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30/6/2005

Medio Ambiente prueba máquinas de recogida de basura y barredoras de cara a la elaboración del nuevo pliego de condiciones de Limpieza

Inicio > — josegalindo @ 7:45 pm :: 490

El miércoles se han probado en la Plaza San Juan de Dios dos camiones compactadores recolectores de 10 metros cúbicos de capacidad y alto poder de compactación para la recogida mediante sistema de carga trasera de basura en el casco antiguo. La marca de los camiones es Dulevo y la peculiaridad de la máquina es que tiene los dos ejes direccionales para una mejor movilidad a la hora de girar. Estas máquinas se han probado por los barrios de Santa María y El Pópulo.

Por otro lado, se ha probado una barredora de la marca Dulevo, que es de aspiración y que tiene la peculiaridad de que los cepillos de arrastre los tiene en la parte trasera, además de uno en la parte delantera. El operador de la máquina, mediante una pantalla de televisión, tiene la posibilidad de ir viendo la suciedad en el suelo y al mismo tiempo dirigiendo la máquina. Se trata de una barredora para calles pequeñas y zonas peatonales y sería utilizada en el casco antiguo. (…Más información …)




El Ayuntamiento llevará a la fiscalía los informes técnicos de la finca de San Miguel 9

Inicio > — josegalindo @ 7:38 pm :: 489

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz, trató diversos temas entre los que destaca el seguimiento de la obra de la finca de San Miguel 9.

El Teniente de Alcalde, delegado de Urbanismo, José Loaiza, afirmó que “está claro que hay informes contradictorios, aunque también es cierto, que en la finca hay colocados puntales que sirven de poco, que están colocados sin saber exactamente que están sujetando”.

En este sentido afirmó que las obras se están realizando y tan pronto como estén finalizadas correctamente, los vecinos volverán a sus viviendas. Un aspecto que si dejó calor fue que ambos informes serán presentados a la fiscalía para detectar si en alguno de ellos se ha incurrido en la falsedad documental.

Publicado por cadiznoticias.com




Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos

Inicio > — josegalindo @ 11:16 am :: 587
Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos
(BOE núm. 282, de 25-11-1994).

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

PREÁMBULO

1

El régimen jurídico de los arrendamientos urbanos se encuentra en la actualidad regulado por el texto refundido de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964, aprobado por el Decreto 4.104/1964, de 24 de diciembre.

Los principios que inspiraron la reforma de la legislación arrendaticia llevada a cabo en 1964, según reza la Exposición de Motivos de la Ley 40/1964, fueron los de atemperar el movimiento liberalizador de la propiedad urbana a las circunstancias económicas del país y a las exigencias de la justicia. Sin embargo, el texto refundido no llegó a alcanzar sus objetivos de desbloquear la situación de las rentas congeladas. El citado texto consagró, además, un régimen de subrogaciones, tanto inter vivos como mortis causa, favorable a los intereses del arrendatario.

Ambas circunstancias determinaron un marco normativo que la práctica ha puesto de manifiesto que fomentaba escasamente la utilización del instituto arrendaticio.

Ante estas circunstancias, el Real Decreto-ley 2/1985, de 30 de abril, sobre Medidas de Política Económica, introdujo dos modificaciones en la regulación del régimen de los arrendamientos urbanos que han tenido un enorme impacto en el desarrollo posterior de este sector. Estas modificaciones fueron la libertad para la transformación de viviendas en locales de negocio y la libertad para pactar la duración del contrato, suprimiendo el carácter obligatorio de la prórroga forzosa en los contratos de arrendamientos urbanos.

El Real Decreto-ley 2/1985 ha tenido resultados mixtos. Por un lado, ha permitido que la tendencia a la disminución en el porcentaje de viviendas alquiladas que se estaba produciendo a principios de la década de los ochenta se detuviera, aunque no ha podido revertir substancialmente el signo de la tendencia. Por otro lado, sin embargo, ha generado una enorme inestabilidad en el mercado de viviendas en alquiler al dar lugar a un fenómeno de contratos de corta duración. Esto a su vez ha producido un movimiento de incremento de las rentas muy significativo, que se ha visto agravado por su simultaneidad en el tiempo con un período de elevación de los precios en el mercado inmobiliario.

En la actualidad, el mercado de los arrendamientos urbanos en vivienda se caracteriza por la coexistencia de dos situaciones claramente diferenciadas. Por un lado, los contratos celebrados al amparo del Real Decreto-ley 2/1985, que representan aproximadamente el 20 por 100 del total y se caracterizan por tener rentas elevadas y un importante grado de rotación ocupacional por consecuencia de su generalizada duración anual. Por el otro, los contratos celebrados con anterioridad a la fecha de entrada en vigor del Real Decreto-ley 2/1985. En general, se trata de contratos con rentas no elevadas y, en el caso de los contratos celebrados con anterioridad a la Ley de 1964, aproximadamente el 50 por 100 del total, con rentas que se pueden calificar como ineconómicas.

Las disfunciones que esta situación genera en el mercado son tales que han convertido al arrendamiento en una alternativa poco atractiva frente a la de la adquisición en propiedad en relación con la solución al problema de la vivienda. En este sentido, sólo un 18 por 100 aproximadamente del parque total de viviendas se encuentra en régimen de alquiler.

Por ello, la finalidad última que persigue la reforma es la de coadyuvar a potenciar el mercado de los arrendamientos urbanos como pieza básica de una política de vivienda orientada por el mandato constitucional consagrado en el artículo 47, de reconocimiento del derecho de todos los españoles a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.

La consecución de este objetivo exige una modificación normativa que permita establecer un equilibrio adecuado en las prestaciones de las partes, y aunque es evidente que el cambio normativo por sí mismo no constituye una condición suficiente para potenciar la oferta en este sector, sí es una condición necesaria para que ello se produzca.

La regulación sustantiva del contrato de arrendamiento debe partir de una clara diferenciación de trato entre los arrendamientos de vivienda y los destinados a cualquier otro uso distinto del de vivienda, por entender que las realidades económicas subyacentes son substancialmente distintas y merecedoras, por tanto, de sistemas normativos disímiles que se hagan eco de esa diferencia. (…Más información …)




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