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13/7/2005

Promotores privados han adquirido más de 500 fincas en apenas quince años

Inicio > — josegalindo @ 7:35 pm :: 525

El ‘boom’ inmobiliario de los años noventa ha disparado los precios en todo el casco antiguo con el retorno de clases medias que habían dejado la ciudad por la falta de pisos La administración pública dispone de un patrimonio de un centenar de edificios, que ha aumentando tras el plan de rehabilitación emprendido por la Junta de Andalucía.

Promotores privados, tanto de Cádiz como de otras poblaciones, han adquirido en los últimos quince años más de 500 fincas en el casco antiguo de la ciudad, lo que supone más del 10% del parque total de intramuros, y cerca de este porcentaje en el conjunto de la ciudad, que ronda los 6.000 edificios.

Las operaciones de compras se han incrementado en la última década, coincidiendo con la mejora de la situación económica de la ciudad y el inicio, por parte de la Junta de Andalucía, del Plan de Rehabilitación del Casco que ha permitido revalorizar barrios antes muy degradados.

La propia configuración de intramuros ha reducido al máximo la construcción de viviendas de nueva planta, únicamente limitadas a solares producto del derribo de fincas cuyo estado ruinoso impedía su rehabilitación. En estos proyectos han intervenido otras empresas constructoras, ajenas en su mayor parte a estos promotores.

Junto al capital privado, el dinero público también se ha dejado notar a la hora de adquirir fincas. La Junta de Andalucía, desde 1999, ha adquirido unos 40 edificios únicamente en el casco antiguo, aunque en la mayor parte de sus actuaciones en la ciudad ha optado por cerrar acuerdos con los propietarios de los edificios para afrontar las obras de rehabilitación necesarias. En todo caso, en este tiempo ha invertido cerca de 6 millones de euros en la adquisición de inmuebles.

En cuanto al Ayuntamiento, su disponibilidad económica es sensiblemente inferior y en determinados casos ha expropiado edificios que posteriormente ha vendido a la administración regional. Actualmente, la Empresa Municipal de la Vivienda, Procasa, gestiona unos 40 bloques en toda la ciudad, con más de 2.000 viviendas. Aquí hay que tener en cuenta la importante presencia del Ayuntamiento como propietario en barrios de Puerta Tierra, como pasa en Guillén Moreno.

El boom de la compra de inmuebles aún no ha parado aunque sí se constata una ralentización del mismo, según destacan expertos inmobiliarios consultados por LA VOZ.

Lo que se pone a la venta es, cada vez, más caro. Se menciona así una operación de venta de cinco edificios del casco antiguo, propiedad de una misma persona, que se han adquirido por algo más de 6 millones de euros. Son edificios que necesitan importantes reformas e incluso cuentan con inquilinos, lo que dificulta su venta posterior. En todo caso, ello no parece importar a los inversores, que siempre obtienen beneficios muy elevados.

Entre los promotores privados destaca Enrique Arroyo que, procedente de Madrid, realiza inversiones en la ciudad desde hace cerca de veinte años. En este tiempo ha llegado a comprar, reformar y, por último, vender, unas 300 fincas en todo el casco antiguo. El montante de estas operaciones no sale a la luz pero siempre se habla de varios millones de euros. Igualmente, no está cuantificado el número de viviendas, pero supera sin problema los dos millares de pisos.

La diferencia de este promotor respecto a otros que trabajan en la ciudad es abismal. Manuel García, que en su día fue socio de Arroyo, maneja cifras que rondan el centenar de edificios. A partir de ahí, desciende el número de fincas adquiridas por otros inversores.

Desde el sector se destaca incluso como en los últimos tres o cuatro años se han subido a este carro agencias inmobiliarias y corredores de fincas que han destinado los beneficios obtenidos en sus negocios en la promoción de viviendas, asociándose con otros inversores de fuera de la provincia. La entrada de este colectivo no ha sentado nada bien entre un sector de los promotores clásicos, que ya habían entrado en un proceso de relaciones con sus inquilinos «más dialogante», frente a los enfrentamientos y crispaciones de los primeros años, lo que provocó que algunos de ellos fueran calificados como asustaviejas.

Sin embargo, ahora se menciona la entrada en el mercado inmobiliario, además de «los nuevos de Cádiz», de promotores de otras poblaciones, como los que han adquirido varios edificios de la plaza de la Catedral. En este caso el capital procede de Cataluña y los inquilinos ya están sufriendo el silencio de los nuevos propietarios cuando intentan negociar la compra de sus casas, en las que algunas familias residen desde hace más de un siglo.

La avalancha de compras de los últimos años y el interés de las clases medias de retornar a un casco antiguo cada vez más cuidado y atrayente, ha terminado por disparar unos precios ya de por sí muy elevados.

Se ha llegado a dar el caso de fincas a cuyos propietarios se les ha llegado a ofrecer el doble de lo que les había costado apenas dos o tres meses antes.

Estos precios disparatados pueden provocar un parón en la dinámica del mercado y, sobre todo, la entrada con mayor fuerza de estos promotores en barrios que van siendo más atrayentes por las mejoras urbanísticas ejecutadas en los mismos y donde los precios se mantienen más bajos.

No obstante, se destaca como algunos barrios comienzan a estar monopolizados por un reducido grupo de promotores. Se cita en este caso al Pópulo, donde según la asociación de vecinos apenas hay dos inversores actuando, además de los trabajos de rehabilitación ya realizados por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Cádiz.

La Iglesia también es propietaria de fincas, a través de varias fundaciones, aunque no especifica su número. Ya ha llegado a acuerdos con la Junta para afrontar obras de reforma en varios de estos edificios.

Publicado por José Antonio Hidalgo (La Voz de Cádiz)




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