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26/6/2005

OPINIÓN

Inicio > — josegalindo @ 9:24 am :: 481
Manual para engañar al Ayuntamiento

Sin que estas letras sirvan como precedente, les propongo con sana intención realizar un juego de malabarismo mental cuya meta final es conseguir darle coba nada más y nada menos que al excelentísimo Ayuntamiento de Cádiz, representado en su dignísima alcaldesa, doña Teófila Martínez.

En primer lugar, y esto es inexcusable para dar gato por liebre, cógase una finca antigua del casco histórico de la ciudad. Pero ojo, no cualquier finca: que esté en malas condiciones pero que no se note. Que sus inquilinos estén realojados hace varios años mientras que se arreglan sus viviendas.

Con dos años que lleven los inquilinos fuera de sus viviendas es suficiente para preparar la estrategia. Se encarga un informe a un arquitecto poco escrupuloso que certifique que las viviendas están a punto de caramelo para que sus inquilinos las ocupen, se traslada el informe a la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento, y ésta, sin tan siquiera entrar en una de las viviendas que se suponían arregladas, da el visto bueno para que los vecinos vuelvan a ocuparlas.

Para rizar más el rizo, se encarga un nuevo informe a un nuevo técnico, que dictamina que la finca no está en condiciones de ser habitada y se le da cancha al primer arquitecto para que diga que han aparecido, como por arte de magia, varios puntales que no existían cuando él redactó su informe, y que la finca, misteriosamente, se ha deteriorado vertiginosamente de un día para otro: es que las fincas del casco antiguo, ya se sabe, son más antiguas que las momias y se desmoronan sin avisarte.

Todavía se puede ir un poco más allá para complicar las pesquisas y ponérselo difícil al Ayuntamiento a la hora de determinar con quién tiene que jugarse los cuartos (léase partiditos). Divídase la propiedad en tres partes, cuando menos, y si es posible, búsquese a un buen especulador que trafique con fincas, les haga un lavado de cara y realoje a los vecinos sin las más mínimas garantías de habitabilidad y con el riesgo de exponer sus vidas ante un más que probable derrumbe.

Con este cóctel y una buena dosis de cinismo se puede dar por concluida la añagaza. Los vecinos vuelven a sus viviendas más contentos que unas pascuas porque lo ven todo precioso, novísimo, sin ver lo que hay debajo, ni se lo imaginan.

Menos mal que tenemos una Delegación de Urbanismo sagaz, rápida, que las coge al vuelo, con un delegado que es un portento, y que, con la inestimable ayuda de una nueva asociación de vecinos que les está dando mucho juego, cuando ésta convoca a los medios para que vean la realidad de la finca, que está a punto de desmoronarse, “siniestro total", se da cuenta de que les querían engañar, dar coba, choricearles, darles el cambiazo, total, que dan marcha atrás y la alcaldesa dice a los medios que han intentado colarles un gol por la escuadra, como el que intentaba colarles yo con este articulito. Se ve que no hay manera. Dominan la propaganda maravillosamente. La gente cree a su alcaldesa a pies juntillas. Habrá que buscar otra estrategia. Qué remedio.

José Galindo




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