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1/10/2005

Ancha: La joya del comercio en el centro de la ciudad

Inicio > — josegalindo @ 7:09 am :: 739

La calle Ancha está ubicada en el centro de la ciudad. No es de gran amplitud, como hace presagiar su nombre, pero sí que destaca dentro de la encrucijada de calles estrechas que conforman todo el casco histórico de Cádiz.

Ancha está en el núcleo de toda actividad. Gran parte de las instituciones culturales gaditanas tienen su ubicación en esta vía. La Universidad de Cádiz, entidad que canaliza la formación de miles de ciudadanos, tiene allí sus principales dependencias que acogen la sede del Rectorado, del Vicerrectorado de Planificación Económica y la escuela de Salus Infirmorum.

También están presentes asociaciones como el Ateneo Gaditano o la Asociación de la Prensa, así como la librería Quorum, que han encontrado unas instalaciones en una zona que se cotiza muy alta por su privilegiada ubicación en el mapa.

La vida educativa se entrelaza en apenas unos metros con la eclesiástica en la Iglesia de la Conversión de San Pablo y con la militar en el Casino propiedad del Ministerio de Defensa.

Sin embargo, es la actividad comercial la que más se ha desarrollado, sobre todo desde que se convirtiera en una de las primeras calles peatonales gracias a la labor del alcalde Jerónimo Almagro, que la reformó en 1973.

Desde entonces, en este céntrico lugar se han instalado los comercios más tradicionales de la ciudad. La Camelia, la Cafetería Viena, Tosso o Los Italianos son algunas de las referencias que citan muchos de los comerciantes de la zona cuando hacen memoria sobre los encantos y desencantos de la historia.

Sin duda, la tradición comercial de Ancha comenzó con la instalación de la primera gran superficie comercial. Entre sus edificios y sus casas palacio se levantó Galerías Preciados, unas dependencias que concentraba la actividad comercial de toda la ciudad. Por entonces, la moda era pasear por su interior con más intención de mirar que de comprar.

Los más antiguos del lugar aún recuerdan la gran concentración de hombres que se formaba a las puertas de Galerías a la espera de sus novias, que acababan su jornada de trabajo en las distintas secciones de la cadena.

Mientras unos cerraban las puertas de sus negocios otros montaban más comercios, y con ellos, una nueva esperanza. Sin embargo, son pocos los que aún pueden presumir de haber pertenecido a este club selecto de ‘los grandes’.

El estanco situado actualmente junto a la librería Quorum pronto alcanzará el siglo de vida, y durante su larga travesía ha estado escoltado por compañeros de viaje que se incorporaron algo después como la tienda de lámparas El Siglo, la heladería de Los italianos o las máquinas de coser Alfa.

La mayoría de estos negocios acumulan ya tres generaciones. Manolo Riquet, propietario de Alfa comenta orgulloso la responsabilidad que ya han heredado sus hijos para cuidar de su negocio. Lo mismo ocurre en Los Italianos y el estanco, que fueron fundados por los abuelos de los actuales propietarios.

«Aquí hemos pasado todos los momentos de nuestras vidas, tanto los buenos como los malos», apunta María de los Ángeles Salvador, propietaria de El Siglo, que aún recuerda cuando tenían que pagar 50 pesetas mensuales por el alquiler de un local mucho más amplio que el actual.

Ahora, la realidad es bien distinta. Un metro cuadrado en la calle Ancha es muy difícil de pagar para cualquier pequeño empresario. La joya del comercio ha sido ocupado desde entonces por grandes multinacionales y franquicias que han comprado la mayoría de los locales.

Cualquier persona que pasea por el centro no puede evitar la calle. San Antonio y el Mentidero a un lado, la Plaza de Mina al otro y el Palillero y la Plaza de Abastos algo más abajo hacen de esta vía la joya más preciada por el comercio gaditano y de las más transitadas por los ciudadanos.

Esto ha motivado en los últimos años la entrada de tiendas como Roberto Verino, Amichi o Caramelo, la última en subirse al tren del comercio más gaditano. Franquicias que han conseguido ir escalando posiciones para situarse en un barrio de gran tradición comercial, ya que además se encuentra rodeado por calles como Compañía, Columela o José del Toro, que también fomentan el flujo de clientes.

El Carnaval y la Semana Santa también guardan un lugar especial en esta calle. El propietario de Alfa, gran aficionado a la fiesta, lleva más de treinta años montando un auténtico chiringuito cuando llega febrero. Desde entonces se encarga de repartir comida y bebida a las agrupaciones que visitan esta zona y que interpretan allí sus repertorios. Entre sus recuerdos guarda especial cariño a Pedro Romero, El Catalán, Julio Pardo o Luis Rivero, que nunca se olvidan de este lugar.

Publicado por Nuria Agrafojo (La Voz de Cádiz)




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