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4/9/2005

Jorge Loring: “El jesuita y el militar defienden ideales perdidos: Dios y la patria”

Inicio > — josegalindo @ 7:45 am :: 668

Pronto será Hijo Adoptivo de la ciudad y, después de más de media vida aquí, guarda todavía visos del acento catalán. Este hombre de 84 años de edad tiene la suerte de estar cumpliendo su sueño: la salvación de las almas.

—¿Por qué se hizo usted sacerdote?

—Mi padre era dueño de una fábrica de aviones en Madrid y yo estudiaba Ingeniería Aeronáutica para ponerme al frente de la empresa de mi padre. En ese momento yo me encontraba haciendo ejercicios espirituales en Málaga y allí pensé que con la fábrica de mi padre podría dar trabajo a cientos de familias. Sin embargo, como jesuita podría salvar almas, que vale mucho más. Entonces sentí el deseo de renunciar a todo lo de esta vida y dedicarme a salvar almas.

—¿Qué le contestó su madre?

—Yo dudaba sobre si debía decírselo porque era el mayor de ocho hermanos y detrás de mí venían seis niñas. Mi otro hermano tenía diez años y mi madre era viuda. Yo era su esperanza para sacar la familia adelante. Pero se lo dije. Le dije que Dios me llamaba a jesuita y que no sabía qué hacer por la situación familiar. Ella me contestó: “Jorge, si Dios te llama, vete, que a mí Dios no me abandona". Llevo 60 años como jesuita y no me he arrepentido ni un minuto. Es más, si volviera a nacer elegiría lo mismo.

—¿Por qué lleva casi 50 años en Cádiz?

—Dios me llamó a su servicio en Andalucía y mi primer destino como sacerdote fue Cádiz. Desde entonces estoy aquí y creo que en ninguna parte del mundo estaría tan bien como estoy en esta ciudad.

—¿Qué ha encontrado aquí?

—Apoyo para todo lo que he necesitado. La gente de aquí es excepcional, al igual que la temperatura. No necesito nada más de lo que ya tengo. Desde este cuchitril me conecto a internet y mi página (www.arconet.es/loring) ya ha recibido más de 120.000 consultas. En Cádiz estoy encantado y casi todo el mundo me conoce.

— ¿Peca mucho el gaditano?

—No más que cualquier otro.

—¿Se están perdiendo los valores?

—Sí. El mundo es cada vez más materialista y sensual. Hoy sólo se piensa en disfrutar y disfrutar, nada más. Sin embargo, el materialismo es una equivocación porque, nos guste o no, tenemos alma inmortal. Lo ha dicho Cristo.

—¿Dónde está el problema?

—Pocos entienden ya el sentido de consagrar la vida a grandes ideales y no se dan cuenta de que hace mucho más feliz vivir para un ideal que disfrutar de las cosas materiales.

—¿Cuáles son esos grandes ideales perdidos?

—Dios y la patria.

—¿Compara entonces la vida militar con la religiosa?

—Son dos modos de vivir un ideal. El militar salva la patria y nosotros salvamos almas. Todas las profesiones responden a una vocación e implican un servicio al prójimo.

—Entonces, ¿es mejor ser sacerdote o militar que, por ejemplo, periodista?

—Todos los trabajos son buenos, pero también es cierto que hay grados en el servicio al prójimo.

—¿Está cambiando mucho la institución familiar?

—La familia es uno de los tesoros más grandes de la Humanidad y su deterioro es una tragedia. Conflictos como el divorcio, la falta de amor y respeto en la pareja o la homosexualidad están acabando con el matrimonio.

—¿Cómo se explica la violencia de género?

—Es consecuencia de la falta de fe. Creo que un buen católico no hace eso. Y recalco lo de buen católico porque resulta que aquí católicos somos todos, pero uno bueno no hace esas cosas.

—En este caso, ¿cree que el divorcio está justificado?

—Cristo dice que el casado que se va con otra es un adúltero. Un matrimonio puede vivir separado y eso no está prohibido. Sin embargo, casarse de nuevo después de un matrimonio sacramental es adulterio; así lo dijo Jesucristo.

—¿Cómo explica la falta de amor?

—Por el egoísmo que en este momento invade a la mayoría de la sociedad. El amor consiste en ser feliz sacrificándose por la persona amada. Hoy, sin embargo, muchos no se sacrifican por nadie y utilizan al otro para su propia satisfacción. Lo más grande de este mundo es el auténtico amor, no hacer el amor por dinero o vicio.

—¿Por qué cuesta tanto entender el amor entre dos hombres?

—Una cosa es la amistad y otra la inclinación sexual. Una cosa es la amistad limpia y otra muy distinta el apetito sexual. Lo normal es la atracción entre hombre y mujer; lo demás es una deformación. El colectivo gay quiere imponerse pero creo que es una moda que pasará aunque, de momento, nos inunda con su propaganda a través de los medios de comunicación. Estoy seguro de que esto pasará y el futuro se reirá de nosotros.

—Cádiz tiene fama de tener muchos homosexuales.

—Siempre que me dicen eso respondo que en otros sitios son más numerosos que aquí.

—¿Cómo está la juventud?

—La juventud limpia tiene una fe fuerte pero creo que la telebasura ha corrompido a gran parte de los jóvenes. Para que se formen en la fe católica escribí mi libro Para salvarte.

Publicado por Ana de Antonio (Diario de Cádiz)




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