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30/10/2005

Todas las precauciones para la mayor inversión

Inicio > — josegalindo @ 8:32 am :: 801

Cuidado. Esto parece el Caribe; está lleno de piratas. Comprar casa no es tarea fácil y no sólo por los desorbitados precios que se encuentran en el mercado gaditano. Si no, basta recordar casos como el de los infortunados compradores de Santiago, 11, que aún reclaman sus pisos en el juzgado, o el de Sopranis, 28, que adquirieron pisos en una casa que estaba ya en proceso de expropiación.

Estos son casos extremos. Lo normal, explican en Facua, son las reclamaciones por vicios ocultos en las viviendas de segunda mano o por incumplimientos de plazos o defectos de construcción en los de primera. En la oficina de la Avenida, indican que el mercado inmobiliario de Cádiz es salvaje. La vivienda es la principal causa de reclamación, junto con la telefonía.

Cuando uno se lanza a la búsqueda del piso soñado, lo primero que tiene que saber es cómo, si por inmobiliaria o de particular a particular. Lo primero es más caro (las comisiones van del 1 al 3 por ciento para el comprador, pero hay agencias que piden más) y lo segundo, más difícil, porque el mercado está prácticamente copado por las inmobiliarias. En los anuncios por palabras se pueden encontrar ofertas de particulares entre miles de estos negocios, y en la página de internet del Instituto Nacional de Consumo, hasta un modelo básico de un contrato de compraventa y toda la información precisa. Pero si se decide por una inmobiliaria, no vale cualquiera. Hay profesionales, pero también quien desconoce el significado de términos como Inspección Técnica de Edificios o muro de carga. O que no tienen claro si un piso municipal recién vendido a su inquilino se puede revender. Lo mejor es asegurarse de que al frente del negocio hay un API, un profesional colegiado que conocerá los pormenores del negocio.

Pero también es fundamental saber lo que se compra. Las notas simples que se obtienen en el Registro de la Propiedad (en el Paseo Marítimo) darán información sobre si quien dice ser el dueño lo es, si está hecha la división horizontal (debe estarlo) o si hay cargas de cualquier tipo. Y no sólo cuando se trata de segunda mano. También hay que asegurarse de que la promotora va a construir en un terreno que, realmente, es el suyo. Y, a la hora de firmar algo, hay que pensar tanto en lo que está (cuidado con las cláusulas abusivas) como en lo que no: lo que no figure por escrito no se puede reclamar, ya sea el plazo de entrega o las dimensiones de una vivienda nueva.

También hay ciertas condiciones que restringen la compra de viviendas de segunda mano. Si hay una Rehabilitación Autonómica por medio, no se puede vender en el plazo de tres años desde que se concede, aunque la reforma sólo haya afectado a las zonas comunes de la casa. Si es una antigua vivienda municipal vendida al inquilino, no se puede vender hasta diez años después de realizado ese primer cambio de manos. Estos casos son sangrantes. En Facua recuerdan uno en el que se pedía 26 millones de las antiguas pesetas por un piso que el antes inquilino había comprado por poco menos de uno. Además, el Ayuntamiento tiene el derecho prioritario para comprar ese piso y puede reclamarlo para sí. Y en un piso cualquiera los inquilinos también pueden tener ese derecho preferente.

Las VPO de régimen general se pueden vender a partir de los cinco años. Pero, a no ser que se haya descalificado, a un precio tasado que marca la Junta y que le afecta hasta los quince. No es muy buena idea comprar esa casa a precios del mercado libre si se considera que los bancos sólo van a conceder una hipoteca por un 80 por ciento de valor tasado. Ante la duda, hay que preguntar en Obras Públicas.

Para saber sobre los promotores, hay que ir al Registro Mercantil y asegurarse de que sea una empresa sólida; sobre los dueños, al Registro de la Propiedad; si se duda sobre el estado de la finca, se reclama la Inspección Técnica (hay que ver el resultado; no vale saber sólo que la haya pasado, puede ser negativa o positiva), y el Ayuntamiento puede proporcionar información sobre los expedientes pendientes. Cuanta más información, mejor: normalmente, es la mayor inversión que se hace en la vida.

Publicado por Ángeles M. Peiteado (Diario de Cádiz)




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