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12/11/2005

Cardenal Zapata: La vida comercial bajo el ruidoso velo del tráfico

Inicio > — josegalindo @ 12:01 am :: 832

Existe un lugar recóndito, aunque a la vez céntrico en la capital, en el que se fusionan locales con muchos años de existencia con nuevas apuestas atractivas como la tienda de tejidos de Jesús Pina.

Se trata de Cardenal Zapata, que cuenta por un lado con tiendas muy conocidas y visitadas como Mona Lisa, especializada en la venta de artículos para el peinado, o el escaparate de instrumentos musicales de Enrique. Y por otro, con el paso constante de vehículos que molesta tanto a viandantes, vecinos y comerciantes.

«Antes de ayer arreglaron el balcón que está encima de la entrada a mi local y ayer lo volvieron a partir», comentaba el propietario de la relojería Esteban. Sus escaparates también han sufrido desperfectos, ya que al ser móviles en más de una ocasión han sido arrastrados por los vehículos. Estas razones justifican de manera sobrada su deseo de que la calle vuelva a ser declarada vía peatonal.

Incoherencias

El último empresario que ha aterrizado en Cardenal Zapata es Jesús Pina. «Considero que la calle no está bien definida porque aún estando arreglada para ser peatonal no lo es», detalla.

El mayor inconveniente que este interiorista le encuentra a la calle es el hecho de «que no sea peatonal, ni semipeatonal, ni esté bien regularizada», expone. Las señales de tráfico existentes carecen de importancia porque, según indica el encargado de la papelería Ebano, «nadie les hace caso».

Al peligro de la estrechez de la calle, sobre todo del acerado que no tiene ni siquiera la anchura de una persona, hay que sumarle las infracciones cometidas por numerosos conductores que, al realizar el giro en el centro de la calle se desvían a la derecha y se adentran en José del Toro, apesar de ser peatonal.

«Debería de haber un guardia que vigilara de vez en cuando para que la gente respetase las señales», denuncia Pérez, a la vez que no entiende «por qué los conductores atienden las señales cuando van por carretera y no en la ciudad».

La anchura de la vía es tan ínfima que ha provocado escenas difíciles de olvidar para quienes forman parte del pulso diario de la calle. De este modo, el empresario de la joyería Galicia, Mario Criado, recuerda que una vez fue testigo de como «unas personas sostenían en alto un cochecito de un niño para poder pasar», así como «ver a un camión reculando hacía la plaza de San Agustín porque no podía girar», señala.

La joyería Galicia junto al reciente Taller de Jesús Pina destacan en la calle por la elegancia de sus locales y la exclusividad de los productos que ofrecen.

Buen gusto

Con más de medio siglo a sus espaldas, esta joyería está considerada como una de las más importantes de la ciudad. En su interior las vitrinas enseñan artículos que brillan con luz propia y que van desde los motivos religiosos en plata, la alta joyería o las piedras preciosas a los diseños exclusivos y de fabricación propia. El interior del Taller de Jesús Pina resulta espectacular. Los muebles de países orientales y las telas, la mayoría procendente de Italia, muestran entre los numerosos arcos del patio ambientes para el hogar muy diversos.

La estructura del local, con columnas italianas con base de mármol rumano y la recuperación de los ladrillos vistos de los arcos, resalta los bodegones de las lámparas que caen por las esquinas.

Para Jesús, que antes tenía su local en la calle Cervantes, el traslado a Cardenal Zapata ha sido muy positivo, ya que «es una calle con acceso a zonas importantes del centro como son El Palillero, José del Toro o Ancha», declara.

El bar Zapata, con entrada también por la plaza de Candelaria, es otro de los lugares más conocidos y visitados de la calle.

Mayor seguridad

Algunas esquinas evidencian también la necesidad de limpieza, puesto que además de suciedad presentan un color distinto por las manchas que ocasionan los orines de los perros.

La ausente presencia de la Policía Local, crea malestar entre quienes residen o trabajan en la calle.

«No es muy normal que esta zona no tenga Policía de barrio porque está formado por calles céntricas y comerciales», manifiesta el dueño del Zapata. A esta carencia le añade de manera destacada el ruido que provoca el paso del tráfico.

«Esta calle soporta un nivel de 80 decibelios durante seis o siete horas seguidas, lo que supone un ruido tremendo», critica Luis Trinidad.

Todavía muchos recuerdan el trágico episodio en el que un joven perdió la vida meses atrás cuando conducía una mini moto. Y otros tantos coinciden con José María Pérez al pensar que hasta que no pasen más desgracias tendrán que seguir soportando las molestas maniobras de los vehículos, advirtiendo a los peatones de los peligros y sufriendo, los comerciantes, las consecuencias de que los peatones presten más atención a si vienen coches que a sus escaparates.

Desde el primero hasta el último, los ciudadanos ansían que esta calle gane en tranquilidad y que vuelva a ser peatonal como en un momento lo fue.

Publicado por Trinidad Caballero (La Voz de Cádiz)




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