cadizcentro.net

27/6/2005

Juan Hidalgo: “Jamás he asustado a un vecino para que se vaya de su casa”

Inicio > — josegalindo @ 8:40 pm :: 483

Los problemas surgidos en San Miguel, 9, cuyos inquilinos se niegan a ser realojados por el mal estado de las viviendas, han puesto en entredicho la gestión de su propietario, Juan Hidalgo Pecino. Desde hace una década se dedica a comprar y vender pisos antiguos en el centro. Ha llegado a poseer once fincas. Su nombre está en la lista negra de asociaciones como 5 de abril, implicadas en la lucha contra los asustaviejas.

–Describa usted su negocio

—Mi negocio es comprar viviendas, arreglarlas y venderlas. También a veces a causa de las escasez de empresas para hacer las obras, las vendo simplemente haciendo una división horizontal y vendo los pisos a un precio más bajo para que puedan hacer las obras los propietarios.

–¿Se ha encontrado alguna vez con inquilinos que no quisieron abandonar pisos?

—Un inquilino que no quiera comprar, nadie le puede obligar. Un inquilino que tiene un contrato antiguo, nadie puede dudar de que esa persona tiene que seguir ahí. Sólo los contratos que cumplen por cinco años se puede hacer algo con ellos. El resto nada. Siempre se intenta llegar a acuerdos amistosamente. Tengo un caso de una persona con un contrato antiguo en una casa en la que quiero hacer obras, le he dado trece millones al inquilino. Le he indemnizado.

–¿Ha llegado a asustar a algún vecino para que se fuera?

—Jamás. Sí puedo defender mis derechos, pero nunca excederme. Ahora, esto es algo relativo. Si a una persona hay que actualizarle el contrato y no quiere, para él soy el malo. Tengo una ocupa en una vivienda, sin contrato. Si fuera la persona que algunos afirman que soy, estaría en la calle. Pero está ahí desde hace años. Tengo personas mayores a las que no sólo no he molestado, sino que ni siquiera les he actualizado la renta. Y si hemos llegado a un acuerdo, ha sido con algún familiar suyo presente.

–¿Por qué le tienen miedo algunas asociaciones de vecinos?

—En Cádiz, toda persona que se dedica a comprar y a vender fincas es un asustaviejas. Es un sambenito. Mi deseo es que esto se acabe. Que esta alarma social desaparezca. Si alguien tiene algo en contra mía, estoy abierto a sentarme con él y arreglar el asunto.

–¿Qué es un asustaviejas?

—Eso quiero saber yo. ¿Es un asustaviejas alguien que tiene un ocupa en una casa y va a los tribunales para que decidan? Los que deciden son los jueces. Nadie puede echar a nadie. Si esto es un asustaviejas, yo no soy, porque tengo una ocupa y no la he llevado a los tribunales. ¿Es una asustaviejas quien tiene inquilinos y tiene que actualizarle la renta? Si eso es, tampoco lo soy. Cuando veo que la necesidad es grave no subo el alquiler. ¿Alguien que trata mal? Jamás he tratado mal a una persona mayor. Puede haber discrepancias. Pero nada más. Mi deseo no es nunca hacer el mal. Quiero hacer el bien. Lo que para uno es malo, para otro es bueno.

—¿Cuál era su plan cuando compró parte de San Miguel, 9?

—Mi plan era y es arreglarla entera y vender los pisos, a excepción de los que están ocupados, que son la planta baja y la tercera, donde hay dos inquilinos que ahora están realojados. Cuando la finca esté en condiciones volverán.

—¿Era una finca habitable?

—No. Pero todo se puede hacer habitable.

—Hay un informe del arquitecto Luis Delgado de Mendoza que asegura que se han ejecutado las obras. ¿Se habían hecho?

—Había un problema en la parte derecha, en el suelo de la tercera y en el techo de la segunda. En la cocina se habían caído tres o cuatro vigas. Esto se reparó y se le hizo saber al Ayuntamiento. No conocía, quizá porque la propiedad antigua no me lo dijo, las obras que había que hacer en la izquierda.

—¿Por qué se ha tardado tanto en hacer las obras necesarias en la finca?

—El problema es que uno de los copropietarios no está por la labor de llevar a cabo las obras. Sólo las requeridas de urgencia por el Ayuntamiento. Pero hay cosas que no están requeridas, pero que están en peligro. Todo empezó a hacerse de buena fe. Pensaba que se iba a llegar a un acuerdo. Como era imposible me vi obligado a hacer una comunidad de propietarios para hacer las obras. En el Ayuntamiento, una persona me explicó que la culpa la tenía yo. Porque tengo mayoría y la debo usar. Me he visto implicado en un asunto feo, no porque no quisiera hacer las obras, sino por quererlas hacer. Soy culpable por no haber ejercido antes mi derecho por tener la mayoría. Lo he hecho ahora. Las obras del tercero la está llevando a cabo una empresa que he creado. Nadie quería hacerlas.

—¿Ofreció a los vecinos que viviesen en Corralón de los Carros 48, 50, también suyos?

—Les propuse que, cuando estuviese listo el edificio, se fuesen a vivir allí y que mientras estuviesen realojados. Les ofrecí el 50 por ciento del alquiler, que es un 10 por ciento más de lo que le da el Ayuntamiento.

–Si aceptan, venderá usted estos pisos.

—Claro, cuando estén arreglados.

Publicado por Javier Alonso (Diario de Cádiz)




RSS 2.0         Identificarse