctricas durante los años sesenta, setenta y ochenta. Este iluminador se conservó aún cuando el negocio permaneció cerrado y el actual propietario, la familia Tovar, compró el local para abrir una tienda de modas. Esta misma familia también es propietaria, justo en frente, de una de los negocios más conocidos de la ciudad. Isi, fundada en 1945, es un punto de referencia para los gaditanos, además de ser uno de los comercios que impulsó la marca Cádiz Centro Club de Calidad.

Juan Tovar, actual propietario, cuenta entre risas como el actor Anthony Quinn acudió a la tienda a comprarse un abrigo en el mes de febrero y tuvieron muchos problemas para encontrar su talla. También, en la otra temporada en la que el Cádiz Club de Fútbol jugaba en Primera División, Isi fue el encargado de diseñar y coser los trajes oficiales. Durante la prueba, el emblemático jugador Jorge Mágico González, se quedó dormido en las escaleras de la tienda.

Otro de los comercios emblemáticos de la ciudad es Tinoco. Esta tienda, dedicada a la ropa de mujer y de hombre, también ha sobrevivido al paso del tiempo. En su origen, este local fue una zapatería pero tras tomar las riendas del negocio el señor Tinoco Fernández cambió el negocio. Este comercio lleva más de treinta años sirviendo a Cádiz, «con épocas buenas y malas», comenta un empleado de la tienda, Bienvenido Torres, quien apostilló que «la ubicación del negocio es su gran privilegio».

Nuevas y antiguas

Y es que regentar un negocio en la calle Novena es una garantía de éxito, o al menos así lo creen los comerciantes de la ciudad. Sin embargo, se han perdido muchos comercios de los que existían antes, bien sean porque sus dueños no hayan decidido mantener el negocio después de la jubilación, o porque han preferido trasladarse a otras calles de la ciudad.

En la esquina izquierda, junto a la plaza de El Palillero, Inditex se ha situado donde antes estuvo Ivarte, y en su origen Arcas, también dedicada a los electrodomésticos. Este edificio fue diseñado, en 1938 por el arquitecto Sánchez Esteve. En la acera opuesta, el Banco Atlántico ha dado paso a una cadena nacional de perfumería y droguería.

En la confluencia de la calle Novena con Barrié tampoco siguen abiertos los negocios que lo hacía hace tan sólo veinte años. En la primera esquina, donde ahora hay una tienda de ropa y complementos de mujer -abierta hace quince años- existía un estanco muy visitado por propios y turistas. En la esquina de enfrente, donde también se ha apostado un comercio del grupo Inditex, abría sus puertas Lepanto. Dicen quienes la recuerdan que era «una de las mejores tiendas de ropa para bebés y niños de la ciudad». En este comercio no sólo vendían ropa para los más pequeños, sino también juegos y complementos.

También ha quedado para el recuerdo La Madrileña. «Era una tienda donde se vendía de todo un poco: regalos, flores para el pelo, abanicos siempre te salvaba de algún compromiso», señala María del Carmen, vecina de la calle Novena. Este local ocupaba toda la esquina, hasta Lepanto. «Recuerdo cuando La Madrileña cerró. Nos dio mucha pena a todos, porque los tenderos eran personas muy especiales para nosotros». Ahora la zapatería Ormas, propiedad de un empresario gaditano, y una tienda de decoración (Modus Vivendi) ocupan este espacio.

En la acera de en frente también han cambiado mucho los escaparates. Estos locales han acogido una tienda de modas de un afamado diseñador español, una tienda dedicada a juegos para niños y otros negocios más. En su origen, este espacio comercial era Parodi, una tienda especializada en venta de instrumentos.

También ha pasado a la historia el Palacio de la Moda. Este comercio ha sido también ocupado por el grupo Inditex, aunque hoy algunos conservan en la memoria el primer negocio que ocupó el espacio, la pastelería Viena.

Novena no es sólo conocida por sus comercios, sino por ser carrera oficial de la Semana Santa. Por esta calle los cargadores realizan su mejor trayecto durante la salida procesional. En los ensayos, estos jóvenes eligen las mejores marchas procesionales para subir la cuesta de Novena y ser aplaudidos por cientos de gaditanos.

Y es que esta calle guarda un secreto en cada esquina. Una historia en cada rincón. Y un recuerdo que demuestra la mejor Cádiz.

Publicado por Mayte Huguet (La Voz de Cádiz)




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