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23/10/2005

Los acreedores reclaman 2,5 millones de euros a Promociones Santiago 11

Inicio > — josegalindo @ 8:07 am :: 782

Lo que iba a ser una promoción de 13 viviendas con garajes en el subterráneo en pleno centro de la ciudad se ha convertido en una pesadilla. Dos personas —una de ellas menor— sufrieron heridas por el hundimiento que, a decir del Ayuntamiento, causaron las obras. Los compradores que habían pagado ya su entrada (un 20 por ciento del precio de los pisos) se han quedado sin ese dinero y, de momento, sin casa. Los vecinos de las fincas situadas junto al solar denuncian daños en sus casas, y el Ayuntamiento ha acometido obras cuyo pago reclama (aunque la promotora ha recurrido en el juzgado) y ha iniciado un procedimiento expropiatorio sobre la única propiedad que le consta a la empresa: el solar.

Pero no son los únicos afectados. La lista se completa con las empresas que fueron contratadas para la excavación y colocación de las pantallas perimetrales del subterráneo y el banco con el que Promociones Santiago, 11 suscribió una hipoteca que no terminó de pagar.

El Banco Sabadell es el máximo acreedor que tiene ahora mismo la empresa. El director de la sucursal gaditana, Pedro Lissen, confirma una deuda que ronda los 1.200.000 euros. La promotora llegó a pagar intereses, pero no el principal, es decir, el dinero que se le había prestado para construir la promoción de viviendas. Actualmente, el tema está en manos de la asesoría jurídica de la entidad bancaria, que prefiere no dar más detalles pero se muestra “respetuosa” con el procedimiento expropiatorio iniciado por el Ayuntamiento gaditano.

Y es que este es un tema delicado. Si la empresa sólo tiene una propiedad con la que puedan cobrarse los acreedores y está en expropiación ¿quién se la queda, el Ayuntamiento o los acreedores? Y si son los acreedores ¿cuál de ellos?

La mayoría ya han dado por perdido el dinero y meses de trabajo. La mayor perjudicada es una empresa chiclanera, Ruesan, que reclama a la promotora 97.000 euros. Esta pequeña firma, que emplea a ocho personas, ha pagado muy caro trabajar en Santiago, 11: ha quebrado y cerrará en cuanto pueda bajar algo más el volumen de deudas que contrajo debido a este impago. Durante este tiempo, a los trabajadores les está pagando cuando puede. Ruesan se creó en el 94 e iba “perfectamente” hasta que fue contratada para realizar estas obras por Promociones Santiago 11.

El gerente, José Manuel Rueda, distingue dos tipos de débido en esos 97.000 euros. Según asegura, él dio 30.000 euros a la promotora para realizar una renovación de letras, que esta le debería haber devuelto justo después de realizar la operación. “Sin embargo, dijo que se equivocó de cuenta y fue a meter el dinero en el banco donde él tenía la hipoteca, por lo que la entidad le absorbió buena parte del ingresó para abonar letras atrasadas". Según dice, de ese dinero sólo volvió a ver 10.000 euros. El resto de la deuda corresponde a la prestación de servicios auxiliares durante la colocación de la pantalla perimetral en una obra “donde nunca hubo aparejador".

Rueda está convencido que el promotor “no ha puesto ni un duro” en las obras y de que es “insolvente, no tiene nada a su nombre". De los intentos de cobro han resultado dos juicios de faltas: uno a instancias del promotor, que perdió el constructor, y otro del constructor, que perdió el promotor, explica Rueda, que cree injusto el primer fallo, que le impuso una multa.

Otra empresa, Icano, sí ha emprendido acciones legales para intentar cobrarse los aproximadamente 12.000 euros que le deben. El responsable, Rafael Verdugo, explica que sólo percibió las primeras letras pero no las últimas. Su empresa trabajaba también en las labores de pantallaje.

Francisco Galindo trabajó con sus máquinas en la última fase de la excavación del subterráneo. Afirma que a él le debe la promotora entre 10.000 y 11.000 euros por los trabajos que realizó durante unos meses. Ha enviado notificaciones que no han sido recibidas pero en el fondo también cree que nunca verá un duro. “Estamos desamparados", asegura.

Este trabajador de Chiclana se muestra muy afectado y es el más crítico con la forma en la que se estaban realizando los trabajos. “Yo mismo advertí al promotor de que no se podía excavar tan profundo, que había que hacer una planta menos". Estaba trabajando cuando se hundió el suelo de la planta baja de Barrocal, 3, en mayo de 2004: “Uno de los vecinos me avisó para que me fuera. Los vecinos sabían que yo no tenía la culpa de nada, pero en ese momento podrían habérseme echado encima".

Rueda y Galindo casi prefieren no encontrarse con el promotor, porque dicen no saber cómo van a reaccionar. Los constructores hablan de un empresa más de Chiclana que podría ser acreedora, con la que ha sido imposible contactar. Al igual que ha ocurrido con el promotor de Santiago, 11, Juan Cuadrado.

Publicado por Angeles M. Peiteado (




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