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26/7/2005

Un Salón lleno de casas rotas

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Entre el público que asistió al Pleno Extraordinario se encontraban los protagonistas de los últimos casos de infravivienda y asustaviejas que han salido a la luz pública

San Francisco, 10

Sentado en la primera fila, con su bastón en la mano, se encontraba Pedro López, vecino de la calle San Francisco, 10, y uno de los últimos inquilinos afectados por los procesos de compra-venta de vivienda del promotor Enrique Arroyo. Pedro lamentó que en el Pleno no se tratara de forma directa del problema de tantos gaditanos, «y que parezca que no importa que yo lleve 50 años viviendo en mi bloque y que quieran que me vaya». Pedro relata que la pasada semana sufrió un desprendimiento en su casa y que, ante la pasividad del promotor, al que se dirigió hasta en dos ocasiones, tuvo que llamar a la Policía Local. «Cuando entraron en mi casa y vieron el estado en el que estaba llamaron a los bomberos, que me precintaron una habitación y el comedor», indica Pedro que, con 80 años, ha sido una de las últimas personas en denunciar un caso de asustaviejas en la capital. Para dar más fuerza a sus palabras, Pedro lleva consigo un documento que certifica que su vivienda en propiedad de la empresa del promotor Arroyo, SAEA, desde el mes de febrero, «con un plazo de seis meses para pagarlo». Pedro afirma que a su casa han acudido falsos compradores diciendo «que ya les habían vendido mi piso, algo que también hicieron con mi vecino».

San Miguel, 9

Muy silenciosos, durante el transcurso del Pleno Extraordinario, estuvieron los hermanastros Diego y Salvador, inquilinos de la finca de San Miguel, 9, una de las que más veces fue nombrada durante el transcurso del debate municipal, puesto que en este caso el Ayuntamiento reconoció haberse sentido «engañado» por los técnicos, ajenos al equipo municipal, que presentaron un informe favorable sobre el estado de la vivienda. Mientras que Salvador Pellicer se mantuvo sentado junto a los miembros de la directiva de Cádiz Centro, Diego permanecía fuera. «No tenemos ya ninguna esperanza en el Ayuntamiento; yo le he dado un voto de confianza temporal a José Loaiza, que me llamó recientemente y me dijo que el problema de mi vivienda estaría resuelto en dos meses, si bien hasta el viernes no se había hecho casi nada en la casa, sólo cambiar unas vigas». En cuanto al desarrollo del pleno, Pellicer lamentó que «faltaba mucha gente que está afectada por el caso de los asustaviejas, aunque también es verdad que si vienen todos los afectados no cabemos en el Salón».

Por su parte, Diego Escoriza valoró que era «de vergüenza» la actitud que habían mantenido los grupos políticos durante el Pleno, ya que se habían dedicado a «criticarse los unos a los otros pero sin ir a ningún sitio».

En cuanto a las intervenciones de los distintos grupos, estimó que quien mejor había reflejado el estado de ánimo de los ciudadanos había sido Gervasio Hernández Palomeque (IU), si bien el que había efectuado las reflexiones políticas más certeras había sido el portavoz socialista, Rafael Román. En cualquier caso, insistió en que lo principal y lo más beneficioso para todos hubiera sido que se hubiesen dado soluciones en lugar de «discutir tanto».

Benjumeda, 17

El sector que más se hizo oír en el Salón de Plenos, y al que en más ocasiones tuvo que llamar la atención la alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, fue el de la finca de Benjumeda, 17, cuya historia saltó a los periódicos después de que varios de los inquilinos entrasen de forma ilegal en una finca que poseía la Junta de Andalucía en el callejón de San Andrés.

De entre todas las voces que se oyeron en el Consistorio una fue la que más atronó: la de María Ángeles Alés, que recriminó a la regidora de la ciudad que «nadie del Ayuntamiento se ha puesto en contacto con nosotros, ni antes, ni durante ni después del encierro, sólo tuvimos el apoyo de PSOE, IU y, por supuesto, de la asociación Cádiz Centro».

Otra de las inquilinas de esta finca, Nieves Jurado, insistía en que «le voy a decir a la alcaldesa que esto no puede seguir así; me he partido una pierna intentado que a mi hijo no le cayese una viga del techo y, cuando acabe el Pleno, iré al médico».

Publicado por A. G. Latorre (La Voz de Cádiz)




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