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22/10/2005

Valverde: La supervivencia del negocio familiar

Inicio > — josegalindo @ 2:21 pm :: 779

La calle Valverde alberga a pequeños comercios que ofrecen un ambiente diferente en el centro de la ciudad.

Sin embargo, en Valverde se ubican también algunos de los pequeños negocios, de emprendedores gaditanos, que han resistido a la llegada de estas grandes empresas y que siguen ofreciendo sus productos de una forma individualizada y a la antigua usanza.

Pérez Piel es, sin duda alguna, el referente de estos propietarios. Posee gran parte de los locales de la vía, donde se venden accesorios de piel de Ubrique y las mejores fábricas de este material desde hace casi cincuenta años. Carmen Pérez López, la dueña del establecimiento, recuerda con nitidez la historia de un comercio donde vio la luz por primera vez.

Hace más de setenta años, antes de convertirse en local comercial, este espacio fue la vivienda de Carmen. Allí dio a luz su madre y allí nació y creció junto a su familia. Por entonces, sus padres ya eran conocidos en el barrio, donde permanecieron hasta que abrieron la tienda.

Por este motivo, esta empresa ha sido siempre la vida de la propietaria de Pérez Piel. «He vivido siempre aquí, primero porque era mi casa, y ahora porque me encargo de la tienda, junto con mi sobrina Lili», apuntó Carmen, muy conocida entre los vecinos de la zona.

Sin embargo, la mayoría de las personas que camina por Valverde lo hace de paso. Pilar vive en la calle San Pedro desde hace más de veinte años y reconoce que no hay un sólo día que no haya atravesado Valverde para acudir a hacer la compra o pasear con la familia.

«No vivo en esta calle pero es como si lo hiciera porque llevo veinte años pasando por aquí, viendo cómo ha cambiado la vida y observando el final y el comienzo de muchas empresas que al final son como de la familia», comentó esta vecina que regresaba a su casa con el carro de la compra lleno de alimentos.

José Moreno, propietario de Recambios AMA, que lleva instalado en la zona más de treinta años, aún recuerda al bar Sáinz, donde se reunía junto a un grupo de amigos. «Estaba situado en la esquina y tenía a un camarero, que se llamaba Salvador, que siempre estaba enfadado. Si el bar estaba lleno porque estaba lleno y si estaba vacío porque estaba vacío», cuenta José recordando aquellos tiempos con añoranza.

Sin embargo, la calle Valverde se hace aún más gaditana si nos adentramos en alguna de sus fincas y subimos hasta la azotea. Desde allí se puede contemplar la zona desde una perspectiva diferente. Si el comercio domina la zona baja, las torres miradores son las únicas protagonistas en lo más alto.

Torres miradores

A lo largo de la calle pueden advertirse hasta tres del centenar que se asientan en el casco antiguo de Cádiz. Estos inmuebles se encuentran bastante deteriorados y piden a gritos algunas reformas. Esta perspectiva acerca a Valverde aún más a las raíces de la ciudad, donde la libertad se asienta en cada una de las azoteas de los antiguos edificios.

Las tres torres encierran historias de todo tipo, aunque son muy pocos los conocedores de ellas. Incluso algunos ciudadanos desconocen su inexistencia cuando se les pregunta al respecto.

Sin embargo, allí están. Valverde, 8, 10 y 13 tienen un encanto especial aunque diferente a su vez. Las torres son variadas, con plantas cuadradas, pentagonales o rectangulares, aunque con algo en común, ya que son los elementos típicos de la arquitectura gaditana.

Una vez en tierra firme, la vida vuelve a ser normal. Clientes que entran en los negocios, vecinos que entablan coloquios en los portales y mujeres mayores que entran y salen de sus casas con los carros de la compra.

Jóvenes emprendedores

Francisco Prado y su hermana María sólo tienen elogios para Valverde. Estos jóvenes emprendedores montaron en 1999 un almacén que ha supuesto una atracción turística. Personas de distintos puntos de la geografía nacional e internacional no pierden la oportunidad de comprar algunas delicias de este establecimiento especializado en chacinas, bacalao y conservas cuando se acercan por el centro.

A este pequeño grupo de jóvenes empresarios pertenece también la bailaora Yolanda Cabello, que ha aprovechado sus dotes en el arte para montar una tienda de trajes y accesorios de baile. Para ello cuenta con la ayuda de su madre, Josefa, que se encarga de ayudar a su hija cuando ésta tiene que acudir a alguno de sus contratos.

Son un pequeño grupo de jóvenes que quiere aportar un ambiente diferente a la calle Valverde, que también ha comenzado a notar las consecuencias del repoblamiento del casco histórico gracias al proceso de rehabilitación que está sufriendo el centro de Cádiz.

Publicado por Nuria Agrafojo (La Voz de Cádiz)




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