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18/9/2005

Mala fama

Inicio > — josegalindo @ 4:21 pm :: 706

Se llama Enrique Arroyo y es el mayor promotor inmobiliario de Cádiz. De un tiempo a esta parte se le acusa de ser el principal asustaviejas. Llegó de Madrid hace 20 años y ahora, de 10 casas antiguas que se venden en el centro de la ciudad, nueve las compra él. Su mala fama ha ido creciendo en los últimos años. Su negativa a conceder entrevistas alimenta el misterio. Esta semana, sin embargo, concedió una entrevista a este periódico para decir que él no es un asustaviejas: “Tampoco soy una ONG, pero si fuera verdad todo lo que se dice de mí, tendría cola en mi despacho de gente que quiere pegarme. Mi negocio es comprar casas. Me las venden los anteriores propietarios en un estado ruinoso y yo tengo que rehabilitarlas. No lo puedo hacer con gente dentro, por eso intento realojarlos o indemnizarlos. Nunca me han condenado por acoso inmobiliario. Y, para que no se diga, nunca me reúno con una vieja a solas".

Doña Antonia tiene 80 años y todo el ingenio de Cádiz. Enrique Arroyo anda detrás de ella para que deje su piso en el número 24 de la calle Cervantes, una casa palacio del siglo XIX. Pero ella no quiere. Le ha plantado cara y su disputa es seguida con emoción por sus vecinos, más asustadizos. Doña Antonia representa a todos aquellos que creyeron que su contrato de renta antigua les permitiría morir donde lo hicieron sus padres, tener a mano al tendero que les fía cuando la pensión no llega, al ciego que les reserva el número de siempre, al cura que ha ido envejeciendo con sus pecados. El constructor Arroyo le ha ofrecido dinero u otra casa, pero ella no quiere mudarse de barrio. Para doña Antonia, y para tantos otros de su quinta, el desarraigo empieza donde termina su calle.

Extracto del reportaje titulado ‘Asustaviejas’, el auge del acoso inmobiliario
Publicado por Pablo Ordaz (El País)




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