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3/10/2005

Al borde del desahucio por demorarse tres días en el pago

Inicio > — josegalindo @ 7:09 am :: 744

Una mujer de 70 años, Magdalena Rivera, cuyos ingresos se limitan a una pensión de viudedad que no llega a los 500 euros, se enfrenta ahora al desahucio por retrasarse tres días a la hora de pagar los 118,67 euros del alquiler de su piso en el número 5 de la plaza del Falla, donde vive desde hace 35 años.

Inma, la hija de Magdalena, fue la que intentó hacer el pago en Administración Ortega S.L. No era la primera vez que la inquilina pagaba en esa fecha; de hecho, así lo hizo el mes anterior, sin encontrar problemas ni advertencias de que tendría que pasar antes por caja. Pero, en esta ocasión, el pasado 10 de junio, no aceptaron el dinero, que tuvieron que remitir (así como los meses posteriores) a través de giros postales que fueron sistemáticamente rechazados y posteriores consignaciones judiciales.

La propiedad ha interpuesto una demanda de desahucio contra Magdalena —ya admitida a trámite por el juzgado de primera instancia número 5—, en la que advierten de que el desahucio no se puede evitar pagando lo que se debe, porque eso ya se hizo una vez anterior.

El dueño del inmueble, José Manuel Rodríguez Ramos, asegura que actúa dentro de la legalidad. Que será el juez el que tendrá que determinar quién tiene la razón en este caso. “Si la ley no me da la razón a mí, me aguantaré yo", aduce.

Y es que propietario e inquilina están enfrentados desde hace bastantes años. Inma asegura que su madre ha tenido que recurrir a los giros postales y a las consignaciones en el juzgado desde que murió su padre, hace quince años. Pero el momento de mayor tensión se vivió a consecuencia de la rehabilitación a la que se sometió la finca en el año 2002.

La inquilina siempre ha mantenido que el dueño aseguró que pagaría el coste de las obras, y que así les convenció para pedir la subvención a la Junta para arreglar las zonas comunes, que fue concedida. Esta versión es calificada por la propiedad de “cuento chino” porque en ese caso los inquilinos “vivirían del dinero que yo he puesto".

Magdalena, que considera natural que el dueño aporte fondos para mejorar su propiedad, firmó sin dudar el escrito por el que renunciaba a la subvención en favor de Rodríguez Ramos para hacer la obra. En ese documento no se decía nada de que el propietario fuera a hacerse cargo del resto del importe de los trabajos por lo que, cuando se negó a pagar la repercusión de la rehabilitación y el dueño la demandó, perdió tanto en primera instancia como en la Audiencia Provincial. Magdalena no fue la única vecina del inmueble que acabó en los tribunales por el tema de la rehabilitación; de hecho, todos los vecinos se negaron a pagar inicialmente.

Desde finales de 2004, esta mujer está pagando la repercusión de la obra (68,90 euros) junto con el alquiler (49,77 euros). Pero debe unos 2.000 euros del periodo en que se negó a pagar. La hija indica que la propiedad no puede actuar judicialmente para reclamar esta cuantía, porque su madre está declarada como insolvente. Aun así, la inquilina intentó arreglar la situación ofreciéndose a abonar 20 euros más en el recibo mensual (hubiera tardado ocho años en saldar la deuda), algo que el dueño no aceptó porque quería haber percibido 50 euros cada vez. “Yo no soy una hermana de la caridad. Que pague lo que me debe y dejará de tener problemas", dice el propietario.

Pero el dueño sí puede actuar contra los impagos del alquiler, y así lo hizo el pasado año. Magdalena padece “ansiedad, sentimientos depresivos y sufre taquicardia y gran nerviosismo” desde que empezaron los problemas en su casa, según puede leerse en un dictamen técnico, e Inma atribuye la deuda al “embrollo” que su madre se hizo a la hora de diferenciar las letras que eran de la obra y las que no. En ese momento, el impago ascendía a 496,96 euros, que se pagaron antes del juicio a través del abogado de oficio, con lo que se consiguió “enervar” el desahucio.

Ahora, la demanda interpuesta por Administraciones Ortega en nombre de la propiedad advierte de que no se podrá evitar nuevamente el desahucio pagando (aunque de hecho, así se está haciendo; actualmente no se debe nada en concepto de alquiler) al haberlo hecho ya una vez anterior. El juicio, que iba a celebrarse el pasado día 27 de septiembre, ha quedado aplazado hasta que Magdalena encuentre un abogado de oficio.

Publicado por Ángeles M. Peiteado (Diario de Cádiz)




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